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				<journal-title>EduSol</journal-title>
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				<publisher-name>Universidad de Guantánamo</publisher-name>
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					<subject>Artículo original</subject>
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				<article-title>Formación en psicología y violencia de género: oportunidades y desencuentros</article-title>
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						<surname>Torralbas Fernández</surname>
						<given-names>Aida Teresa</given-names>
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					<xref ref-type="corresp" rid="c1"><sup>*</sup></xref>
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						<surname>Hernández Torres</surname>
						<given-names>Iosvani</given-names>
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					<contrib-id contrib-id-type="orcid">0000-0003-1150-0425</contrib-id>
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						<surname>Álvarez Mayáns</surname>
						<given-names>Lourdes</given-names>
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					<label>1</label>
					<institution content-type="original">Universidad de Holguín. Cuba</institution>
					<institution content-type="orgname">Universidad de Holguín</institution>
					<country country="CU">Cuba</country>
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					<label>*</label>Autor para la correspondencia: <email>atorralbas@uho.edu.cu</email>
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					<p>Los autores declaran que no existen conflictos de intereses.</p>
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			<issue>88</issue>
			<fpage>131</fpage>
			<lpage>142</lpage>
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					<license-p>Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons</license-p>
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			<abstract>
				<title>RESUMEN</title>
				<p>La violencia de género es un problema social de prioritaria solución para el gobierno cubano. Siendo el psicólogo un actor clave para enfrentarla, su formación debe responder a tal intención. El presente artículo tiene como objetivo analizar la relación que el desarrollo de las concepciones sobre violencia de género ha tenido sobre la formación en Psicología en Cuba. Se aborda el problema a través de métodos teóricos y empíricos los cuales evidencian como principales resultados las limitaciones y aciertos entre las demandas sociales y producción científica alrededor de la violencia de género y la formación en psicología en Cuba.</p>
			</abstract>
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				<title>Palabras clave:</title>
				<kwd>Violencia de género</kwd>
				<kwd>Formación</kwd>
				<kwd>Psicología</kwd>
				<kwd>Género</kwd>
				<kwd>Cuba</kwd>
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		<sec sec-type="intro">
			<title>Introducción</title>
			<p>La subordinación de lo femenino y la violencia contra la mujer que esta propicia, es un fenómeno sociocultural cuya visibilidad, reconocimiento y comprensión han ido variando en dependencia de los contextos históricos en que ocurra. Esta ha sido tan naturalizada a través de la historia que, a pesar del reconocimiento formal y jurídico de la igualdad de hombres y mujeres, el sexismo y androcentrismo sigue primando en las instituciones y prácticas humanas, del que las ciencias y la educación no están exentas.</p>
			<p>A tono con las políticas internacionales declaradas en la Agenda 2030 en el contexto cubano se vive un momento sin precedentes relacionado con la intención del gobierno de trabajar por la eliminación de la violencia de género. Este término solía encontrarse solamente en la academia en detrimento de los documentos oficiales y normativos, sin embargo, la recién aprobada Constitución del 2019 visualiza este concepto y se posiciona en su contra (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Asamblea Nacional del Poder Popular, 2019</xref>).</p>
			<p>Dicho posicionamiento legitima la necesidad de darle solución a esta problemática como prioridad gubernamental y en coherencia con esto, se elabora el “Programa Nacional para el adelanto de las Mujeres” aprobado como decreto presidencial en marzo del 2021 y más tarde en diciembre del mismo año por acuerdo del Consejo de Ministro sale a luz la “Estrategia integral de prevención y atención a la violencia de género y en el escenario familiar” (<xref ref-type="bibr" rid="B3">Consejo de Ministros Acuerdo 9231</xref>, 2021). En dichos documentos se reconoce la violencia de género como complejo problema social de necesario abordaje sistémico y multidisciplinar.</p>
			<p>Para darle respuesta a esta demanda social y gubernamental es preciso profesionales capacitados en coherencia con esta necesidad, por lo tanto, es importante que su formación responda a tal intención. El área de la psicología es especialmente sensible porque del psicólogo se espera experticia en el manejo y comprensión de esta problemática, sin embargo, es la Psicología una ciencia androcéntrica que, si no se aborda desde la perspectiva de género, continúa reproduciendo las condiciones que propician las desventajas de lo femenino y, por lo tanto, las condiciones que favorecen las manifestaciones de la violencia de género.</p>
			<p>Es por ello que aún resulta tarea pendiente que se logre, al interior de la Psicología como ciencia una reflexión ética en cuestiones relacionadas a temas como la violencia de género en todas sus esferas y manifestaciones, pues están aún invisibles en la mayoría de las teorías contemporáneas (<xref ref-type="bibr" rid="B10">Reyes <italic>et al.,</italic> 2017</xref>).</p>
			<p>La Psicología tradicionalmente ha sido una ciencia donde sus más reconocidas escuelas no suelen mirar diferenciadamente a hombres y mujeres, poniendo el análisis de su “sujeto” en un hombre genérico o neutro, cuando ese referente es en realidad masculino. La única teoría que tiene en cuenta la diferencia, es para ver en la mujer a alguien castrado y con envidia del pene.</p>
			<p>La reflexividad o capacidad de cuestionar la manera y los contextos en que se gestaron y se perpetúan estos conocimientos, tiene poco espacio de diálogo en la Psicología, lo que contribuye a invisibilizar su androcentrismo y otros valores que lo sostiene. Estas teorías surgieron en épocas y contextos en los que, aunque las mujeres tenían acceso a la formación en psicología en las universidades, les resultaba vedado el acceso a la academia que es donde se legitima lo “científico” y se genera la producción teórica. (<xref ref-type="bibr" rid="B7">García, 2003</xref>)</p>
			<p>Desde el proceso docente educativo en la formación del psicólogo, se vuelve importante un giro reflexivo sobre la propia Psicología como ciencia y su proyección profesional para identificar si esta constituye un agente que colabora en la prevención y solución de situaciones de violencia de género o es de los que la legitiman. Las comprensión y tolerancia hacia actos violentos y discriminatorios hacia la mujer ha ido evolucionando en las últimas décadas tanto a nivel internacional como nacional, sin embargo, no siempre las ciencias sociales y humanas se ajustan y actualizan con estos aportes y se continúan perpetuando posturas que resultan contradictorias con esta intención.</p>
