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				<journal-title>EduSol</journal-title>
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					<subject>Artículo original</subject>
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				<article-title>Economía de la educación: una ciencia en desarrollo sostenible e innovador</article-title>
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						<surname>Acosta Rojas</surname>
						<given-names>Jorge Luis</given-names>
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						<surname>Basto Rizo</surname>
						<given-names>Miguel Ángel</given-names>
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				<label>1</label>
				<institution content-type="original">Dirección Provincial de Educación. Santiago de Cuba. Cuba</institution>
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					<city>Santiago de Cuba</city>
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				<label>2</label>
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					<label>*</label>Autor para la correspondencia: <email>rojasjorgeluis747@gmail.com</email>
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					<p>Los autores declaran que no existen conflictos de intereses.</p>
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			<issue>spe Suppl 1</issue>
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			<lpage>68</lpage>
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				<title>RESUMEN</title>
				<p>El artículo es portador de elementos conceptuales parciales de una investigación de doctorado que aporta a la formación de una cultura económica en la toma de decisiones pedagógicas por los metodólogos provinciales de educación, teniendo como uno de sus objetivos: profundizar en el estudio teórico de los aspectos económicos relacionados con la educación considerando el análisis de aspectos económicos de los procesos educativos. Fueron empleados métodos análisis-síntesis, histórico-lógico, modelación, entrevista, análisis documental, triangulación, pre-experimento que permitieron establecer su vinculación con indicadores de gestión que posibilitan evaluar la eficiencia y eficacia del proceso docente educativo respecto a su tendencia de desarrollo.</p>
			</abstract>
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				<title>Palabras clave:</title>
				<kwd>Costo de formación</kwd>
				<kwd>Indicadores de gestión</kwd>
				<kwd>Eficiencia y Eficacia del proceso docente educativo</kwd>
			</kwd-group>
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		<sec sec-type="intro">
			<title>Introducción</title>
			<p>Entre la economía y la educación se manifiestan numerosas relaciones e interacciones lo que provoca que las consideraciones económicas sobre la educación sean trascendentes e ineludibles debido a la gran cantidad de recursos demandados y destinados a esta; de hecho, los procesos educativos integran, implican y determinan muchos aspectos económicos de gran importancia para su funcionamiento, perfeccionamiento sistemático y el grado de eficiencia alcanzada, por ello, de la efectividad con que se administren los recursos asignados dependerá la rentabilidad social de la educación, considerándola a partir del control económico y la evaluación de los costos en relación a los beneficios pedagógicos que se obtengan.</p>
			<p>En coherencia con ello, se aborda como problema: insuficiencias en la formación continua en cultura económica de los metodólogos provinciales de educación, limitan su preparación profesional en cuanto al dominio, comprensión e implementación de la relación costo-beneficio educacional, dentro del marco de la Economía de la Educación, cuya solución se complementa con la valoración conceptual que se realiza.</p>
			<p>Desde los trabajos de <xref ref-type="bibr" rid="B10">Schultz (1960</xref>) y <xref ref-type="bibr" rid="B2">Becker (1983</xref>) se considera, aunque no unánime, la mayoritaria influencia de la educación en todos los ámbitos de una sociedad. En consecuencia, ello requiere de una inversión en esta dirección, la que genera rendimientos sociales de tipo económico y tiende a contribuir de manera significativa al desarrollo socioeconómico del país.</p>
			<p>Lo anterior, unido a la planificación de los servicios educacionales para satisfacer las demandas territoriales, el necesario equilibrio entre la eficacia, eficiencia y equidad de la educación, la gestión económica, así como la preparación de la fuerza laboral requerida, evidencian las dinámicas e interrelaciones existentes e inevitables entre los ámbitos educativo y económico.</p>
			<p>Estos puntos de interacción justifican el estudio económico de los fenómenos educativos que favorecieron la aparición de la Economía de la Educación, la que no siempre ha sido una de las áreas de especialización preferidas por los economistas, ni ha contado con el interés mayoritario de los educadores. Sin embargo, el creciente desarrollo en la aplicación del análisis económico a todas las áreas y el sostenido interés por la educación como un instrumento de desarrollo, han revitalizado la atención relacionada con la capacidad de respuesta que el análisis económico puede aportar en el campo educativo (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Puentes, <italic>et al.</italic>, 2020</xref>).</p>
			<p>Estas consideraciones, asociadas a la Economía de la Educación, dignifican la propuesta conceptual que se aporta a fin de lograr la adecuada calidad del proceso docente educativo, como apoyo a la preparación profesional de los metodólogos provinciales de Educación.</p>
		</sec>
		<sec sec-type="results">
			<title>Desarrollo</title>
			<p>La Economía de la Educación parte de una ciencia autónoma: la Economía, a partir de abordar los aspectos e implicaciones de los fenómenos educativos desde la óptica económica, todo lo cual contribuye a su comprensión, a partir de los aportes de su enfoque integral para el perfeccionamiento de la educación sin que constituyan normas de cómo debe funcionar esta. Al respecto, los investigadores <xref ref-type="bibr" rid="B7">Grao e Ipiña (1996</xref>) consideran que:</p>
			<disp-quote>
				<p>aunque por su objeto la Economía de la Educación puede ser considerada como una Ciencia de la Educación, en lo que hay que insistir, para dejar claro, que no se trata de una rama de la Pedagogía sino, como se viene recalcando, se ubica en la economía, con métodos, campos temáticos y desarrollos propios. (p. 38)</p>
			</disp-quote>
			<p>La Economía de la Educación como ciencia describe, fundamenta y sistematiza su objeto formal relacionado con los aspectos y efectos económicos de la educación visto, por un lado, al analizar el gasto que implica la educación como factor de desarrollo económico, y por otro lado en el análisis de los aspectos económicos de los procesos educativos, como los costos, financiación y rentabilidad social concebidos desde la planificación de la educación. (<xref ref-type="bibr" rid="B1">Bastidas, 2020</xref>)</p>
			<p>La consolidación de esta ciencia transcurre a partir de un proceso integrador, en el sentido de los importantes aportes realizados por las diferentes ciencias sociales. Así, aunque al principio las reflexiones provenían casi exclusivamente del campo de la economía, paulatinamente se han incorporado referentes procedentes de la filosofía, sociología, psicología y la pedagogía, entre otros generándose de este modo una concepción evidentemente interdisciplinar</p>
			<p>La educación ha estado siempre presente en las reflexiones de los economistas desde los inicios de la ciencia económica. No obstante, la Economía de la Educación, ya sea concebida como una rama especializada de la economía o una Ciencia de la Educación, se gestó en los primeros años de la década de 1960 del pasado siglo, por tanto, se trata de una ciencia relativamente joven.</p>
			<p>Entre las áreas más complejas de la investigación educativa se encuentra la relacionada con la articulación de principios económicos a la educación, en función de contribuir a percibir cómo funcionan los sistemas educativos, los efectos de la asignación de los recursos de todo tipo en su comportamiento y cómo evaluar los resultados e impactos en correspondencia con los indicadores de gestión educacional. A pesar de ello, el empleo de principios económicos en la educación representa desafíos y oportunidades, dado que la educación no es un bien o servicio típico del mercado, sino más bien un fenómeno social y cultural que involucra múltiples partes interesadas, valores y objetivos, (<xref ref-type="bibr" rid="B1">Bastidas, 2020</xref>)</p>
			<p>La Economía de la Educación como disciplina, nace a partir de las consideraciones relacionadas con el capital humano, al referirse a la importancia que tiene la formación de las personas sobre la producción y el crecimiento económico (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Becker, 1983</xref>). A partir de ese momento, el capital humano ha experimentado una difusión tal que, actualmente, se considera sinónimo de educación o formación y es, en torno a este concepto, que se fue desarrollando la teoría a partir de la cual se fundamentó esta.</p>
			<p>En la historia de la ciencia como tal se aprecia intermitencia en su desarrollo y producción científica. En las décadas del 60 y 70 del pasado siglo se inició una época de auge y apogeo de la disciplina, hasta el punto que se le ha denominado como los <italic>años dorados</italic> de la Economía de la Educación; tras el anuncio por parte de Schultz (como se citó en <xref ref-type="bibr" rid="B8">Herrero, 2000</xref>) del nuevo término <italic>capital humano</italic> y del surgimiento de la teoría que lleva el mismo nombre, la disciplina empieza a desarrollarse a un ritmo frenético debido, en gran medida, a la tranquilidad económica vigente, la confianza absoluta en la educación como instrumento de movimiento y mejora social, así como una inversión social en educación de gran magnitud y constante crecimiento.</p>
