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				<journal-title>EduSol</journal-title>
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			<issn pub-type="epub">1729-8091</issn>
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				<publisher-name>Universidad de Guantánamo</publisher-name>
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					<subject>Artículo original</subject>
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				<article-title>Análisis histórico de la enseñanza de la Historia de Cuba: trascendencia en la actualidad</article-title>
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					<contrib-id contrib-id-type="orcid">0000-0001-6451-4981</contrib-id>
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						<surname>Azel Jiménez</surname>
						<given-names>Josefa</given-names>
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						<surname>Navarro Otero</surname>
						<given-names>Ángel Guido</given-names>
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					<label>1</label>
					<institution content-type="original">Universidad Central “Marta Abreu de las Villas. Cuba</institution>
					<institution content-type="orgname">Universidad Central “Marta Abreu de las Villas</institution>
					<country country="CU">Cuba</country>
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			<author-notes>
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					<label>*</label>Autor para la correspondencia<bold>:</bold><email>josefaa@uclv.edu.cu</email>
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					<p>Los autores declaran que no existen conflictos de intereses.</p>
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				<year>2024</year>
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			<issue>86</issue>
			<fpage>124</fpage>
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					<license-p>Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons</license-p>
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				<title>RESUMEN</title>
				<p>El artículo está basado en un resultado científico de corte histórico-pedagógico. Tiene como objetivo explicar a través de un panorama histórico la enseñanza de la Historia de Cuba desde la colonia hasta la actualidad, dada su importancia en el contexto cubano. Métodos teóricos: histórico-lógico, inductivo-deductivo, análisis y síntesis, abstracción y generalización de lo histórico e histórico-cronológico; empíricos: análisis de documentos y del discurso. El resultado principal radica en la necesidad de fortalecer la enseñanza de la asignatura para lograr el trabajo político-ideológico, forjar una cultura emancipadora contra los prejuicios y discriminación, favorecedora de la unidad nacional y enfrentar la subversión.</p>
			</abstract>
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				<title>Palabras clave:</title>
				<kwd>Enseñanza</kwd>
				<kwd>Historia</kwd>
				<kwd>Valores</kwd>
				<kwd>Actualidad</kwd>
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		<sec sec-type="intro">
			<title>Introducción</title>
			<p>En la concepción curricular de diferentes modelos educativos en diversas regiones y países, se incluye la enseñanza de la Historia y especialmente, la historia nacional. De ahí que la asignatura Historia de Cuba, caracterizada por el estudio de la aspiración al ser nacional cubano, cuente con una fuerte presencia en los currículos desde la educación primaria hasta la universitaria, donde se seleccionan con un sentido didáctico los contenidos referidos a la historia nacional y local que permitan la educación histórica de los niños, adolescentes y jóvenes. </p>
			<p>Este ha sido el resultado de una ardua tarea que llega a nuestros días, pues el proceso de enseñanza-aprendizaje de la asignatura Historia de Cuba apareció en el siglo XIX, pero no siempre se enseñó de la forma que hoy se hace, dista mucho de lo que se presupone en la actualidad. Un análisis minucioso acerca del tema permitirá comprender su evolución y desarrollo. </p>