			<p>El propósito del presente artículo es analizar cómo en la historia de la formación del psicólogo cubano, se han tenido en cuenta o se han ignorado las concepciones y normas que, desde las instituciones académicas y jurídicas, en Cuba y el mundo, han marcado el tratamiento a la mujer, el género o la violencia de género. Con tal motivo se analizan los sucesos que se pueden considerar hitos en la historia de la formación de psicología en el país y su relación con el contexto histórico y los movimientos sociales, organizaciones e instituciones jurídicas y académicas que se manifiestan a favor de la defensa de los derechos de las mujeres y su protección ante la violencia de género.</p>
			<p>A través de métodos teóricos como el Histórico lógico, Analítico sintético e Inductivo deductivo se procesó la información obtenida de los métodos empíricos como el análisis documental, la observación y la entrevista. De especial valor resultaron los Planes de Estudios de la carrera de Psicología en sus diferentes versiones, los documentos gubernamentales cubanos y de organismos internacionales que abordan el tratamiento a la violencia y la entrevista a protagonistas de acontecimientos que se identifican como hitos en relación a la problemática abordada.</p>
		</sec>
		<sec sec-type="results">
			<title>Desarrollo</title>
			<p>Teniendo en cuenta que el devenir de la formación del psicólogo cubano ha estado marcado desde sus inicios por la necesidad de darle respuestas a las demandas que ha generado el proyecto de justicia social concebido a partir del triunfo de la Revolución, resulta importante analizar cuanto se ha contribuido o no la justicia de género en este intento. El psicólogo se vuelve en muchas ocasiones un profesional de referencia cuando se abordan estas temáticas por lo que es importante ganar en claridad de cuanto su formación aporta para contribuir en tal sentido. </p>
			<p>La apertura de la carrera de psicología a propuesta del Ché Guevara en los años 1961 y 1962 fue parte de la estrategia del nuevo gobierno gestado en el 59 para contribuir al cambio que se proponía. Dicho cambio, teniendo como brújula la justicia social, mantuvo como prioridad mejorar la situación de sectores oprimidos donde la mujer también recibió importantes garantías. Los beneficios y amparos que se le dieron a la mujer en esta época generaron ventajas y desventajas con respecto a sus pares en el mundo. En tal sentido se analizará cómo esta condición influyó en la manera en que se formaba al psicólogo en las universidades cubanas.</p>
			<p>Para la presentación de la información, esta se organizará tomando como referencia la manera de concebirse la formación en psicología y los contextos históricos y socioculturales en que se gestaron. Alrededor de hechos que pueden considerarse hitos, se tendrá en cuenta cómo las políticas sobre la mujer, género o la prevención de la violencia influyeron en dicha formación.</p>
			<p>Apertura de la carrera de psicología en los años 1961 y 1962 en Las Villas y La Habana: Los inicios de la carrera se caracterizaron por la emergencia de dar solución a problemas sociales para los que no se encontraban respuestas en las teorías. Según <xref ref-type="bibr" rid="B4">De la Torre (2017</xref>), la orientación teórica de las investigaciones y las prácticas era “heterodoxa y ecléctica” y respondía a la formación que tuviesen los profesores que la impartían, los cuales a su vez provenían de diversas áreas y adiestramientos.</p>
			<p>En esta época la segunda ola del feminismo cobraba fuerza en el mundo y las mujeres de otras latitudes luchaban por alcanzar derechos que en Cuba les fueron otorgadas a las mujeres como parte de la agenda política del gobierno revolucionario. El derecho al aborto en condiciones seguras, la igualdad de salarios, la creación de los círculos infantiles, el acceso a la planificación familiar y la salud reproductiva gratuita, la estimulación para que se incorporara al estudio o al trabajo asalariado fueron condiciones que cambiaron radicalmente las posibilidades de las mujeres en esta nueva etapa. Aunque la academia en este período acompañaba estos procesos, lo hacía sin tener referentes previos pues se estaban gestando en contextos completamente inéditos, lo cual marcaba el carácter emergente y experimental de la formación en esta etapa.</p>
			<p>Aparecen los planes de estudio unificados a partir del 1976: A partir del programa de perfeccionamiento de la educación superior y la creación del Ministerio de Educación Superior, se crean los planes de estudio unificados para ambas escuelas de psicología. Este Plan A se caracterizaba por la formación de profesionales en especializaciones desde la clínica, lo educacional, lo laboral o lo social. Para este tiempo la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana pasa a ser centro rector de la enseñanza de esta ciencia en Cuba (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Ministerio de Educación Superior, 2017</xref>) favoreciendo la concentración de poderes y privilegios en esta institución.</p>
			<p>Esta época coincide con la búsqueda del establecimiento de un basamento teórico que guiara la práctica. Las relaciones con el antiguo campo socialista favorecieron la adopción de las teorías de la Psicología Marxista, las que constituyeron el principal referente para la psicología cubana. Sin embargo, la psicología soviética se caracterizaba por un significativo desbalance entre el desarrollo académico y la actuación profesional, demandando del ejercicio de la creatividad en el psicólogo cubano para responder a las necesidades de la práctica en la cual los psicólogos clínicos y de la salud resultaron notorios (<xref ref-type="bibr" rid="B4">De la Torre, 2017</xref>).</p>
			<p>También en los 70 se consolida en Estados Unidos y Europa la psicoterapia feminista, ejercida fundamentalmente por activistas académicas que incorporaron este enfoque a sus prácticas profesionales. Esta modalidad terapéutica, tiene mucho en común con las teorías socioculturales pues hace reflexionar sobre las maneras en que la realidad social da forma, constriñe y limita las opciones de vida en relación con el género, la raza, la orientación sexual, la clase social, entre otras (<xref ref-type="bibr" rid="B6">Enns, 2002</xref>). Aunque esta terapia declara explícitamente entre sus postulados el compromiso con la justicia social y la necesidad del cambio social a la par del personal (los cuales están en consonancia con los principios que han guiado el proyecto social cubano) su tratamiento y abordaje ha estado completamente ignorado en las aulas cubanas.</p>
			<p>Tránsito hacia el Plan B: A partir del 1981 se instaura un nuevo plan de estudios que responde a la formación de un profesional de perfil amplio y no por especialidades (<xref ref-type="bibr" rid="B9">MES, 2017</xref>). Esto ocurre en un momento de florecimiento socio económico en el país que impacta positivamente el desarrollo de la psicología como ciencia y profesión. Lo dicho permitió que se consolidaran los logros que se veían gestando desde las décadas anteriores para dar lugar a un aumento de categorías y producción científica dentro del claustro de la carrera.</p>
			<p>Para esta época muchos profesores de la Facultad de Psicología de la Habana cursaron sus estudios doctorales en países del campo socialista, sin embargo, para el claustro de Las Villas no existieron las mismas oportunidades lo que concentraba el poder académico en la capital. Como resultado de la producción científica de los nuevos doctores, se producen elaboraciones teóricas en importantes vertientes del pensamiento psicológico que superan la adopción acrítica del modelo de comprensión marxista para dar lugar a visiones más integradora de la subjetividad humana desde sus determinantes histórico- culturales (<xref ref-type="bibr" rid="B4">De la Torre, 2017</xref>).</p>