			<p>Los aportes de las investigaciones fueron contribuyendo al desarrollo de la nueva disciplina y creando el cuerpo categorial que daría origen a la Economía de la Educación, aunque con ciertas diferencias, coincidían en la importancia de la educación para el desarrollo de los individuos y la sociedad, pretendían identificar el grado de contribución de la educación al desarrollo, significando la creación de modelos económicos para planificar la educación con eficacia, con lo que sentaron las bases para los estudios posteriores sobre la incidencia recíproca entre economía y la educación.</p>
			<p>Varios organismos internacionales, como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la Organización de las naciones unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), así como el Banco Mundial, jugaron un papel decisivo en el desarrollo de la disciplina en los años 60, patrocinando reuniones de especialistas, así como promoviendo algunos de los estudios más importantes sobre educación y desarrollo económico.</p>
			<p>A partir de los años correspondiente a las décadas del 80 y 90 del siglo XX, la sociedad occidental experimenta significativos cambios que afectarían el desarrollo de la Economía de la Educación como disciplina, por tanto, el aumento sostenido de la demanda de educación, característico de la mayoría de los sistemas educativos desde el final de la segunda guerra mundial, comienza a disminuir. La confianza depositada en la educación como instrumento indispensable para lograr igualación social se desvanece, para dar paso a una desconfianza relacionada con los efectos económicos de la educación y a la certeza de su contribución con el mantenimiento y/o incremento de las diferencias sociales.</p>
			<p>Aparejado a esto, la mayoría de los gobiernos, preocupados por el incremento sostenido de la inflación, el desempleo juvenil y el inminente exceso de individuos con un elevado nivel de formación, deciden recortar los presupuestos educativos y frenar la expansión de la educación. Así, las políticas educativas de la mayoría de los gobiernos en esta década, se caracterizaron por el paso de la expansión cuantitativa a la reforma cualitativa de los sistemas educativos.</p>
			<p>El interés ya no estaba centrado en garantizar que la educación fuera accesible a toda la población, sino que, una vez alcanzado ese objetivo y dados los cambios socioeconómicos del momento, el interés se concentra en la mejora del sistema educativo y el uso eficiente y eficaz de los recursos disponibles.</p>
			<p>Esta realidad socioeconómica imperante condiciona la aparición de cambios importantes para la disciplina. En primer lugar, los economistas dejan de desempeñar el rol fundamental en la administración educativa, pasando a desempeñar este papel psicólogos y pedagogos como expertos en calidad de la educación y en segundo lugar, la producción científica en los temas de estudio iniciados en los años 60 disminuye considerablemente, y en algunos sectores llega a desaparecer debido fundamentalmente a la considerable pérdida de interés en la contribución de la educación al crecimiento económico individual y colectivo.</p>
			<p>Sin embargo, como indica Blaug (como se citó en <xref ref-type="bibr" rid="B6">Gómez y Navarro, 2004</xref>) “la Economía de la Educación no desaparece por completo como campo de estudio académico en esta década, sino todo lo contrario” (p. 24). En estos años se da un vigoroso desarrollo de la disciplina en nuevas direcciones, hasta tal punto que se considera como una segunda generación de economistas de la educación para diferenciar los nuevos trabajos de los realizados en los años sesenta por los primeros investigadores, que integran la llamada primera generación.</p>
			<p>Los autores centran su interés en temas novedosos e inéditos hasta el momento, pero fundamentales para comprender las implicaciones económicas de la educación. Así, empiezan a estudiar la oferta educativa como factor determinante de la demanda y como elemento decisivo en toda planificación educativa, se realizan estudios acerca del financiamiento de la educación, los diversos modelos existentes y sus consecuencias a nivel de eficacia y equidad del sistema educativo; se priorizan estudios relacionados con las relaciones entre la educación y el mercado laboral y las potencialidades de la educación como herramienta de inserción laboral.</p>
			<p>Los cambios más significativos en la disciplina en estos años, los protagonizan los economistas institucionalistas y radicales de Estados Unidos, los que destacan la función socializadora de la educación en detrimento de la función profesionalizadora defendida por sus antecesores, con lo que pretenden invalidar parcialmente la versión pura de la teoría del capital humano. Estos importantes cambios en la concepción teórica de la Economía de la Educación se motivan a partir de críticas a la teoría inicial del capital humano en su versión original y favorecen la aparición de otras teorías alternativas y complementarias como la teoría del filtro, la de las actitudes y la teoría de la segmentación de los mercados de trabajo.</p>
			<p>A inicios de los años 80, la sociedad occidental experimenta una serie de cambios socioeconómicos como consecuencia de un fenómeno más global: la implantación del neoliberalismo económico a escala mundial. Aparejado con ello y en el contexto de una severa crisis económica y financiera de alcance global, se empieza a cuestionar la posibilidad de mantener el estado de bienestar existente y el papel e influencias del estado en los temas económicos y por ello, desde la posición hegemónica del neoliberalismo y sus representantes se replantea la relación entre educación y economía (<xref ref-type="bibr" rid="B6">Gómez y Navarro, 2004</xref>).</p>
			<p>El investigador Sante (como se citó en <xref ref-type="bibr" rid="B3">Calderón <italic>et al.</italic>, 2008</xref>), realiza un análisis del pensamiento neoliberal y considera que, bajo la perspectiva de esta corriente, la libertad para ejercer el trabajo, el funcionamiento de las empresas y el consumo, potencian eventuales ventajas respecto a la concepción de una economía racionalizada por la intervención del Estado, asumiendo que el protagonista no es el estado ni la colectividad, sino el individuo, en última instancia, el consumidor. Desde esta óptica, se consideraba que el gasto público era excesivo e inadecuado, considerándolo como la causa de la incontrolable inflación.</p>
			<p>En correspondencia con ello, los representantes de la corriente neoliberal proponen pasar del estado de bienestar, iniciado en la postguerra y que pretendía garantizar servicios sociales básicos para toda la población, a un estado mínimo que promueva una amplia libertad en las actividades económicas de los individuos, por lo que la aplicación del pensamiento neoliberal, generó cambios sustanciales en el ámbito de la educación y en su análisis económico. Así, el cuestionamiento de la eficacia del gasto social desde la nueva racionalidad económica impuso reducciones en los recursos públicos destinados a educación, que fue acompañado de un discurso de eficiencia, rentabilidad y productividad en gran parte de los estudios realizados.</p>
			<p>Ya en los años 90 surge un nuevo elemento que va a protagonizar buena parte de la investigación en Economía de la Educación: la evaluación, donde se evalúan las instituciones educativas desde una óptica de eficacia, para constatar y controlar los procesos de gestión educacional y los resultados alcanzados en función de utilizar dichos resultados en la determinación de los recursos a destinar a la educación. A finales del siglo XX e inicio del XXI la Economía de la Educación, no sólo se diversificó en lo que se refiere al estudio de los efectos externos del capital humano, sino que adquirió gran significación el análisis de la educación desde un punto de vista interno, a partir del análisis y valoración de la calidad y pertinencia de los sistemas educacionales.</p>
			<p>En la región latinoamericana, se aprecian dos tendencias fundamentales relacionadas con el enfoque de la educación: una abiertamente neoliberal, que concibe esta como un gasto social, considerada una carga para los estados y, desde esta tendencia consideran la privatización como la vía adecuada para reducir sus los elevados costos que aporta una orientación intencionadamente economicista para el estudio de la relación educación - economía. La otra, propia del desempeño de gobiernos de tendencia progresista con una proyección esencialmente social, signada por una concepción hacia un desarrollo humano sostenible, que reconoce la verdadera importancia de los conocimientos, cuando están al servicio de toda la sociedad, y la solidaridad entre los países para asumir el desarrollo, desde una perspectiva social.</p>
			<p>En el ámbito nacional, la relación educación-economía no ha sido suficientemente considerada desde la investigación científica en las Ciencias de la Educación, lo que en la actualidad dificulta revelar con suficiente rigor científico las implicaciones de esta relación en la gestión de los procesos formativos en todos los niveles así como la superación post graduada; no obstante, en el contexto del proceso de actualización y perfeccionamiento del modelo económico y social cubano y de las normas relacionadas con los sistemas de planificación y de control interno, se ha incrementado el interés por los aspectos económicos relacionados con la educación, debido a su impacto en el estudio de los procesos formativos que se desarrollan en todas las instituciones.</p>
			<p>Con independencia a que la Economía de la Educación es una ciencia relativamente joven, en la actualidad se desarrollan líneas de investigaciones en muchos países que contribuirán, sin dudas, a dotarla de elementos claves para seguir consolidando su status de ciencia con resultados de significativa importancia, en correspondencia con su objeto de estudio, entre estas sobresalen:</p>
			<p>
				<list list-type="bullet">
					<list-item>