			<p>Lo antes planteado y la relevancia otorgada a la Historia de Cuba en los momentos actuales constituyen las razones que incentivaron a los autores a realizar una investigación histórico-pedagógica acerca de la enseñanza de esta asignatura desde la colonia hasta la actualidad. Se considera, por tanto, un tema de estudio de significativa importancia desde la perspectiva histórico-pedagógica.</p>
			<p>Los resultados investigativos se exponen sintéticamente en el presente artículo puesto a la disposición de los interesados en el proceso de enseñanza-aprendizaje de la Historia de Cuba, tanto en el ámbito académico de las universidades como material de consulta y profundización de la asignatura Metodología de la enseñanza de la Historia, como en la educación de posgrado relacionada con la Historia de la Educación. De igual forma, puede contribuir a los temas de la preparación metodológica de los docentes de la asignatura en todos los niveles de enseñanza. </p>
			<p>Por esos motivos, se declara como objetivo: explicar a través de un panorama histórico la enseñanza de la Historia de Cuba y su trascendencia en la actualidad. Para su realización se recurrió a los métodos teóricos: histórico-lógico, inductivo-deductivo, análisis y síntesis, abstracción y generalización de lo histórico e histórico-cronológico, fundamentales en las investigaciones de esta tipología. Asimismo, a los métodos empíricos: análisis de documentos para las fuentes escritas y análisis del discurso para las fuentes orales. </p>
		</sec>
		<sec sec-type="results">
			<title>Desarrollo</title>
			<p>El proceso de conquista y colonización de Cuba produjo un cambio histórico en la evolución de la pacífica población indígena que habitaba la isla. Se impusieron transformaciones a través de la fuerza brutal, la cultura aborigen fue prácticamente extinguida, algunas de sus costumbres y mitos, así como ciertos relatos de las crónicas de los conquistadores se reflejaron escasamente en los primeros textos escolares de la educación elemental en la etapa colonial. Fue preciso que pasaran más de cuatro siglos para dar a conocer la historia de la isla a través de su enseñanza en la escuela. </p>
			<p>La asignatura Historia se introdujo en el currículo escolar a finales del siglo XVIII, aunque en realidad se estableció como disciplina curricular con el plan de estudio de 1842 y la secularización de la universidad, al implantarse la enseñanza de la Historia de España como asignatura para todo el sistema educacional de la colonia con la finalidad de liquidar las bases del movimiento intelectual ilustrado cubano y las expresiones independentistas de principios de siglo.</p>
			<p>En su enseñanza aprendizaje, se realizaba un estudio memorístico de biografías de personalidades destacadas, se enaltecían los sentimientos hacia la metrópoli, se exaltaba a la realeza española y a los grandes conquistadores. Sin embargo, se excluían los pasajes brutales de la conquista y colonización.</p>
			<p>Este plan de estudio fue ratificado en las reformas educativas de 1863 y 1880, por lo que a la enseñanza de la Historia con el concepto de hispanidad se le incorporó la de Cuba y Puerto Rico para impartirla en la primaria elemental y superior. La Historia Universal y la Historia de España quedaban para el bachillerato y la universidad. </p>
			<p>La concepción curricular aplicada demostró que la asignatura Historia de Cuba era una historia regional precedente a la Historia de España y a la Historia Universal. Consideraban a Cuba como una región de España, cuyo futuro y progreso se basaban en el entendimiento, la cordialidad y la alianza entre criollos y peninsulares para así evitar cualquier inquietud independentista. Su impartición respondía a la política colonialista, al pensamiento cultural hispánico, a los criterios históricos de los representantes antipatrióticos de la oligarquía criolla vinculada al poder económico y a una metodología basada en la concepción educativa de la escolástica española, por lo que era repetitiva, irreflexiva y memorística.</p>