			<p>En esta década, como resultado de la producción teórica, los debates y las prácticas que generó el pensamiento feminista principalmente de Estados Unidos y Europa, se fue conformando un cuerpo teórico diverso y multidisciplinar que se materializó en la Teoría de género. Estos estudios florecieron en aquellos contextos académicos con un fuerte activismo de mujeres intelectuales. Dos factores influyeron en que Cuba se mantuviera ajena a estos estudios. Primeramente, en el antiguo campo socialista, principal referente teórico de la isla, no abundaban estos debates y segundo, la igualdad formal y los derechos alcanzados por las mujeres, generaban la ilusión de la existencia de una real igualdad de oportunidades y la ausencia la violencia de género.</p>
			<p>Se concibe iniciando los años 90 el plan C: Como resultado del creciente desarrollo del nivel científico del claustro, la experiencia de los profesores, así como la demanda social que la profesión generaba, se reestructura el plan de estudio que se caracterizó por su actualización, la estructuración de los contenidos por disciplinas y la inclusión de la práctica preprofesional como disciplina integradora (<xref ref-type="bibr" rid="B9">MES, 2017</xref>). Este tránsito coincide con lo más crítico de la crisis económica del “período especial” por lo que se dio a la par de bruscos cambios sociales y a la aparición de fenómenos sociopsicológicos inéditos en el país y por lo tanto sin referentes teóricos o metodológicos para su abordaje.</p>
			<p>En medio de la crisis económica y social, en el seno de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana se funda en septiembre el 1991 la Cátedra de la Mujer, que, aunque agrupa a profesionales de diversas áreas, su equipo coordinador y cuatro de sus diez miembros fundadores fueron psicólogas (<xref ref-type="bibr" rid="B1">Acosta y González, 2012</xref>). A pesar de la implicación de las psicólogas en este grupo y de convertirse en referentes de los estudios de mujeres y los primeros en acercarse a los estudios de género en Cuba, su labor se concentró fundamentalmente en la investigación de los problemas de la mujer teniendo relativamente poco impacto en la formación inicial de los profesionales. Esta entrada tardía a los estudios de género, además se ha caracterizado por no lograr una amplia diseminación y quedarse concentrado en pequeños grupos académicos de algunas universidades y agencias de cooperación.</p>
			<p>También en el año 1991, iniciando con este Plan C, abre la carrera en la Universidad de Oriente en Santiago de Cuba con los que se lograba la formación del profesional en las tres principales regiones del país. Aunque en su constitución contó con el tutelaje y la colaboración de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, a su claustro se incorporan los profesionales más prestigiosos y de mayor experiencia de la región lo que le aportó peculiaridades propias. Su surgimiento en un período en que la psicología cubana había perdido en el campo socialista su principal referente científico, propició que se volviera un espacio abierto a lo nuevo con una influencia más ecléctica y diversa.</p>
			<p>Se abre el programa de la municipalización a partir del curso 2001-2002: Este programa surge con el objetivo de brindar respuesta a las necesidades educativas y de continuidad de estudios universitarios a los jóvenes egresados de los programas emergentes de la Revolución. Dicho hecho resultó un acontecimiento significativo dentro de la historia de esta carrera que siempre se caracterizó por la rigurosidad y selectividad de sus egresados lo cual generaba un elitismo del estudiantado que se pierde con esta nueva modalidad de estudio por propiciar mayor accesibilidad popular. Este proyecto les devolvió a muchas madres jóvenes la posibilidad de volver o ingresar a la universidad. En el mismo utilizaba el plan C modificado para las condiciones de la semipresencialidad.</p>
			<p>A pesar de las irregularidades e insatisfacciones que existieron con su implementación, tuvo el logro de democratizar el acceso a esta ciencia a estudiantes que podían utilizarla no solo para el desempeño de la práctica como psicólogos, sino desde el ejercicio de profesiones afines para la cual la psicología se volvía complemento. A partir del 2005 también se abren en varias universidades de Ciencias Médicas del país la carrera de psicología, que, aunque el egresado estaba enfocado a trabajar solo en el área clínica, igualmente utilizaba el plan de estudios C. La formación en este contexto tuvo pocas graduaciones.</p>
			<p>Es de destacar, que como parte de los recursos que se destinaron a este proyecto social, estuvo la impresión de los libros de textos básicos, lo que permitió actualizar la bibliografía de la carrera. En esta bibliografía por primera vez se expone un tema de violencia contra la mujer en uno de los libros de Psicología Social. Aunque en este no se hace un análisis profundo de las causas y condiciones de este fenómeno, resulta un primer acercamiento al estudio de la temática. Contrastando con este logro, se identifica en unos de los nuevos libros editados en esta etapa, el de Estudios de Casos Clínicos, un manejo inadecuado a una situación de violencia sexual en cuyo análisis se evidenciaban las limitantes en la comprensión del fenómeno y la presencia de los mitos sobre la violencia.</p>
			<p>En estos años, se abre en el 2004 la Maestría en Estudios de Género, espacio interdisciplinar que se coordinó desde la Cátedra de la Mujer de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana. Este espacio de superación post graduada, constituyó una semilla importante para formar a un grupo de profesores de psicología (y otras profesiones) de todo el país con una nueva mirada a estos fenómenos. Después de cuatro ediciones, esta maestría sustentada más por el activismo de su claustro que por un interés institucional, no abrió más convocatorias.</p>
			<p>Se crea el Plan D en 2009: A partir de las experiencias y aprendizajes del plan anterior y de la práctica de la semipresencialidad, se concibe un nuevo plan que involucró la reducción de horas lectivas y se distinguió por el establecimiento de relaciones interdisciplinares, lo cual condujo a una mayor integración de los componentes académico, laboral e investigativo. Otra modificación significativa, es que se introducen asignaturas optativas entre las que se sugiere en las indicaciones metodológicas del plan de estudio, una de Género y Psicología. (<xref ref-type="bibr" rid="B8">Ministerio de Educación Superior, 2009</xref>) Esta propuesta solo se posicionó inicialmente en la carrera de Santiago de Cuba donde existía un grupo de profesoras formadas en género y después en la Universidad de La Habana.</p>
			<p>En la Universidad de Oriente este tópico tuvo mayor impacto en la formación de los psicólogos pues se logró la creación de grupos científicos estudiantiles que trasnversalizaban la temática en sus investigaciones y dieron lugar a varios trabajos de diploma con este enfoque. Aunque estos grupos se disolvieron, su legado trasciendo hasta la actualidad. De ellos puede decirse que aún se imparte la asignatura optativa de Género y Psicología y que la Disciplina de Psicología Social transversaliza el género en todas sus asignaturas. (I. Alea<xref ref-type="fn" rid="fn1"><sup>1</sup></xref> comunicación personal 14 de marzo 2022)</p>