						<p>Los aportes de las teorías económicas a la educación.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Educación, crecimiento económico y desarrollo.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Planificación de la educación desde una perspectiva económica.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Análisis costo-beneficio educacional</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Eficiencia, eficacia y equidad en la educación.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Gestión económica de los centros educativos, entre otras muchas.</p>
					</list-item>
				</list>
			</p>
			<p>La mayoría de las líneas de investigación señaladas requieren un tratamiento interdisciplinar con la intervención de disciplinas pedagógicas, económicas, sociológicas y psicológicas, entre otras y de forma general, tanto los métodos como los procedimientos y herramientas analíticas y de tratamiento utilizados para investigar en este campo, han sido los propios de los economistas. Por lo tanto, la extensión del campo de estudio de la Economía de la Educación se ha realizado desde la óptica económica, contribuyendo a comprender el fenómeno educativo en todas sus dimensiones, y posibilitando el abordaje multidisciplinar del mismo.</p>
			<p>Las últimas décadas se han caracterizado por un paulatino tránsito de la sociedad industrial a la del conocimiento y la información, donde se crean nuevos entornos económicos globales y nuevas situaciones sociales que generan cambios importantes en el mercado laboral con graves consecuencias sociales. Esta situación, ha llevado a muchos economistas de la educación a dedicar tiempo y recursos al estudio de las relaciones que se dan entre la educación y el trabajo en el contexto actual, para proponer alternativas que contribuyan a incidir positivamente en el apremiante problema del acceso al empleo y den más coherencia a las relaciones, a menudo contradictorias, entre el mercado laboral y la educación. </p>
			<p>A pesar de que la Economía de la Educación como ciencia ha recorrido un camino plagado de contradicciones, ha sido valioso tanto en trabajos empíricos como en concepciones y reflexiones teóricas, en la actualidad no se puede afirmar que exista un cuerpo teórico sólido y ampliamente aceptado, que permita explicar el valor económico de la educación como factor de desarrollo, analizar en profundidad los aspectos económicos vinculados a los procesos educacionales en el análisis económico de la sociedad, lo que significa que se requiere multiplicar los esfuerzos para ir avanzando en un campo tan básico para el conocimiento y funcionamiento de la sociedad.</p>
			<p>En el contexto actual, la Economía de la Educación está llamada a convertirse en un referente clave si se pretende contribuir a la transformación de la sociedad de una forma fundamentada y consciente, por ello, es válido reflexionar sobre su carácter científico y ubicarla en el conjunto de las Ciencias de la Educación y esto se vincula al debate relativo a la existencia de diversas Ciencias de la Educación cuya posición, mayoritariamente aceptada y compartida por el autor, es el de reconocimiento de un conjunto de ciencias que estudian los fenómenos educativos: la Pedagogía, Filosofía de la educación, Sociología de la educación, Psicología educativa, Dirección educacional y Economía de la educación, se incluyen entre ellas.</p>
			<p>En los últimos años se ha iniciado un debate sobre la Pedagogía y la Teoría de la Educación, centrado en demostrar el carácter sinónimo de ambas al referirse a la misma realidad, o las divergencias que las separan y generan dos disciplinas diferentes en correspondencia con las concepciones expuestas para ello, al respecto se considera que el saber pedagógico lo proporcionan las llamadas Ciencias de la Educación, “como conjunto múltiple y variado de ciencias que estudian determinados aspectos de la educación y que en un inicio eran estudiados unitariamente por la Pedagogía” (<xref ref-type="bibr" rid="B5">Fernández y Carbonell, 2017</xref>, p. 11).</p>
			<p>Se considera que la Pedagogía sintetiza y da cohesión a la diversidad de perspectivas que analizan una realidad común - la educación - y establece la práctica de la misma considerando los diferentes procesos educativos formales, no formales e informales. En tanto, la Teoría de la Educación, de procedencia anglosajona, tiene por objeto el estudio teórico de la educación, por lo que se iguala a la concepción clásica de Pedagogía y debido a su origen anglosajón, la Teoría de la Educación “resume toda la tradición pragmatista y utilitarista propia de estos paisajes” (<xref ref-type="bibr" rid="B5">Fernández y Carbonell, 2017</xref>, p. 12), separándose así de la tradición pedagógica alemana, más reflexiva y filosófica. </p>
			<p>Por tanto, la Teoría de la Educación se ocupa de conocer la realidad educativa para intervenir en ella, en función de su optimización y adopta e integra los conocimientos provenientes de las Ciencias de la Educación y de otras ciencias, considerando normas de acción que conduzcan al perfeccionamiento de la práctica educativa.</p>
			<p>En tanto, la Economía de la Educación parte de una ciencia autónoma, la Economía y aborda los aspectos e implicaciones económicas de los fenómenos educativos, adopta los conocimientos empíricos de la economía y su metodología científica para analizar la complejidad de la educación en su conjunto. Como tal, es una Ciencia de la Educación independiente, que analiza los fenómenos educativos desde la óptica económica y contribuye a su comprensión, a partir de los aportes de su enfoque integral para el perfeccionamiento de la educación sin que constituyan normas de cómo debe funcionar esta.</p>
			<p>La Economía de la Educación es la ciencia que se ocupa del análisis de las implicaciones económicas de los procesos educativos. El énfasis se sitúa en la <italic>economía,</italic> ya que esta aporta sus teorías, métodos y procedimientos en función de facilitar la comprensión de los aspectos económicos que inciden en la educación.</p>
			<p>La economía, como ciencia con incidencia significativa en la sociedad, fue ampliando su campo de estudio a otros ámbitos e introduciéndose en otros saberes científicos, creándose así disciplinas como la Economía de la Salud, Economía de la Familia, Economía empresarial y la Economía de la Educación, entre otras. En el caso de esta última, como saber, no normativiza cómo ha de hacerse la educación, sino que, a partir de los conocimientos empíricos de una ciencia externa a la Pedagogía como la economía, contempla aspectos concretos de los fenómenos educativos en el orden económico, que influyen en los éxitos educacionales.</p>
			<p>En este sentido, <xref ref-type="bibr" rid="B7">Grao e Ipiña (1996</xref>) lo ilustran de la siguiente manera:</p>
			<disp-quote>
				<p>Aunque por su objeto la Economía de la Educación puede ser considerada como una Ciencia de la Educación, en lo que hay que insistir, para dejar claro, que no se trata de una rama de la Pedagogía sino, como se viene recalcando, el interpretar la economía, con métodos, campos temáticos y desarrollos propios. (p. 22)</p>
			</disp-quote>
			<p>En referencia a ello, Pineda considera que la Economía de la Educación es “la disciplina que estudia los aspectos económicos de la educación y los efectos que esta tiene en la actividad económica a nivel de crecimiento y desarrollo” (<xref ref-type="bibr" rid="B8">Herrero, 2000</xref>, p. 148). Entre dichos aspectos destacan su demanda, financiación, provisión, rentabilidad, calidad y sus costos.</p>
			<p>En la concepción del autor se considera a esta, más que una disciplina, una ciencia, ya que la disciplina constituye un conjunto sistematizado de conocimientos, programas y propósitos que hace referencia a una determinada área del saber humano y cuyo resultado no siempre se obtienen mediante una metodología científica, en cambio, la ciencia está relacionada con el conjunto de conocimientos científicos, sistemáticamente estructurados a partir de la observación, razonamientos y experimentación en ámbitos específicos, a partir de los cuales se construyen hipótesis, deducen principios, elaboran teorías, leyes generales y sistemas organizados por medio de un método científico.</p>
			<p>A partir de ello, se concibe a la Economía de la Educación como la ciencia que estudia los aspectos económicos de la educación, teniendo en cuenta los efectos que esta tiene en la actividad económica a nivel de crecimiento y desarrollo considerando, además, que como todo saber científico, describe, fundamenta y sistematiza su objeto formal: los aspectos y efectos económicos de la educación.</p>
			<p>En consecuencia, considerando los criterios de varios autores, <xref ref-type="bibr" rid="B7">Grao e Ipiña (1996</xref>), <xref ref-type="bibr" rid="B8">Herrero (2000</xref>), <xref ref-type="bibr" rid="B3">Calderón <italic>et al.</italic> (2008</xref>), así como <xref ref-type="bibr" rid="B5">Fernández y Carbonell (2017</xref>), y en correspondencia con la concepción del autor, el objeto de estudio de esta disciplina se considera doble: por un lado, analiza el valor económico de la educación como factor de desarrollo económico, y por otro, analiza los aspectos económicos de los procesos educativos, como los costos, financiación, rentabilidad social y la planificación económica de la educación.</p>
			<p>Por tanto, es observable que la consolidación de esta ciencia como tal, ha seguido un proceso interdisciplinar, en el sentido de los importantes aportes que han hecho diversas ciencias sociales y otras disciplinas. Así, aunque al principio las reflexiones provenían casi exclusivamente del campo de la economía, paulatinamente se han ido incorporando reflexiones provenientes de la pedagogía, sociología, el derecho y la psicología, entre otras.</p>
			<p>Es sustento del contenido de este artículo que entre la economía y la educación se dan numerosas relaciones e interacciones, considerando que los procesos educativos integran, implican y determinan muchos aspectos económicos de gran importancia para su correcto funcionamiento, y estos puntos de convergencia entre la economía y la educación determinan el análisis económico de los procesos educativos.</p>