			<p>A pesar de las imposiciones coloniales, los educadores cubanos comprendieron tempranamente las potencialidades de la historia para transmitir valores, sentimientos y actitudes, sobre todo para la formación del patriotismo y la defensa de la nacionalidad cubana. José Agustín Caballero, Félix Varela Morales, José de la Luz y Caballero fueron los pensadores principales, los iniciadores de los ideales de cubanía de las nuevas generaciones; contribuyeron a preparar las conciencias para los cambios, comprendieron la importancia de la historia en la formación de valores y se valieron de la educación para emprenderlo.</p>
			<p>Sin duda, el ideal hispánico escolástico impuesto para la enseñanza de la Historia a través de sus textos y metodología recibió una fuerte oposición en el transcurso del siglo XIX por parte de muchos educadores cubanos, cuyas ideas educativas habían evolucionado desde la Ilustración y el positivismo crítico, hasta llegar al avanzado pensamiento pedagógico de Martí, quien le confirió especial importancia a la enseñanza de la Historia y dejó constancia de ello en diversos artículos. </p>
			<p>La intervención norteamericana en la guerra de independencia de 1895 frustró su inminente victoria; Cuba dejaba de ser colonia española, pero era no libre ni independiente todavía. Se iniciaba así, la primera ocupación militar norteamericana que preparó las condiciones para convertirla en una neocolonia, al consolidar el predominio económico norteamericano y cercenar su soberanía con la Enmienda Platt. </p>
			<p>La pésima situación educacional existente propició el sistema de escuelas públicas, los interventores trataron de imponer las concepciones y proyectos educativos encaminados a norteamericanizar a los cubanos desde edades tempranas. Introdujeron de forma obligatoria la enseñanza de la Historia de Estados Unidos en las escuelas públicas como una de las medidas del gobierno de ocupación. Asimismo, algunos maestros primarios recibieron cursos de preparación en las Universidades de Harvard y Cambridge, de Estados Unidos que servirían para influir en la educación elemental cubana. </p>
			<p>Esta etapa fue identificada como “uno de los capítulos más dramáticos y conflictivos de la educación en ese periodo” (<xref ref-type="bibr" rid="B5">Guzmán, 2001</xref>, p. 26). Se ofreció una versión manipulada de la Historia de Cuba donde se otorgaba relevancia al papel salvador de Estados Unidos en la obtención de la independencia. </p>
			<p>La Orden Militar No. 226, del 6 de diciembre de1899, y el <italic>Manual para el Maestro</italic>, en 1900, constituyeron los documentos rectores para la impartición de la Historia en las escuelas. Contenían las orientaciones didácticas para su aprendizaje, aunque no poseían una adecuada dosificación ni graduación de sus contenidos. Se enseñaba la Historia de Cuba con textos escritos por españoles o norteamericanos basados en sus criterios y versiones; disminuían el estudio de las etapas de luchas independentistas del pueblo cubano, y se impartía la asignatura vinculada e ilustrada con los hechos, procesos y personalidades de Estados Unidos. </p>
			<p>En el <italic>Manual</italic> no se plasmaron orientaciones metodológicas específicas para la enseñanza de la Historia de Cuba. No obstante, expresaba claramente la necesidad de impartir la historia local y nacional en todos los grados, pues debía interesar más nuestro país que los ajenos. </p>
			<p>En 1902, al establecerse la República Neocolonial, se aplicó un nuevo plan de estudio rectorado por la Circular No. 5 de 1901 para las escuelas públicas primarias elementales. La asignatura Historia de Cuba se excluyó del currículo escolar y, en su lugar, se incluía la Historia de América que favorecía los conocimientos sobre la sociedad estadounidense y limitaba la enseñanza de la historia nacional. De hecho, constituyó un retroceso en relación con el Manual de 1900.</p>
			<p>En los siguientes planes de estudio aprobados en los primeros años republicanos para los diferentes niveles de enseñanza, la historia local no fue casi atendida en las orientaciones metodológicas, ni adecuadamente considerada en la instrumentación curricular de los programas diseñados. En la primaria fue ignorada completamente.</p>