			<p>Es de señalar que en el 1997 Cuba aprueba Plan de Acción Nacional de Seguimiento a la conferencia de Beijing cuyo principal objetivo fue favorecer las condiciones de igualdad de hombres y mujeres. Este fue el resultado de acuerdos con organismos internacionales a los cuales Cuba rendía informe cada cinco años de los avances alcanzados en esta área. En dicho documento, al Ministerio de Educación Superior se le declara como responsable de continuar perfeccionando los planes y programas de estudio, los libros de texto y materiales didácticos en función de crear una mayor conciencia sobre la igualdad de géneros. También se le indica la necesidad de desarrollar programas de capacitación de estudios de género y la introducción de esta perspectiva en sus investigaciones. Esta intención se logró muy tímidamente en las universidades cubanas incluyendo la carrera de Psicología y en algunos casos no se logró en lo absoluto.</p>
			<p>Hasta la aparición de la constitución del 2019 y los programas gubernamentales del 2021, este fue el instrumento jurídico más importante del que se valían las mujeres cubanas para respaldar las transformaciones sociales para su desarrollo. Dicho documento resultaba un plan osado, revolucionario y amplio para impulsar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, fenómeno que constituye el sustrato de la violencia. Sin embargo, la ejecución del mismo, a juicio de la autora, por la falta de estrategia para su implementación y seguimiento, no explotó sus potencialidades para realmente resultar un plan propositivo que impactara más profundamente la educación superior como fue uno de sus objetivos.</p>
			<p>En 2017 se propone el Plan de E: Respondiendo a tendencias internacionales se introducen en este plan como principales modificaciones en el orden organizativo la reducción de un año de estudios (curso regular diurno cuatro años y el curso por encuentro a cinco) y en el orden curricular a un enfoque por competencias. Aumentan las asignaturas optativas y se propone una electiva. Las prácticas preprofesionales constituyen la disciplina integradora (<xref ref-type="bibr" rid="B9">MES, 2017</xref>).</p>
			<p>Este plan de estudios propone una estructura de contenidos por disciplinas básica para todos los centros de educación superior, y otros contenidos propios y optativos. Ello permite que cada centro organice, distribuya y diseña sus asignaturas propias en función de responder a las demandas y potencialidades del territorio, descentralizando el poder sobre el saber local. Esta medida permite que la carrera en cada universidad se parezca más a su contexto.</p>
			<p>Entre las asignaturas optativas, se propone una que vincula el Género y la Psicología, aunque su implementación queda a juicio de la coordinación de la carrera en cada universidad. Esta optativa se oferta en las carreras de las universidades de La Habana, Santiago de Cuba y Holguín. En la Universidad de Guantánamo constituye una asignatura del currículo propio y en las universidades de Camagüey, Santi Spíritus y Santa Clara no se aborda la temática.</p>
			<p>La implementación del plan E ocurre en un contexto donde por primera vez se declara la violencia de género como un problema gubernamental al expresarlo así en la constitución del 2019. Los programas que respaldan esta intención son el “Programa Nacional para el adelanto de las Mujeres” y la “Estrategia integral de prevención y atención a la violencia de género y en el escenario familiar” ambas del 2021, expresan entre sus objetivos utilizar la formación universitaria como espacio estratégico para lograrlo.</p>
			<p>Queda explícito el papel de las universidades para materializar esta intención, por tal motivo se declara en el primero “Promover acciones educativas, formativas… que conduzcan a fortalecer las relaciones interpersonales basadas en la igualdad… mediante la inserción de temas de género en planes y programas de estudio de todas las formas y niveles de enseñanza” (<xref ref-type="bibr" rid="B5">Decreto Presidencial 198, 2021</xref>, p. 249) y en el segundo “Incluir en los programas de pregrado … los sistemas de contenidos que posibiliten la preparación y educación continua de docentes, estudiantes, y personas egresadas en materia de prevención y atención a la violencia de género…” (<xref ref-type="bibr" rid="B3">Consejo de Ministros Acuerdo 9231, 2021</xref>, p. 841). La inclusión de una asignatura optativa o propia que responda a tal interés puede considerarse una señal de caminar en este sentido, no obstante, la magnitud de lo que se propone, lo hace una acción insuficiente.</p>
		</sec>
		<sec sec-type="conclusions">
			<title>Conclusiones</title>
			<p>La psicología como ciencia, desde cualquiera de sus escuelas, no suele realizar el análisis necesario para desmontar los estereotipos de género y realizar la crítica social a las condicionantes que propician las desigualdades entre hombres y mujeres y las violencias sutiles que estas llevan implícita. Fenómenos tan complejos como la violencia de género, sin el marco explicativo que aporta la Teoría de género, suele tener interpretaciones incompletas. Por tales motivos, para lograr que el profesional de la psicología maneje adecuadamente este fenómeno, debe recibir una formación que logre transversalizar la perspectiva de género para que se desmonte el androcentrismo tradicional.</p>
			<p>La incorporación de una asignatura optativa o propia sobre género en los currículos de la carrera, es un valioso primer acercamiento para lograr tal intención. Sin embargo, esta incorporación resulta una acción insuficiente para desnaturalizar los estereotipos que a través de la socialización de género se han instaurado en la personalidad de ese psicólogo o psicóloga en formación y para revertir lo que se ha instituido como la verdad sobre lo masculino, lo femenino o lo supuestamente universal en las ciencias. A pesar de que existen legislaciones nacionales que apuntan sobre la necesidad de modificar los planes de estudio para que respondan más coherentemente a la intención de favorecer la comprensión y el tratamiento certero a la violencia de género, se percibe un divorcio entre lo esperado desde lo legislado y lo que se logra hacer o modificar.</p>
			<p>El propósito de prevenir y atender adecuadamente la violencia de género es una tarea ambiciosa pero justa y necesaria. En profesiones claves como la psicología, este debe ser un tema a tomarse muy en serio y con la responsabilidad que demandan las políticas sociales del gobierno y la sensibilidad que implica el tema en cuestión. Las normativas actuales exigen acciones concretas para lograr este objetivo lo cual implicaría la formación del profesorado en temas de género y violencia, acompañado de trabajo científico metodológico en los claustros para poder acompañar estos cambios. El análisis de las condiciones actuales de la formación de psicólogas y psicólogos demuestra que aún son insuficientes para responder a tal propósito.</p>
		</sec>
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			<title>Referencias bibliográficas</title>
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				<mixed-citation>Acosta, D. y González, I. (2012). <italic>Recordar los inicios. XX Aniversario de la Cátedra de la Mujer de la Universidad de La Habana</italic>. Asociación Cubana de Producción Animal.</mixed-citation>
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					<source>Recordar los inicios. XX Aniversario de la Cátedra de la Mujer de la Universidad de La Habana</source>
					<publisher-name>Asociación Cubana de Producción Animal</publisher-name>
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				<mixed-citation>Asamblea Nacional del Poder Popular. (2019). <italic>Programa Nacional para el adelanto de las Mujeres</italic>. Gaceta Oficial Extraordinaria No 14. <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://www.gacetaoficial.gob.cu/">http://www.gacetaoficial.gob.cu/</ext-link>
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					<article-title>Programa Nacional para el adelanto de las Mujeres</article-title>
					<source>Gaceta Oficial Extraordinaria No 14</source>