			<p>La educación demanda un significativo nivel de recursos de todo tipo, en un contexto global y nacional en que estos son escasos, lo que demanda distribuirlos en función de la satisfacción de las necesidades siempre crecientes de los individuos en todos los órdenes, de ahí la importancia y lo ineludible de las consideraciones económicas para garantizar una educación de calidad utilizando eficientemente lo asignado. Del nivel de eficacia que se alcance y la eficiencia con que se administren los recursos disponibles dependerá la rentabilidad social de la educación, considerando para ello los costos y beneficios pedagógicos que genera.</p>
			<p>Por tanto, la educación se considera una inversión para el futuro, toda vez que el nivel de desarrollo integral que induce en las personas, contribuye a incrementar su preparación para enfrentar con éxito su inserción en la vida laboral y social, por tanto, la educación es generadora de rendimientos sociales de tipo económico, lo que corrobora la estrecha relación entre economía y educación y la contribución de esta al crecimiento económico del país.</p>
			<p>A la administración educacional le corresponde planificar los servicios de educación, para que su desarrolle garantice la óptima calidad requerida en la formación integral de las nuevas generaciones, en correspondencia con el contexto y necesidades de cada territorio, a partir de que se disponga de los recursos necesarios para apoyar el proceso educativo.</p>
			<p>Así, la planificación de la educación, como proceso de primordial importancia a fin de alcanzar eficiencia y eficacia en los servicios educativos, es otro ámbito de contacto entre la educación y la economía, el que aparejado al tema de la calidad y eficacia de la educación atiende otro aspecto de gran relevancia hoy: la equidad de los sistemas educativos y las repercusiones que sobre la igualdad de oportunidades tienen las decisiones económicas en materia educacional.</p>
			<p>Es conocido que la educación aporta beneficios individuales y sociales, de ahí que el equilibrio entre la eficacia y la equidad de la educación, como principio ético normativo asociado a la idea de justicia social, es otro de los indicadores económicos de los procesos educacionales.</p>
			<p>Los servicios educativos se planifican, pero requieren de asignación de recursos básicos y financiamiento para su desarrollo, y las formas de este difiere según las consideraciones al respecto en cada país: los sistemas de financiación de la educación pueden ser públicos, privados o mixtos en infinidad de combinaciones posibles, en los argumentos a favor o en contra de cada tipo de financiación subyace un marcado carácter ideológico, pero también económico al tener en consideración que la economía tiene mucho de ideología, por lo que esta relación se constituye en otro punto de interacción que justifica el estudio económico de los procesos educacionales.</p>
			<p>La asignación de recursos básicos imprescindibles de todo tipo para el desarrollo de los procesos educacionales debe ser gestionados y administrados de forma óptima, por lo que es necesario recurrir a los principios de la microeconomía, elaborar modelos y procedimientos de gestión económica que faciliten la administración de los recursos, logrando óptimos resultados. Así, en la gestión económica de las unidades presupuestadas e instituciones educacionales aparece la optimización como otro aspecto que relaciona a la economía con la educación.</p>
			<p>Existen vínculos determinantes del sistema educacional respecto a los mercados laborales, de hecho, uno de los principios que sustenta la educación cubana es el de la combinación del estudio-trabajo, expresión fundamental de la vinculación de la teoría con la práctica, la escuela con la vida y la enseñanza con la producción, en el que se manifiestan profundas raíces en las concepciones martianas sobre la educación y se resume lo más progresista del ideario pedagógico cubano, esta es la base fundamental para que su aplicación en los diferentes niveles educacionales aúne dos objetivos fundamentales, uno formativo y el otro económico.</p>
			<p>El objetivo formativo busca desarrollar una conciencia de productor de bienes sociales, crear las condiciones para eliminar los prejuicios que se derivan de la división entre el trabajo intelectual y el manual, direccionado a eliminar el intelectualismo en la enseñanza y fomentar el interés por el mundo circundante.</p>
			<p>El objetivo económico se propone integrar a la producción o al trabajo social la capacidad de centenares de miles de escolares que, dosificando adecuadamente el tiempo de estudio regular complementado con la participación en la producción, extensivo a todas las actividades concebidas, aporten de manera concreta a su propia subsistencia alimentaria y a la producción de bienes materiales para la sociedad como complemento de su formación integral. Los argumentos abordados, consolidan el criterio que las interrelaciones entre la economía-educación existen y justifican el estudio económico de los fenómenos educativos.</p>
			<p>En Cuba, se profundiza en la determinación de los costos de formación por estudiantes en los diferentes subsistemas de educación, teniendo en cuenta además las categorías de centros, así como la valoración del presupuesto asociado a los indicadores de gestión educacional como líneas de investigación que relacionan la economía con la educación.</p>
			<p>En las bases metodológicas para la determinación de los costos de formación por estudiantes en las instituciones educativas se plantea que:</p>
			<disp-quote>
				<p>Los costos de formación por estudiante, representan la expresión monetaria de los gastos de diferente naturaleza asociados a la formación de un estudiante, los cuales, como costo estándar, constituyen patrones que permiten cuantificar el impacto de la gestión institucional en la ejecución del presupuesto y deben constituir la base del proceso de planificación (anteproyecto). (<xref ref-type="bibr" rid="B4">Correa, 2015</xref>, p. 8)</p>
			</disp-quote>
			<p>La aplicación de estas bases metodológicas permite determinar los costos de formación de referencia en cada nivel educativo y tipo de centro. El análisis de estos costos en las diferentes instituciones, así como en los correspondientes niveles, permite considerar los costos particulares de los centros, establecer la correspondiente comparación entre ellos según las características específicas del centro y con ello, hacer las correcciones pertinentes, de ser necesario, a partir de las desviaciones existentes según las partidas, elementos o subelementos de gastos aprobados en las normativas vigentes en el país.</p>
			<p>Para garantizar una educación de calidad, masiva, equitativa y gratuita en Cuba, se trabaja en función de consolidar, hasta nivel de institución educativa, la planificación, uso y control del presupuesto asignado. No obstante, es insuficiente el vínculo que se establece entre los indicadores de gestión que demuestran la eficiencia y eficacia del proceso docente educativo con el presupuesto, como resultado de no lograrse siempre la coherencia de trabajo requerida entre las áreas docentes y económico-administrativas, que permita realizar con profundidad las valoraciones relativas a la ejecución del presupuesto a partir de vincular lo ejecutado con los resultados alcanzados en la materialización del cumplimiento de los objetivos previstos.</p>
			<p>Considerando, para ello, entre los principales indicadores de gestión, la asistencia de trabajadores y estudiantes, calidad de las clases impartidas, disminución del éxodo del personal docente, la retención escolar, eficiencia en el ciclo, así como el uso y cuidado de los recursos de base material de estudio y vida, todos con una incidencia directa en la formación integral de las nuevas generaciones y, por tanto, significativamente trascendentes en el tiempo.</p>
		</sec>
		<sec sec-type="conclusions">
			<title>Conclusiones</title>
			<p>En correspondencia con las valoraciones realizadas, en Cuba, se requiere profundizar en los estudios relacionados con la evaluación económica de la Educación, a partir de considerar los principales indicadores de gestión en los niveles e instituciones educativas y comprender las relaciones entre el uso del presupuesto, los recursos asignados y la calidad del servicio educacional ofrecido.</p>
			<p>Se connota que el análisis de los beneficios no monetarios en el capital humano, aunque de más difícil valoración que los efectos monetarios directos, acaparan el interés de economistas y educadores y constituyen una línea investigativa muy prometedora, sobre todo en aspectos relacionados con el análisis de la relación costo-beneficio educacional para la toma de decisiones pedagógicamente argumentadas y económicamente sustentables, a lo cual los metodólogos en los diferentes niveles educacionales, deben prestar especial a tención.</p>
			<p>Estas ideas dignifican la relación entre dos categorías estrechamente vinculadas al desarrollo social: educación y economía, aunque se considera que cualquier intento de reducir el hecho educativo al análisis de costos, gastos, ganancias o rentabilidad social únicamente, desvirtúa la esencia humanista de esta relación; pero al mismo tiempo, no desconoce que dicha relación expresa la necesidad de analizar los problemas vinculados a la utilización racional de los recursos de todo tipo y a la evaluación de los aspectos económicos del proceso educativo para tomar decisiones estratégicas acertadas.</p>
		</sec>
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			<title>Referencias bibliográficas</title>
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					<article-title>Economía de la educación, un enfoque de la educación globalizada</article-title>
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	<sub-article article-type="translation" id="s1" xml:lang="en">
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				<subj-group subj-group-type="heading">
					<subject>Original article</subject>
				</subj-group>
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			<title-group>