			<p>Con la aplicación de los cursos de estudios de Historia normados por la Circular No. 76 de 1914, se orientó, de manera muy simple y sin la importancia requerida, abordar en los primeros grados algunos aspectos de la historia local como agregados a la Historia de Cuba. Esta situación empeoró con los nuevos cursos de estudios para la enseñanza primaria, instituidos a partir de la Circular No. 105 de 1922, donde se le restó importancia a este tema.</p>
			<p>A pesar de esto, según explicó García (1980), desde 1899 una vanguardia del magisterio cubano y especialmente en las escuelas públicas, el maestro enseñó las mejores tradiciones de lucha de su pueblo, enaltecía a los héroes legendarios de la nación y recomenzó a formar las nuevas generaciones que más tarde iniciarían las luchas contra los gobiernos oligárquicos y proimperialistas de la república. </p>
			<p>La Circular No. 114 de 1926, modificó los cursos de estudio de las escuelas primarias públicas rurales y urbanas. La asignatura de Historia de Cuba se iniciaba en tercer grado con la historia local, y en cuarto, quinto y sexto grados, la nacional. El curso de Historia de Cuba se rediseñó íntegramente, según aseveró <xref ref-type="bibr" rid="B4">Guerra (1950</xref>), en su obra La Educación Primaria en el siglo XX y destacó la contribución de las clases de Historia para la formación de sentimientos morales y patrióticos, pues debían estar llenas de vida para que los niños pensaran y sintieran como los grandes hombres, se emocionaran con las hazañas de los héroes, gozaran sus victorias y sufrieran sus derrotas. En resumen, que sintieran admiración por la historia de su patria. </p>
			<p>Este proyecto curricular con algunas variantes estuvo vigente hasta 1958. Sin embargo, la inclusión de la historia local en el tercer grado presentó dos grandes inconvenientes: la falta de preparación de los maestros en esta materia y la ausencia de textos. Por eso, la Junta de Superintendentes de la República orientó que los maestros acudieran a las fuentes primarias y recurrir a la historia oral. </p>
			<p>La Circular No. 133 de 1944, destacaba en sus lineamientos la importancia de la enseñanza de la Historia de Cuba, pues refería cómo la asignatura despertaría en el alumno el amor a su pueblo y el deseo de contribuir a su engrandecimiento, a la vez contribuiría a su formación cívica y moral. Sin embargo, esta declaración pedagógica fue tergiversada con enfoques historiográficos conservadores, se excluyeron los ideales antianexionistas y antimperialistas de los próceres de la independencia de Cuba, así como tampoco consideraron a los hombres destacados de los primeros años republicanos, tales como Mella, Villena o Guiteras. </p>
			<p>En estos años, se destacaron historiadores y pedagogos como Pedro García, Emilio Roig, Fernando Ortiz, Raúl Ferrer, Gaspar J. García Galló, entre otros. Muchas de sus contribuciones se refieren al factor emocional en la enseñanza de la Historia y al valor de la oralidad en las clases, aspectos que fueron recomendados en las obras escritas para las Escuelas Normales de Maestros. </p>
			<p>En la primaria superior la enseñanza de la historia nacional fue tardía e irregular, precisamente en 1931. Se indicaba propiciar conocimientos a los alumnos acerca de la evolución de la organización gubernamental y la vida política del municipio, la provincia y la nación cubana. Los programas trataban de integrar las asignaturas de Historia, Geografía y Cívica donde predominaban los aspectos cívicos y políticos sobre los históricos, aunque muy limitado a determinados recuentos acerca de la evolución de las instituciones municipales y provinciales en Cuba, por lo que no constituyeron una unidad lógica de la historia local iniciada en tercer grado de la escuela primaria. </p>
			<p>En relación con la segunda enseñanza o bachillerato, la asignatura Historia de Cuba no estaba contemplada en el plan de estudio diseñado por Enrique José Varona en 1901, su incorporación se efectuó en el curso escolar 1939-1940 con el nuevo plan de estudio para este nivel. Respecto a la educación técnica, se puede afirmar que la asignatura fue ignorada en algunas ramas. En la enseñanza superior, su introducción se produjo en 1927, limitada a determinados estudios o especialidades de la Universidad de La Habana, única existente en el país en esos años. </p>