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				</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="legal-doc">
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						<collab>Consejo de Ministros Acuerdo 9231</collab>
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					<year>2021</year>
					<article-title>Estrategia integral de prevención y atención a la violencia de género y en el escenario familiar</article-title>
					<source>Gaceta Oficial Extraordinaria No. 101</source>
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				<element-citation publication-type="journal">
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							<surname>De la Torre</surname>
							<given-names>C.</given-names>
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					<article-title>Historia de la Psicología en Cuba. Cincuenta años de Psicología- cincuenta años de Revolución</article-title>
					<source>Descubriendo la Psicología</source>
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					<publisher-name>Academia</publisher-name>
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				<mixed-citation>Decreto Presidencial 198. (2021). <italic>Programa Nacional para el adelanto de las Mujeres</italic>. Gaceta Oficial Extraordinaria No 14. <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://www.gacetaoficial.gob.cu/">http://www.gacetaoficial.gob.cu/</ext-link>
				</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="legal-doc">
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						<collab>Decreto Presidencial 198.</collab>
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					<year>2021</year>
					<article-title>Programa Nacional para el adelanto de las Mujeres</article-title>
					<source>Gaceta Oficial Extraordinaria No 14</source>
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					<year>2002</year>
					<article-title>Feminist psychotherapy</article-title>
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				<mixed-citation>Ministerio de Educación Superior (2009). <italic>Plan de Estudios D Carrera de Psicología</italic>. Ministerio de Educación Superior</mixed-citation>
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						<collab>Ministerio de Educación Superior</collab>
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					<year>2009</year>
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					<source>Plan de Estudios E Carrera de Psicología</source>
					<publisher-name>Ministerio de Educación Superior</publisher-name>
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					<article-title>Psicología y Feminismo: Cuestiones epistemológicas y metodológicas</article-title>
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					<subject>Original article</subject>
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			<title-group>
				<article-title>Training in psychology and gender violence: opportunities and misunderstandings</article-title>
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						<surname>Torralbas Fernández</surname>
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					<xref ref-type="corresp" rid="c2"><sup>*</sup></xref>
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				<aff id="aff2">
					<label>1</label>
					<institution content-type="original">Universidad de Holguín. Cuba</institution>
				</aff>
			</contrib-group>
			<author-notes>
				<corresp id="c2">
					<label>*</label>Autor para la correspondencia: <email>atorralbas@uho.edu.cu</email>
				</corresp>
				<fn fn-type="other" id="fn1">
					<label>1</label>
					<p> La profesora M. Sc. Ileana Alea es profesora Auxiliar del departamento de Psicología de la Universidad de Oriente, cursó la maestría de Estudios de Género y esta es su línea de investigación. Ella es protagonista de estos acontecimientos, inicialmente como estudiante de los grupos científicos sobre género y posteriormente como profesora y líder científica en esta área.</p>
				</fn>
				<fn fn-type="other" id="fn2">
					<label>2</label>
					<p>Professor M. Sc. Ileana Alea is an Assistant Professor in the Psychology Department of the Eastern University, she studied for a Master's degree in Gender Studies and this is her research line. She is a protagonist of these events, initially as a scientific group’s student on gender and later as a professor and scientific leader in this area.</p>
				</fn>
			</author-notes>
			<abstract>
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>Gender violence is a social problem of priority solution for the Cuban government. Being the psychologist a key actor to face it, his training must respond to such intention. The objective of this article is to analyze the relationship that the development of the conceptions on gender violence has had on the training in Psychology in Cuba. The problem is approached through theoretical and empirical methods which show as main results the limitations and successes between social demands and scientific production around gender violence and psychology training in Cuba.</p>
			</abstract>
			<kwd-group xml:lang="en">
				<title>Keywords:</title>
				<kwd>Gender violence</kwd>
				<kwd>Training</kwd>
				<kwd>Psychology</kwd>
				<kwd>Gender</kwd>
				<kwd>Cuba</kwd>
			</kwd-group>
		</front-stub>
		<body>
			<sec sec-type="intro">
				<title>Introduction</title>
				<p>The subordination of the feminine and the violence against women that it fosters is a sociocultural phenomenon whose visibility, recognition and understanding have varied depending on the historical contexts in which it occurs. It has been so naturalized throughout history that, despite the formal and legal recognition of the equality of men and women, sexism and androcentrism continue to prevail in human institutions and practices, from which the sciences and education are not exempt.</p>
				<p>In tune with the international policies declared in the 2030 Agenda, in the Cuban context an unprecedented moment is being experienced related to the government's intention to work for the elimination of gender violence. This term used to be found only in academia to the detriment of official and normative documents; however, the recently approved Constitution of 2019 visualizes this concept and positions itself against it (<xref ref-type="bibr" rid="B2">National Assembly of People's Power, 2019</xref>).</p>
				<p>Such positioning legitimizes the need to provide a solution to this problem as a governmental priority and in coherence with this, the “National Program for the Advancement of Women” is elaborated, approved as a presidential decree in March 2021 and later in December of the same year by agreement of the Council of Ministers the “Comprehensive strategy for prevention and attention to gender violence and in the family scenario” (<xref ref-type="bibr" rid="B3">Council of Ministers Agreement 9231, 2021</xref>) comes to light. These documents recognize gender violence as a complex social problem requiring a systemic and multidisciplinary approach.</p>
				<p>In order to respond to this social and governmental demand, it is necessary to have professionals trained in coherence with this need; therefore, it is important that their training responds to this intention. The area of psychology is especially sensitive because the psychologist is expected to have expertise in the management and understanding of this problem, however, psychology is an androcentric science that, if not approached from a gender perspective, continues to reproduce the conditions that favor the disadvantages of the feminine and, therefore, the conditions that favor the manifestations of gender violence.</p>