				<article-title>Economics of education: a science in sustainable and innovative development</article-title>
			</title-group>
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				<contrib contrib-type="author">
					<contrib-id contrib-id-type="orcid">0000-0001-9582-1829</contrib-id>
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			<aff id="aff3">
				<label>1</label>
				<institution content-type="original">Dirección Provincial de Educación. Santiago de Cuba. Cuba</institution>
			</aff>
			<aff id="aff4">
				<label>2</label>
				<institution content-type="original">Universidad de Oriente. Cuba</institution>
			</aff>
			<author-notes>
				<corresp id="c2">
					<label>*</label>Autor para la correspondencia: <email>rojasjorgeluis747@gmail.com</email>
				</corresp>
			</author-notes>
			<abstract>
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>The article is a carrier of partial conceptual elements of a doctoral research that contributes to the formation of an economic culture in pedagogical decision-making by provincial methodologists of education, having as one of its objectives: to deepen the theoretical study of economic aspects related to education considering the analysis of economic aspects of educational processes. Analysis-synthesis, historical-logical, modeling, interview, documentary analysis, triangulation, pre-experiment methods were used to establish their linkage with management indicators that make it possible to evaluate the efficiency and effectiveness of the educational teaching process with respect to its development trend.</p>
			</abstract>
			<kwd-group xml:lang="en">
				<title>Keywords:</title>
				<kwd>Training cost</kwd>
				<kwd>Management indicators</kwd>
				<kwd>Efficiency and effectiveness of the educational teaching process</kwd>
			</kwd-group>
		</front-stub>
		<body>
			<sec sec-type="intro">
				<title>Introduction</title>
				<p>There are numerous relationships and interactions between economics and education, which makes economic considerations on education transcendent and unavoidable due to the large amount of resources demanded and allocated to it; In fact, educational processes integrate, involve and determine many economic aspects of great importance for their operation, systematic improvement and the degree of efficiency achieved; therefore, the social profitability of education will depend on the effectiveness with which the allocated resources are administered, considering it from the economic control and evaluation of costs in relation to the pedagogical benefits obtained.</p>
				<p>In coherence with this, the following problem is addressed: insufficiencies in the continuous training in economic culture of provincial education methodologists, limiting their professional preparation in terms of mastery, understanding and implementation of the educational cost-benefit relation, within the framework of the Economics of Education, whose solution is complemented with the conceptual assessment that is carried out.</p>
				<p>Since the works of <xref ref-type="bibr" rid="B10">Schultz (1960</xref>) and <xref ref-type="bibr" rid="B2">Becker (1983</xref>), it has been considered, although not unanimously, that education has a major influence in all areas of a society. Consequently, this requires an investment in this direction, which generates economic social returns and tends to contribute significantly to the socioeconomic development of the country.</p>
				<p>The above, together with the planning of educational services to meet territorial demands, the necessary balance between the effectiveness, efficiency and equity of education, economic management, as well as the preparation of the required labor force, show the existing and inevitable dynamics and interrelationships between the educational and economic spheres.</p>
				<p>These points of interaction justify the economic study of educational phenomena that favored the emergence of the Economics of Education, which has not always been one of the preferred areas of specialization for economists, nor has it always been of interest to the majority of educators. However, the growing development in the application of economic analysis to all areas and the sustained interest in education as an instrument of development have revitalized the attention related to the responsiveness that economic analysis can bring to the educational field (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Puentes, <italic>et al.</italic>, 2020</xref>).</p>
				<p>These considerations, associated to the Economics of Education, dignify the conceptual proposal provided in order to achieve the adequate quality of the educational teaching process, as a support to the professional preparation of the provincial methodologists of Education.</p>
			</sec>
			<sec sec-type="results">
				<title>Development</title>
				<p>The economics of education is based on an autonomous science: economics, which approaches the aspects and implications of educational phenomena from an economic point of view, all of which contributes to its understanding, based on the contributions of its integral approach to the improvement of education without constituting norms of how education should function. In this regard, the researchers <xref ref-type="bibr" rid="B7">Grao and Ipiña (1996</xref>) consider that:</p>
				<disp-quote>
					<p>Although due to its object, the Economics of Education can be considered as a Science of Education, it is necessary to insist, in order to make it clear, that it is not a branch of Pedagogy but, as has been emphasized, it is located in economics, with its own methods, thematic fields and developments. (p. 38)</p>
				</disp-quote>
				<p>The Economics of Education as a science describes, bases and systematizes its formal object related to the economic aspects and effects of education seen, on the one hand, when analyzing the expenditure involved in education as a factor of economic development, and on the other hand in the analysis of the economic aspects of educational processes, such as costs, financing and social profitability conceived from the planning of education. (<xref ref-type="bibr" rid="B1">Bastidas, 2020</xref>) </p>
				<p>The consolidation of this science is based on an integrating process, in the sense of the important contributions made by the different social sciences. Thus, although at the beginning the reflections came almost exclusively from the field of economics, gradually references from philosophy, sociology, psychology and pedagogy, among others, have been incorporated, thus generating an evidently interdisciplinary conception. </p>
				<p>Education has always been present in the reflections of economists since the beginnings of economic science. However, the economics of education, whether conceived as a specialized branch of economics or as a science of education, emerged in the early 1960s, making it a relatively young science.</p>
				<p>Among the most complex areas of educational research is that related to the articulation of economic principles to education, in order to contribute to perceive how educational systems work, the effects of the allocation of resources of all kinds on their behavior and how to evaluate the results and impacts in correspondence with educational management indicators. Nevertheless, the use of economic principles in education represents challenges and opportunities, given that education is not a typical market good or service, but rather a social and cultural phenomenon involving multiple stakeholders, values and objectives. (<xref ref-type="bibr" rid="B1">Bastidas, 2020</xref>)</p>
				<p>The Economics of Education as a discipline was born from considerations related to human capital, referring to the importance of the training of people on production and economic growth (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Becker, 1983</xref>). From that moment on, human capital has experienced such a diffusion that it is now considered synonymous with education or training, and it is around this concept that the theory on which it was based was developed. </p>
				<p>The history of science as such shows intermittency in its development and scientific production. In the 60s and 70s of the last century, a period of boom and apogee of the discipline began, to the point that it has been called the golden years of the Economics of Education; after the announcement by Schultz (as cited in <xref ref-type="bibr" rid="B8">Herrero, 2000</xref>) of the new term human capital and the emergence of the theory of the same name, the discipline began to develop at a frenetic pace, largely due to the prevailing economic tranquility, the absolute confidence in education as an instrument of social movement and improvement, as well as social investment in education of great magnitude and constant growth.</p>
				<p>The research contributions contributed to the development of the new discipline and created the categorical body that would give rise to the Economics of Education, although with certain differences, they coincided in the importance of education for the development of individuals and society, aimed at identifying the degree of contribution of education to development, meaning the creation of economic models to plan education effectively, thus laying the foundations for subsequent studies on the reciprocal incidence between economics and education.</p>
				<p>Several international organizations, such as the Organization for Economic Cooperation and Development (OECD), the United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization (UNESCO), as well as the World Bank, played a decisive role in the development of the discipline in the 1960s, sponsoring meetings of specialists, as well as promoting some of the most important studies on education and economic development.</p>