			<p>La enseñanza de la Historia en el período de la Revolución en el poder, tiene como basamento esencial lo planteado por el Comandante en jefe Fidel Castro al expresar que: </p>
			<p>
				<disp-quote>
					<p>…el estudio de nuestra historia, de nuestro país no solo ilustrará nuestras conciencias, no solo iluminará nuestro pensamiento, sino que el estudio de la historia de nuestro país ayudará a encontrar también una fuente inagotable de heroísmo, una fuente inagotable de espíritu de sacrificio, de espíritu de lucha y de combate...</p>
				</disp-quote> (<xref ref-type="bibr" rid="B1">Castro, 1980</xref>, p.1)</p>
			<p>En esto precisamente radica el papel de la asignatura de Historia de Cuba en estrecha relación con los conocimientos históricos permitiendo la adquisición y la formación de una concepción dialéctico materialista de la historia y de defensa del proyecto social cubano. </p>
			<p>Desde el triunfo de la Revolución en 1959, se inició un viraje trascendental en la educación cubana. Se llevó a cabo un trabajo encaminado a investigar, recuperar, completar, reactualizar y enseñar aspectos de la historia omitidos o tergiversados, por lo que el Gobierno Revolucionario implementó una serie de medidas para lograr su cometido. </p>
			<p>Se redimensionó la enseñanza de la Historia de Cuba y de las personalidades históricas, se transformaron radicalmente las fuentes historiográficas, se le otorgó un papel principal al estudio de las mejores tradiciones de lucha del pueblo cubano y sus líderes principales. Para perfeccionarla, se realizó la formación emergente y superación de los docentes de la especialidad, se actualizaron los planes y programas de estudio basados en los aportes a la historia nacional efectuados por eminentes estudiosos cubanos. </p>
			<p>La asignatura Historia de Cuba estuvo presente en el diseño curricular de la enseñanza primaria y secundaria, en el preuniversitario se impartió por algún tiempo la Historia Económica de Cuba. Se comenzaron a atender sistemáticamente las dimensiones espaciales, temporales y causales de la historia para su estudio y se desarrollaron interesantes experiencias metodológicas, pero también se presentaron algunos inconvenientes. Por ejemplo, la historia local no se concibió ni se instrumentó en los planes de estudio por la falta de condiciones para desarrollar un óptimo proceso de enseñanza-aprendizaje, pues aún eran insuficientes los estudios de historias regionales y locales; las limitaciones académicas presentadas por los docentes, ya que los planes de estudio para la formación profesoral no contemplaban la enseñanza de la historia local ni tampoco su metodología para el proceso de enseñanza aprendizaje.</p>
			<p>En el curso 1976-1977, se produjo el perfeccionamiento del Sistema de Educación y por consiguiente, cambios en el diseño curricular para la enseñanza de la asignatura, los conocimientos históricos se enseñaban de primero a cuarto grado a través de efemérides y escritos en los libros de lectura; y una colección de folletos con anécdotas históricas, titulada <italic>La historia de mi Patria</italic>. A partir de quinto grado se comenzaba con Historia Antigua y Media; de sexto a noveno se impartía el resto de las etapas de la Historia Universal que se alternaba en cada grado con las diferentes etapas de la Historia de Cuba, lo que incidió negativamente en la asignatura como tal, ya que perdió su presencia en la enseñanza primaria.</p>
			<p>Como puede apreciarse, en esta etapa el estudio de la historia nacional fue minimizado en la educación primaria, así como en la secundaria básica y en el preuniversitario tuvo que integrarse a alternar su espacio con la Historia Universal. Por otra parte, predominó su estudio a partir de la relación entre causas y consecuencias; se introdujo el estudio de grandes personalidades históricas de la Edad Antigua, Media, Moderna y Contemporánea. </p>
			<p>Pocos años después, con la riqueza historiográfica legada por prestigiosos historiadores de la primera mitad del siglo XX y la intensificación de los estudios históricos nacionales, pero sobre todo locales en el último cuarto de ese siglo, la ciencia histórica puso a disposición de la escuela una variedad de fuentes para estudiarla y un sinfín de temáticas que desde lo educativo contribuyen a la educación de los niños, los adolescentes y los jóvenes.</p>