				<p>That is why it is still a pending task to achieve, within Psychology as a science, an ethical reflection on issues related to issues such as gender violence in all its spheres and manifestations, as they are still invisible in most contemporary theories (<xref ref-type="bibr" rid="B10">Reyes <italic>et al.,</italic> 2017</xref>).</p>
				<p>Psychology has traditionally been a science where its most recognized schools do not usually look differentiatedly at men and women, putting the analysis of its “subject” in a generic or neutral man, when that referent is actually male. The only theory that takes into account the difference is to see in the woman someone emasculated and with penis envy.</p>
				<p>Reflexivity, or the capacity to question the manner and contexts in which this knowledge was generated and perpetuated, has little space for dialogue in psychology, which contributes to making its androcentrism and other values that sustain it invisible. These theories emerged in times and contexts in which, although women had access to training in psychology in universities, they were denied access to academia, which is where the “scientific” is legitimized and theoretical production is generated (<xref ref-type="bibr" rid="B7">García, 2003</xref>).</p>
				<p>From the educational teaching process in the training of psychologists, it becomes important to reflect on psychology itself as a science and its professional projection in order to identify whether it constitutes an agent that collaborates in the prevention and solution of situations of gender violence or is one of those that legitimize it. The understanding and tolerance towards violent and discriminatory acts against women has been evolving in recent decades both internationally and nationally, however, not always the social and human sciences are adjusted and updated with these contributions and continue to perpetuate positions that are contradictory to this intention.</p>
				<p>The purpose of this article is to analyze how in the history of Cuban psychologist training, the conceptions and norms that, from academic and legal institutions, in Cuba and the world, have marked the treatment of women, gender or gender violence, have been taken into account or ignored. For this reason, we analyze the events that can be considered milestones in the history of psychology training in the country and their relationship with the historical context and the social movements, organizations and legal and academic institutions that are in favor of the defense of women's rights and their protection in the face of gender violence.</p>
				<p>The information obtained from empirical methods such as documentary analysis, observation and interview was processed by means of theoretical methods like historical-logical, synthetical-analytical and inductive-deductive. Of special value were the different versions of the psychology curriculum, Cuban governmental documents and those of international organizations that deal with the violence treatment, and interviews with events protagonists identified as milestones in relation to the problem addressed.</p>
			</sec>
			<sec sec-type="results">
				<title>Development</title>
				<p>Bearing in mind that the training of Cuban psychologists has been marked from the beginning by the need to respond to the demands generated by the social justice project conceived since the triumph of the Revolution, it is important to analyze how much gender justice has or has not contributed to this attempt. The psychologist often becomes a professional of reference when these issues are addressed, so it is important to gain clarity on how much his training contributes to contribute in this regard.</p>
				<p>The opening of the psychology career at the proposal of Ché Guevara in 1961 and 1962 was part of the strategy of the new government in 1959 to contribute to the proposed change. This change, having social justice as its compass, kept as a priority to improve the situation of oppressed sectors where women also received important guarantees. The benefits and protections given to women at this time generated advantages and disadvantages with respect to their peers in the world. In this sense, it will be analyzed how this condition influenced the way in which the psychologist was trained in Cuban universities.</p>
				<p>For the presentation of the information, it will be organized taking as a reference the way in which psychology training was conceived and the historical and socio-cultural contexts in which they were developed. Around events that can be considered milestones, it will be taken into account how policies on women, gender or violence prevention influenced such training.</p>
				<p>Opening of the psychology program in 1961 and 1962 in Las Villas and Havana.: The beginnings of the career were characterized by the emergence of providing solutions to social problems for which no answers could be found in theories. According to <xref ref-type="bibr" rid="B4">De la Torre (2017</xref>), the theoretical orientation of the research and practices was “heterodox and eclectic” and responded to the training of the professors who taught it, who in turn came from different areas and training.</p>
				<p>At this time the second wave of feminism was gaining strength in the world and women in other latitudes were fighting for rights that in Cuba were granted to women as part of the political agenda of the revolutionary government. The right to abortion in safe conditions, equal pay, the creation of children's circles, access to family planning and free reproductive health care, and the encouragement of women to study or work as salaried employees were conditions that radically changed the possibilities for women in this new stage. Although the academy in this period accompanied these processes, it did so without previous references because they were taking place in completely unprecedented contexts, which marked the emergent and experimental nature of training at this stage.</p>
				<p>Unified curricula were introduced in 1976: As a result of the program for the improvement of higher education and the creation of the Ministry of Higher Education, unified curricula were created for both schools of psychology. This Plan A was characterized by the training of professionals in clinical, educational, labor and social specializations. By this time the Faculty of Psychology of the University of Havana becomes the governing center of the teaching of this science in Cuba (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Ministry of Higher Education, 2017</xref>) favoring the concentration of powers and privileges in this institution.</p>
				<p>This period coincides with the search for the establishment of a theoretical foundation to guide practice. Relations with the former socialist camp favored the adoption of the theories of Marxist Psychology, which constituted the main reference for Cuban psychology. However, Soviet psychology was characterized by a significant imbalance between academic development and professional performance, demanding the exercise of creativity in the Cuban psychologist to respond to the needs of practice in which clinical and health psychologists were notorious (<xref ref-type="bibr" rid="B4">De la Torre, 2017</xref>).</p>
				<p>Also in the 1970s, feminist psychotherapy was consolidated in the United States and Europe, exercised mainly by academic activists who incorporated this approach to their professional practices. This therapeutic modality has much in common with sociocultural theories as it makes reflect on the ways in which social reality shapes, constrains and limits life choices in relation to gender, race, sexual orientation, social class, among others (<xref ref-type="bibr" rid="B6">Enns, 2002</xref>). Although this therapy explicitly states among its postulates the commitment to social justice and the need for social change along with personal change (which are in line with the principles that have guided the Cuban social project), its treatment and approach has been completely ignored in Cuban classrooms.</p>