				<p>From the 1980s and 1990s onwards, Western society underwent significant changes that would affect the development of Economics of Education as a discipline; therefore, the sustained increase in the demand for education, characteristic of most educational systems since the end of the Second World War, began to diminish. The confidence placed in education as an indispensable instrument to achieve social equality faded away, giving way to a distrust related to the economic effects of education and the certainty of its contribution to the maintenance and/or increase of social differences.</p>
				<p>In conjunction with this, most governments, concerned about the sustained increase in inflation, youth unemployment and the imminent excess of highly educated individuals, decided to cut education budgets and slow down the expansion of education. Thus, the educational policies of most governments in this decade were characterized by a shift from quantitative expansion to qualitative reform of educational systems.</p>
				<p>The interest was no longer focused on ensuring that education was accessible to the entire population, but rather, once this objective was achieved and given the socioeconomic changes of the time, the interest was concentrated on improving the educational system and the efficient and effective use of available resources.</p>
				<p>This prevailing socioeconomic reality conditions the appearance of important changes for the discipline. In the first place, economists ceased to play the fundamental role in educational administration, and psychologists and pedagogues began to play this role as experts in educational quality, and secondly, scientific production in the subjects of study initiated in the 1960s decreased considerably, and in some sectors even disappeared, mainly due to the considerable loss of interest in the contribution of education to individual and collective economic growth.</p>
				<p>However, as Blaug indicates (as cited in <xref ref-type="bibr" rid="B6">Gómez and Navarro, 2004</xref>) “the Economics of Education does not disappear completely as a field of academic study in this decade, quite the contrary” (p. 24). During these years there was a vigorous development of the discipline in new directions, to such an extent that it is considered as a second generation of educational economists to differentiate the new works from those carried out in the 1960s by the first researchers, who make up the so-called first generation.</p>
				<p>The authors focus their interest on new and hitherto unpublished topics, but fundamental for understanding the economic implications of education. Thus, they began to study the supply of education as a determining factor of demand and as a decisive element in all educational planning; studies were carried out on the financing of education, the various existing models and their consequences in terms of the efficiency and equity of the educational system; priority was given to studies related to the relationship between education and the labor market and the potential of education as a tool for labor market insertion.</p>
				<p>The most significant changes in the discipline during these years were brought about by the institutionalist and radical economists of the United States, who emphasized the socializing function of education to the detriment of the professionalizing function defended by their predecessors, with the intention of partially invalidating the pure version of the theory of human capital. These important changes in the theoretical conception of the Economics of Education are motivated by criticisms of the original version of the initial theory of human capital and favor the appearance of other alternative and complementary theories such as the theory of the filter, the theory of attitudes and the theory of the segmentation of labor markets.</p>
				<p>At the beginning of the 1980s, Western society underwent a series of socio-economic changes as a consequence of a more global phenomenon: the implementation of economic neoliberalism on a worldwide scale. In the context of a severe global economic and financial crisis, the possibility of maintaining the existing welfare state and the role and influence of the state in economic issues began to be questioned, and therefore, from the hegemonic position of neoliberalism and its representatives, the relationship between education and the economy was reconsidered (<xref ref-type="bibr" rid="B6">Gómez and Navarro, 2004</xref>).</p>
				<p>The researcher Sante (as cited in <xref ref-type="bibr" rid="B3">Calderón <italic>et al.</italic>, 2008</xref>), makes an analysis of neoliberal thought and considers that, under the perspective of this current, the freedom to exercise work, the operation of companies and consumption, enhance possible advantages over the conception of an economy rationalized by state intervention, assuming that the protagonist is not the state or the community, but the individual, ultimately, the consumer. From this point of view, public spending was considered excessive and inadequate, and was seen as the cause of uncontrollable inflation.</p>
				<p>Accordingly, the representatives of the neo-liberal current proposed to move from the welfare state, initiated in the post-war period and intended to guarantee basic social services for the entire population, to a minimal state that would promote broad freedom in the economic activities of individuals, so that the application of neo-liberal thinking generated substantial changes in the field of education and in its economic analysis. Thus, the questioning of the effectiveness of social spending from the new economic rationality imposed reductions in public resources allocated to education, which was accompanied by a discourse of efficiency, profitability and productivity in most of the studies carried out. </p>
				<p>Already in the 1990s, a new element emerged that was to play a leading role in much of the research in Economics of Education: evaluation, where educational institutions are evaluated from an effectiveness perspective, to verify and control educational management processes and the results achieved in order to use these results to determine the resources to be allocated to education. At the end of the 20th century and the beginning of the 21st century, the Economics of Education not only diversified in terms of the study of the external effects of human capital, but also acquired great significance in the analysis of education from an internal point of view, based on the analysis and assessment of the quality and relevance of educational systems.</p>
				<p>In the Latin American region, there are two fundamental trends related to the approach to education: one openly neoliberal, which conceives education as a social expense, considered a burden for the states and, from this trend, considers privatization as the appropriate way to reduce the high costs that an intentionally economistic orientation brings to the study of the education-economy relationship. The other, typical of the performance of progressive governments with an essentially social projection, marked by a conception of sustainable human development, which recognizes the true importance of knowledge, when it is at the service of society as a whole, and solidarity among countries to assume development from a social perspective.</p>
				<p>At the national level, the education-economy relationship has not been sufficiently considered from scientific research in the Educational Sciences, which currently makes it difficult to reveal with sufficient scientific rigor the implications of this relationship in the management of training processes at all levels as well as postgraduate improvement; However, in the context of the process of updating and perfecting the Cuban economic and social model and the norms related to the planning and internal control systems, interest in the economic aspects related to education has increased, due to their impact on the study of the educational processes developed in all institutions.</p>
				<p>Regardless of the fact that the Economics of Education is a relatively young science, research lines are currently being developed in many countries that will undoubtedly contribute to provide it with key elements to continue consolidating its status as a science with results of significant importance, in correspondence with its object of study, among which the following stand out:</p>
				<p>
					<list list-type="bullet">
						<list-item>
							<p>The contributions of economic theories to education.</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p>Education, economic growth and development.</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p> Educational planning from an economic perspective.</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p>Educational cost-benefit analysis.</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p> Efficiency, effectiveness and equity in education.</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p>Economic management of educational centers, among many others.</p>
						</list-item>
					</list>
				</p>
				<p>Most of the above lines of research require an interdisciplinary treatment with the intervention of pedagogical, economic, sociological and psychological disciplines, among others, and in general, both the methods and the analytical and treatment procedures and tools used for research in this field have been those of economists. Therefore, the extension of the field of study of Economics of Education has been carried out from an economic perspective, contributing to the understanding of the educational phenomenon in all its dimensions, and enabling a multidisciplinary approach to it.</p>
				<p>The last decades have been characterized by a gradual transition from the industrial society to the knowledge and information society, where new global economic environments and new social situations are created, and generating important changes in the labor market with serious social consequences. This situation has led many educational economists to devote time and resources to the study of the relationship between education and work in the current context, in order to propose alternatives that contribute to positively influence the pressing problem of access to employment and give more coherence to the often contradictory relationships between the labor market and education.</p>