			<p>Eso contribuyó que a partir del curso escolar 1988-1989 se aplicara un nuevo diseño curricular donde la Historia de Cuba recuperó su espacio e independencia en todos los niveles de enseñanza del Sistema Nacional de Educación, se indicaba en sus objetivos y temáticas la atención a la historia local, por lo que el diseño asumido para la enseñanza-aprendizaje de la Historia, particularmente de la historia nacional, fue coherente y ordenado desde la escuela primaria hasta la educación superior, lo que posibilitó abordar los elementos de la historia local a partir de los objetivos formativos. </p>
			<p>A partir de 1996, la enseñanza de la Historia de Cuba se declaró como una prioridad y una dirección principal del trabajo metodológico para el Sistema Nacional de Educación con vistas a fortalecer la formación integral de los niños y jóvenes, la identidad nacional y preservar las raíces históricas del pueblo cubano a través de un correcto proceso de enseñanza-aprendizaje de la asignatura, pues “una buena clase de Historia es hija de la libertad y nieta de la cultura, porque esta es la madre de la libertad.” (<xref ref-type="bibr" rid="B3">Díaz, 2002</xref>, p. 20) </p>
			<p>La enseñanza de la Historia debe revelar en cada clase la moralidad histórica del pueblo, de sus héroes, valorar las figuras y los hechos en que participaron. Debe relacionar la grandeza del pueblo y los patriotas como seres humanos con sus vivencias y las necesidades de hoy es lo que los hace imitables, alcanzables y reales. La clase de Historia debe dejar una lección: contribuir a elevar la condición humana y se puede lograr mediante una autopreparación efectiva del docente, con una cultura histórica necesaria para tomar las decisiones didácticas más acertadas y de un aprendizaje reflexivo, colaborativo, de intercambio constante con y entre sus alumnos.</p>
			<p>En la primera década del siglo XXI, se estableció la enseñanza de la asignatura Historia de Cuba en la educación superior para todas las carreras universitarias, incluyendo las de ciencias técnicas y agropecuarias, consenso que se llegó al tener en cuenta la necesidad del conocimiento de la sociedad por parte de cualquier profesional, técnico, obrero y campesino independientemente de la actividad laboral que desempeñe en la sociedad. </p>
			<p>El proceso de enseñanza-aprendizaje de la Historia de Cuba en las universidades contempla un amplio y coherente programa que abarca desde 1492 hasta la actualidad. Para su dosificación se asumió una correcta utilización del sistema de conocimientos planteados en cada uno de los cinco temas en que se divide dicho programa y se distribuyen en las diferentes formas de organización de la docencia universitaria: conferencias, seminarios, clases prácticas, fundamentalmente. </p>
			<p>El contenido se inicia con un panorama general desde la conquista y colonización de Cuba en los siglos XVI al XIX, transitando por las luchas de liberación nacional del pueblo cubano contra el colonialismo español, la República Neocolonial hasta llegar a la Revolución en el poder desde 1959 hasta principios del siglo XXI. Cada tema pretende el estudio de la realidad cubana mediante la comprensión de sus problemáticas esenciales en una relación pasado-presente que le permita al futuro profesional participar creadoramente en la lucha ideológica, cultural y educativa de estos tiempos.</p>
			<p>La historia es la gran tradición, de ahí su riqueza; es la memoria de los pueblos. Por tanto, se aspira a un hombre integral de su época que defienda la identidad como cubano y latinoamericano frente a las fuerzas disolventes internas y externas que pretenden su desnaturalización cultural y humana, y esto se puede lograr con la enseñanza de la Historia.</p>
			<p>Por estas razones, en los Objetivos de trabajo de la Primera Conferencia Nacional del PCC aprobados en enero de 2012, específicamente el 64 se plantea: <disp-quote>