				<p>Transit to Plan B: As of 1981, a new curriculum is established that responds to the formation of a professional with a broad profile and not by specialties (<xref ref-type="bibr" rid="B9">MES, 2017</xref>). This occurred at a time of socioeconomic flourishing in the country that positively impacted the development of psychology as a science and profession. The aforementioned allowed the consolidation of achievements that were seen brewing since previous decades to give rise to an increase in categories and scientific production within the faculty of the career.</p>
				<p>At this time, many professors of the Faculty of Psychology in Havana pursued their doctoral studies in countries of the socialist camp; however, the same opportunities did not exist for the faculty of Las Villas, which concentrated academic power in the capital. As a result of the scientific production of the new doctors, theoretical elaborations are produced in important strands of psychological thought that overcome the uncritical adoption of the Marxist model of understanding to give way to more integrative visions of human subjectivity from its historical-cultural determinants (<xref ref-type="bibr" rid="B4">De la Torre, 2017</xref>).</p>
				<p>In this decade, as a result of the theoretical production, debates and practices generated by feminist thought mainly from the United States and Europe, a diverse and multidisciplinary theoretical body was formed, which materialized in Gender Theory. These studies flourished in those academic contexts with a strong activism of intellectual women. Two factors influenced Cuba to remain outside these studies. Firstly, in the former socialist camp, the main theoretical reference on the island, these debates were not abundant and secondly, the formal equality and rights achieved by women generated the illusion of the existence of real equality of opportunities and the absence of gender violence.</p>
				<p>Plan C was conceived at the beginning of the 1990s: As a result of the growing development of the scientific level of the faculty, the experience of the professors, as well as the social demand generated by the profession, the study plan was restructured, which was characterized by its updating, the structuring of the contents by disciplines and the inclusion of pre-professional practice as an integrating discipline (<xref ref-type="bibr" rid="B9">MES, 2017</xref>). This transit coincides with the most critical part of the economic crisis of the &quot;special period&quot;, so it occurred at the same time as abrupt social changes and the emergence of unprecedented socio-psychological phenomena in the country and therefore without theoretical or methodological references for its approach.</p>
				<p>In the midst of the economic and social crisis, the Women's Chair was founded in September 1991 within the Faculty of Psychology of the University of Havana, which, although it brought together professionals from different areas, its coordinating team and four of its ten founding members were psychologists (<xref ref-type="bibr" rid="B1">Acosta and Gonzalez, 2012</xref>). Despite the involvement of women psychologists in this group and their becoming referents in women's studies and the first to approach gender studies in Cuba, their work concentrated mainly on research on women's issues having relatively little impact on the initial training of professionals. This late entry into gender studies has also been characterized by the fact that it has not been widely disseminated and has remained concentrated in small academic groups in some universities and cooperation agencies.</p>
				<p>Also in 1991, starting with this Plan C, it opened the career at the Universidad de Oriente in Santiago de Cuba, with which the training of professionals in the three main regions of the country was achieved. Although in its constitution it counted on the tutelage and collaboration of the Faculty of Psychology of the University of Havana, the most prestigious and experienced professionals of the region joined its staff, which gave it its own peculiarities. Its emergence in a period in which Cuban psychology had lost its main scientific referent in the socialist field, made it become a space open to the new with a more eclectic and diverse influence.</p>
				<p>The municipalization program begins in the 2001-2002 academic year: This program arose with the objective of providing a response to the educational needs and continuity of university studies for young graduates of the programs emerging from the Revolution. This fact was a significant event in the history of this career that was always characterized by the rigor and selectivity of its graduates, which generated an elitism of the student body that is lost with this new modality of study to promote greater popular accessibility. This project gave back to many young mothers the possibility of returning to or entering university. It used the plan C modified for the conditions of the semi-presence.</p>
				<p>Despite the irregularities and dissatisfactions that existed with its implementation, it had the achievement of democratizing the access to this science to students who could use it not only for the performance of the practice as psychologists, but also from the exercise of related professions for which psychology became a complement. Since 2005, several universities of Medical Sciences in the country have also opened psychology programs, which, although the graduate was focused on working only in the clinical area, still used the C curriculum. Training in this context had few graduates.</p>
				<p>It should be noted that part of the resources allocated to this social project was the printing of basic textbooks, which made it possible to update the course bibliography. In this bibliography, for the first time, a topic of violence against women is presented in one of the books on Social Psychology. Although this book does not make a deep analysis of the causes and conditions of this phenomenon, it is a first approach to the study of the subject. Contrasting with this achievement, one of the new books published at this stage, Clinical Case Studies showed an inadequate handling of a situation of sexual violence in whose analysis the limitations in the understanding of the phenomenon and the presence of myths about violence were evident.</p>
				<p>During these years, the Master's Degree in Gender Studies was opened in 2004, an interdisciplinary space coordinated by the Women's Chair of the Faculty of Psychology of the University of Havana. This space for post-graduate training was an important seed to form a group of psychology professors (and other professions) from all over the country with a new look at these phenomena. After four editions, this master's program, sustained more by the activism of its faculty than by institutional interest, did not open any more calls for applications.</p>
				<p>Plan D is created in 2009: Based on the experiences and lessons learned from the previous plan and the practice of blended learning, a new plan was conceived that involved the reduction of teaching hours and was distinguished by the establishment of interdisciplinary relationships, which led to a greater integration of the academic, work and research components. Another significant modification is the introduction of optional subjects, among which it is suggested in the methodological indications of the study plan, one of Gender and Psychology (<xref ref-type="bibr" rid="B8">Ministry of Higher Education, 2009</xref>). This proposal was only positioned initially in the Santiago de Cuba career where there was a group of women professors trained in gender and then at the University of Havana.</p>