				<p>In spite of the fact that the Economics of Education as a science has traveled a path plagued with contradictions, has been valuable both in empirical works and in theoretical conceptions and reflections, at present it cannot be affirmed that there is a solid and widely accepted theoretical body that allows explaining the economic value of education as a development factor, analyzing in depth the economic aspects linked to educational processes in the economic analysis of society, which means that it is necessary to multiply efforts to make progress in such a basic field for the knowledge and functioning of society.</p>
				<p>In the current context, the Economics of Education is called to become a key reference if it is to contribute to the transformation of society in a well-founded and conscious way, therefore, it is valid to reflect on its scientific character and place it in the set of Educational Sciences and this is linked to the debate on the existence of various Educational Sciences whose position, mostly accepted and shared by the author, is the recognition of a set of sciences that study educational phenomena: Pedagogy, Philosophy of Education, Sociology of Education, Educational Psychology, Educational Management and Economics of Education, are included among them.</p>
				<p>In recent years, a debate has begun on Pedagogy and Theory of Education, focused on demonstrating the synonymous character of both when referring to the same reality, or the divergences that separate them and generate two different disciplines in correspondence with the conceptions exposed for it, in this regard it is considered that pedagogical</p>
				<p>Knowledge is provided by the so-called Sciences of Education, “as a multiple and varied set of sciences that study certain aspects of education and that at the beginning were studied unitarily by Pedagogy” (<xref ref-type="bibr" rid="B5">Fernandez and Carbonell, 2017</xref>, p. 11).</p>
				<p>Pedagogy is considered to synthesize and give cohesion to the diversity of perspectives that analyze a common reality - education - and establishes the practice of education considering the different formal, non-formal and informal educational processes. Meanwhile, the Theory of Education, of Anglo-Saxon origin, has as its object the theoretical study of education, so it is equal to the classical conception of Pedagogy and due to its Anglo-Saxon origin, the Theory of Education “summarizes all the pragmatist and utilitarian tradition typical of these landscapes” (<xref ref-type="bibr" rid="B5">Fernandez and Carbonell, 2017</xref>, p. 12), thus separating itself from the German pedagogical tradition, more reflective and philosophical.</p>
				<p>Therefore, the Theory of Education is concerned with knowing the educational reality in order to intervene in it, based on its optimization and adopts and integrates the knowledge coming from the Sciences of Education and other sciences, considering rules of action that lead to the improvement of educational practice.</p>
				<p>The Economics of Education is based on an autonomous science, Economics, and addresses the economic aspects and implications of educational phenomena, adopting the empirical knowledge of economics and its scientific methodology to analyze the complexity of education as a whole. As such, it is an independent science of education, which analyzes educational phenomena from an economic point of view and contributes to their understanding, based on the contributions of its integral approach to the improvement of education without constituting norms of how education should function.</p>
				<p>The Economics of Education is the science that deals with the analysis of the economic implications of educational processes. The emphasis is placed on economics, since it contributes its theories, methods and procedures in order to facilitate the understanding of the economic aspects that affect education.</p>
				<p>Economics, as a science with a significant impact on society, gradually expanded its field of study to other areas and was introduced into other scientific knowledge, thus creating disciplines such as Health Economics, Family Economics, Business Economics and Economics of Education, among others. In the case of the latter, as knowledge, it does not regulate how education should be carried out, but rather, based on the empirical knowledge of a science external to pedagogy such as economics, it contemplates specific aspects of educational phenomena in the economic order, which influence educational success.</p>
				<p>In this sense, <xref ref-type="bibr" rid="B7">Grao and Ipiña (1996</xref>) illustrate it as follows:</p>
				<disp-quote>
					<p>Although by its object the Economics of Education can be considered as a Science of Education, what we must insist on, to make it clear, is that it is not a branch of Pedagogy but, as has been emphasized, the interpretation of economics, with its own methods, thematic fields and developments. (p. 22)</p>
				</disp-quote>
				<p>In reference to this, Pineda considers that the Economics of Education is “the discipline that studies the economic aspects of education and the effects it has on economic activity at the level of growth and development” (<xref ref-type="bibr" rid="B8">Herrero, 2000</xref>, p. 148). Among these aspects are its demand, financing, provision, profitability, quality and costs.</p>
				<p>In the author's conception, this is considered a science rather than a discipline, since the discipline constitutes a systematized set of knowledge, programs and purposes that refers to a certain area of human knowledge and whose results are not always obtained through a scientific methodology, on the other hand, science is related to the set of scientific knowledge, systematically structured from observation, reasoning and experimentation in specific areas, from which hypotheses are built, principles are deduced, theories, general laws and systems organized by means of a scientific method are elaborated.</p>
				<p>Based on this, the Economics of Education is conceived as the science that studies the economic aspects of education, taking into account the effects it has on economic activity at the level of growth and development, considering, in addition, that like all scientific knowledge, it describes, supports and systematizes its formal object: the economic aspects and effects of education.</p>
				<p>Consequently, considering the criteria of several authors, <xref ref-type="bibr" rid="B7">Grao and Ipiña (1996</xref>), <xref ref-type="bibr" rid="B8">Herrero (2000</xref>), <xref ref-type="bibr" rid="B3">Calderón <italic>et al.</italic> (2008</xref>), as well as <xref ref-type="bibr" rid="B5">Fernández and Carbonell (2017</xref>), and in correspondence with the author's conception, the object of study of this discipline is considered double: on the one hand, it analyzes the economic value of education as a factor of economic development, and on the other, it analyzes the economic aspects of educational processes, such as costs, financing, social profitability and the economic planning of education.</p>
				<p>Therefore, it is observable that the consolidation of this science as such has followed an interdisciplinary process, in the sense of the important contributions made by various social sciences and other disciplines. Thus, although at the beginning the reflections came almost exclusively from the field of economics, reflections from pedagogy, sociology, law and psychology, among others, have gradually been incorporated.</p>
				<p>The content of this article is based on the fact that there are numerous relationships and interactions between economics and education, considering that educational processes integrate, involve and determine many economic aspects of great importance for their proper functioning, and these points of convergence between economics and education determine the economic analysis of educational processes.</p>
				<p>Education demands a significant level of resources of all kinds, in a global and national context in which these are scarce, which demands to distribute them according to the satisfaction of the ever-growing needs of individuals at all levels, hence the importance and the unavoidable nature of economic considerations to ensure a quality education using efficiently what is allocated. The level of effectiveness achieved and the efficiency with which the available resources are administered will determine the social profitability of education, taking into account the pedagogical costs and benefits it generates.</p>
				<p>Therefore, education is considered an investment for the future, since the level of integral development that it induces in people contributes to increase their preparation to successfully face their insertion in the labor and social life, therefore, education generates economic social returns, which corroborates the close relationship between economy and education and the contribution of the latter to the country's economic growth.</p>
				<p>The educational administration is responsible for planning educational services, so that their development guarantees the optimum quality required for the integral formation of the new generations, in correspondence with the context and needs of each territory, based on the availability of the necessary resources to support the educational process.</p>
				<p>Thus, educational planning, as a process of primary importance in order to achieve efficiency and effectiveness in educational services, is another area of contact between education and economics, which, together with the issue of quality and effectiveness of education, addresses another aspect of great relevance today: the equity of educational systems and the impact of economic decisions on equality of opportunities in the field of education. Es conocido que la educación aporta beneficios individuales y sociales, de ahí que el equilibrio entre la eficacia y la equidad de la educación, como principio ético normativo asociado a la idea de justicia social, es otro de los indicadores económicos de los procesos educacionales.</p>
				<p>Educational services are planned, but they require the allocation of basic resources and financing for their development, and the forms of financing differ according to the considerations in this regard in each country: educational financing systems can be public, private or mixed in an infinite number of possible combinations, in the arguments for or against each type of financing underlies a marked ideological character, but also an economic one, taking into consideration that the economy has a lot of ideology, so that this relationship is another point of interaction that justifies the economic study of educational processes.</p>
				<p>The allocation of essential basic resources of all kinds for the development of educational processes must be optimally managed and administered, so it is necessary to resort to the principles of microeconomics, to elaborate models and procedures of economic management that facilitate the administration of resources, achieving optimal results. Thus, in the economic management of budgeted units and educational institutions, optimization appears as another aspect that relates economics to education.</p>
				<p>In fact, one of the principles that sustains Cuban education is the combination of study-work, a fundamental expression of the link between theory and practice, school and life, and teaching and production, which is deeply rooted in Marti's conceptions of education and summarizes the most progressive aspects of the Cuban pedagogical ideology; this is the fundamental basis for its application at the different educational levels to combine two fundamental objectives, one formative and the other economic.</p>
				<p>The formative objective seeks to develop a conscience of producer of social goods, to create the conditions to eliminate the prejudices derived from the division between intellectual and manual work, aimed at eliminating intellectualism in teaching and promoting interest in the surrounding world.</p>
				<p>The economic objective is to integrate into production or social work the capacity of hundreds of thousands of schoolchildren who, by adequately dosing the time of regular study complemented with participation in production, extensive to all conceived activities, contribute in a concrete way to their own food subsistence and to the production of material goods for society as a complement to their integral formation. The arguments addressed, consolidate the criterion that the interrelations between economy-education exist and justify the economic study of educational phenomena.</p>
				<p>In Cuba, the determination of training costs per student in the different education subsystems is studied in depth, also taking into account the categories of centers, as well as the valuation of the budget associated with educational management indicators as lines of research that relate economics with education.</p>
				<p>Educational services are planned, but they require the allocation of basic resources and financing for their development, and the forms of financing differ according to the considerations in this regard in each country: educational financing systems can be public, private or mixed in an infinite number of possible combinations, in the arguments for or against each type of financing underlies a marked ideological character, but also an economic one, taking into consideration that the economy has a lot of ideology, so that this relationship is another point of interaction that justifies the economic study of educational processes.</p>
				<p>The allocation of essential basic resources of all kinds for the development of educational processes must be optimally managed and administered, so it is necessary to resort to the principles of microeconomics, to elaborate models and procedures of economic management that facilitate the administration of resources, achieving optimal results. Thus, in the economic management of budgeted units and educational institutions, optimization appears as another aspect that relates economics to education.</p>
				<p>In fact, one of the principles that sustains Cuban education is the combination of study-work, a fundamental expression of the link between theory and practice, school and life, and teaching and production, which is deeply rooted in Marti's conceptions of education and summarizes the most progressive aspects of the Cuban pedagogical ideology; this is the fundamental basis for its application at the different educational levels to combine two fundamental objectives, one formative and the other economic.</p>
				<p>The formative objective seeks to develop a conscience of producer of social goods, to create the conditions to eliminate the prejudices derived from the division between intellectual and manual work, aimed at eliminating intellectualism in teaching and promoting interest in the surrounding world.</p>
				<p>The economic objective is to integrate into production or social work the capacity of hundreds of thousands of schoolchildren who, by adequately dosing the time of regular study complemented with participation in production, extensive to all conceived activities, contribute in a concrete way to their own food subsistence and to the production of material goods for society as a complement to their integral formation. The arguments addressed, consolidate the criterion that the interrelations between economy-education exist and justify the economic study of educational phenomena.</p>
				<p>In Cuba, the determination of training costs per student in the different education subsystems is studied in depth, also taking into account the categories of centers, as well as the valuation of the budget associated with educational management indicators as lines of research that relate economics with education.</p>
				<p>In the methodological bases for the determination of the formation costs for students in the educational institutions thinks about that:</p>
				<disp-quote>
					<p>The formation costs for student, represent the monetary expression of the expenses of different nature associated to the formation of a student, those which, as standard cost, they constitute patterns that allow to quantify the impact of the institutional administration in the execution of the budget and they should constitute the base of the process of planning (preliminary design). (<xref ref-type="bibr" rid="B4">Correa, 2015</xref>, p. 8)</p>
				</disp-quote>
				<p>The application of these methodological bases allows to determine the costs of reference formation in each educational level and center type. The analysis of these costs in the different institutions, as well as in the corresponding levels, it allows to consider the costs peculiar of the centers, to establish the corresponding comparison among them according to the specific characteristics of the center and with it, to make the pertinent corrections, of being necessary, starting from the existent deviations according to the departures, elements or sub-elements of expenses approved in the normative ones effective in the country.</p>
				<p>To guarantee an education of quality, massive, equal and gratuitous in Cuba, one works in function of consolidating, until level of educational institution, the planning, use and control of the assigned budget. Nevertheless, it is insufficient the bond that settles down among the administration indicators that demonstrate the efficiency and effectiveness of the educational educational process with the budget, as a result of the work coherence required among the educational and economic-administrative areas that he/she allows to carry out with depth the relative valuations to the execution of the budget starting from linking that executed with the results reached in the materialization of the execution of the foreseen objectives not being always achieved.</p>
				<p>Considering, for it, among the main administration indicators, the attendance of workers and students, quality of the imparted classes, decrease of the educational personnel's exodus, the school retention, efficiency in the cycle, as well as the use and care of the resources of base study material and life, all with a direct incidence in the integral formation of the new generations and, therefore, significantly transcendent in the time.</p>
			</sec>
			<sec sec-type="conclusions">
				<title>Conclusions</title>
				<p>In correspondence with the assessments made, in Cuba, it is necessary to deepen the studies related to the economic evaluation of education, starting from considering the main management indicators at the educational levels and institutions and understanding the relationships between the use of the budget, the resources allocated and the quality of the educational service offered.</p>
				<p>It should be noted that the analysis of non-monetary benefits in human capital, although more difficult to assess than direct monetary effects, is of interest to economists and educators and constitutes a very promising line of research, especially in aspects related to the analysis of the educational cost-benefit ratio for making pedagogically argued and economically sustainable decisions, to which methodologists at different educational levels should pay special attention.</p>
				<p>These ideas dignify the relationship between two categories closely linked to social development: education and economics, although it is considered that any attempt to reduce the educational fact to the analysis of costs, expenses, profits or social profitability only, detracts from the humanistic essence of this relationship; but at the same time, it does not ignore that this relationship expresses the need to analyze the problems related to the rational use of resources of all kinds and the evaluation of the economic aspects of the educational process to make sound strategic decisions.</p>
			</sec>
		</body>
	</sub-article>
</article>