				<p>At the University of Oriente, this topic had a greater impact on the training of psychologists, as it led to the creation of student scientific groups that transnversalized the topic in their research and gave rise to several diploma papers with this approach. Although these groups were dissolved, their legacy continues to this day. It can be said that they still teach the optional subject of Gender and Psychology and that the Discipline of Social Psychology transversalizes gender in all its subjects. (I. Alea<xref ref-type="fn" rid="fn2"><sup>2</sup></xref> personal communication March 14, 2022)</p>
				<p>It should be noted that in 1997 Cuba approved the National Action Plan for Follow-up to the Beijing Conference, the main objective of which was to promote conditions of equality between men and women. This was the result of agreements with international organizations to which Cuba reported every five years on the progress achieved in this area. In this document, the Ministry of Higher Education is declared responsible for continuing to improve study plans and programs, textbooks and teaching materials in order to create greater awareness of gender equality. It also indicated the need to develop training programs in gender studies and the introduction of this perspective in their research. This intention was achieved very timidly in Cuban universities, including the Psychology career, and in some cases it was not achieved at all.</p>
				<p>Until the appearance of the 2019 constitution and the governmental programs of 2021, this was the most important legal instrument used by Cuban women to support social transformations for their development. This document was a daring, revolutionary and comprehensive plan to promote equal opportunities between men and women, a phenomenon that constitutes the substratum of violence. However, in the author's opinion, due to the lack of a strategy for its implementation and follow-up, the execution of this plan did not exploit its potential to really result in a proactive plan that would have a deeper impact on higher education, as was one of its objectives.</p>
				<p>In 2017, the E Plan is proposed: In response to international trends, the main organizational modifications introduced in this plan are the reduction of one year of studies (regular daytime course to four years and the course by meeting to five) and a competency-based approach to the curriculum. The number of elective subjects is increased and an elective is proposed. Pre-professional practices constitute the integrating discipline (<xref ref-type="bibr" rid="B9">MES, 2017</xref>).</p>
				<p>This curriculum proposes a content structure by basic disciplines for all higher education centers, and other specific and elective contents. This allows each center to organize, distribute and design its own subjects in function of responding to the demands and potentialities of the territory, decentralizing power over local knowledge. This measure allows each university's degree program to be more similar to its own context.</p>
				<p>Among the optional subjects, one is proposed that links Gender and Psychology, although its implementation is left to the discretion of each university's career coordination. This elective is offered at the universities of Havana, Santiago de Cuba and Holguin. At the University of Guantánamo, it is a subject of its own curriculum and at the universities of Camagüey, Santi Spíritus and Santa Clara the subject is not addressed.</p>
				<p>The implementation of Plan E occurs in a context where for the first time gender violence is declared as a governmental problem by expressing it as such in the 2019 constitution. The programs that support this intention are the “National Program for the Advancement of Women” and the “Comprehensive strategy for prevention and attention to gender violence and in the family scenario” both of 2021, express among their objectives to use university education as a strategic space to achieve it.</p>
				<p>The role of universities to materialize this intention is explicit, for this reason it is stated in the first one “To promote educational, formative actions... that lead to strengthen interpersonal relationships based on equality... through the insertion of gender issues in plans and programs of study of all forms and levels of education” (<xref ref-type="bibr" rid="B5">Presidential Decree 198, 2021</xref>, p. 249) and in the second “To include in undergraduate programs ... content systems that make possible the preparation and continuing education of teachers, students, and graduates in the prevention of and attention to gender violence...” (<xref ref-type="bibr" rid="B3">Council of Ministers Agreement 9231, 2021</xref>, p. 841). The inclusion of an elective subject that responds to this interest can be considered a sign of a step in this direction; however, the magnitude of what is proposed makes it an insufficient action.</p>
			</sec>
			<sec sec-type="conclusions">
				<title>Conclusions</title>
				<p>Psychology as a science, from any of its schools, does not usually carry out the necessary analysis to dismantle gender stereotypes and make a social critique of the conditioning factors that lead to inequalities between men and women and the subtle violence that is implicit in them. Phenomena as complex as gender violence, without the explanatory framework provided by gender theory, tend to have incomplete interpretations. For these reasons, in order for the psychology professional to adequately handle this phenomenon, he/she must receive training that manages to transversalize the gender perspective so that the traditional androcentrism is dismantled.</p>
				<p>The incorporation of an elective subject on gender in the curricula of the career, is a valuable first approach to achieve this intention. However, this incorporation is insufficient to denaturalize the stereotypes that through gender socialization have been established in the personality of the psychologist in training and to reverse what has been instituted as the truth about the masculine, the feminine or what is supposedly universal in the sciences. In spite of the existence of national legislations that point out the need to modify study plans so that they respond more coherently to the intention of favoring the understanding and accurate treatment of gender violence, a divorce is perceived between what is expected from what is legislated and what is achieved or modified.</p>
				<p>The purpose of preventing and adequately addressing gender violence is an ambitious but fair and necessary task. In key professions such as psychology, this should be an issue to be taken very seriously and with the responsibility demanded by the government's social policies and the sensitivity implied by the issue in question. Current regulations demand concrete actions to achieve this objective, which would imply the training of teachers in gender and violence issues, accompanied by methodological scientific work in the cloisters to be able to accompany these changes. The analysis of the current conditions for the training of psychologists shows that they are still insufficient to respond to this purpose.</p>
			</sec>
		</body>
	</sub-article>
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