					<p>“Perfeccionar la enseñanza y divulgación de la Historia de Cuba y de la localidad en el interés de fortalecer la unidad nacional y promover la comprensión sobre el origen y desarrollo de la nación, la consolidación de un pensamiento propio y la tradición patriótica, cultural, solidaria e internacionalista de nuestro pueblo…”</p>
				</disp-quote> (<xref ref-type="bibr" rid="B6">PCC, 2012</xref>, p. 5)</p>
			<p>La Historia de Cuba es el más seguro sostén ideológico del proyecto nacional cubano. Ella se yergue como arma e instrumento de maestros, políticos y ciudadanos, para el afianzamiento de la identidad nacional y sus más genuinos valores. Uno de los principios esenciales de la Revolución es la unidad del pueblo, fundamentadas desde las raíces históricas del proceso independentista cubano hasta nuestros días. Esa historia es la que quieren destruir los enemigos de la patria. Al respecto, el Primer Secretario del Partido y Presidente de la República, expuso que: </p>
			<p>
				<disp-quote>
					<p>La Revolución cubana, se puede decir, que es una prueba cabal, absolutamente cabal, de toda la verdad que encierra la concepción marxista-leninista de la sociedad y de la historia. Y es la gran verdad que mientras más estudiamos, más penetramos en el fondo de los problemas, más comprendemos la historia y todo lo que ha sido la historia de abusos, injusticias y explotación; más conocemos al imperialismo, no teóricamente, sino porque estamos constantemente soportando sus ataques, sus agresiones, sus felonías. La comprensión de todas esas cosas, el vivir todas esas cosas, tienen que hacernos a todos, y a cada uno de nosotros, más revolucionarios cada día…</p>
				</disp-quote> (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Díaz-Canel, 2020</xref>, p. 2)</p>
			<p>Hoy más que nunca, el trabajo con la historia es uno de los pilares más importantes en el quehacer universitario, ya que rescatar la memoria histórica, contextualizarla y trabajar por su continuidad, es sentirse responsable de la obra de la Revolución. Por eso, es vital el proceso de enseñanza-aprendizaje de la Historia en Cuba, frente al asedio mediático del que es objeto la patria, que incluye el desmontaje de la historia nacional. </p>
			<p>Como parte del pretendido desmontaje de la historia se procura: promover actitudes desmovilizativas, apolíticas y desideologizadas; hacer ver la revolución como un proceso de agonías y sufrimientos; exaltación de la década del 50 y la figura de Batista; rescritura de la historia nacional; sobrevaloración de los artistas, escritores y deportistas cubanos que se marcharon al exilio; estrategia de atacar la historia y los valores de la nación para desmembrar su unidad; reflejar y enaltecer los más bajos sentimientos humanos; cuestionar los valores de las sociedades alternativas al capitalismo; fomentar la nostalgia por el pasado. </p>
			<p>Por eso, el fortalecimiento de la enseñanza de la Historia de Cuba en todos los niveles educativos es esencial, pues contribuye al logro del trabajo político-ideológico en estos momentos, en aras de forjar una cultura emancipadora contra toda forma de prejuicio y discriminación, a favor de la unidad nacional y enfrentar de manera sistemática la subversión político-ideológica en todos los escenarios y formas como parte de la guerra cultural permanente del imperialismo. </p>
			<p>El contexto actual, en medio de circunstancias externas nada favorables, la defensa y continuidad del modelo de socialismo próspero y sustentable posible de alcanzar en las condiciones concretas del país, reclama, como nunca antes, el conocimiento de las brillantes páginas de heroísmo y de patriotismo escritas en el devenir histórico cubano en épica lucha, primero, en el enfrentamiento al colonialismo español y, después frente al más poderoso de los imperios, el imperialismo norteamericano.</p>
		</sec>
		<sec sec-type="conclusions">
			<title>Conclusiones</title>
			<p>El análisis de la enseñanza de la Historia de Cuba y de las personalidades en la escuela primaria en la etapa colonial revela el papel que ha desempeñado en la formación del patriotismo y de la nacionalidad, especialmente como portadora de valores, sentimientos y actitudes a las nuevas generaciones que se formaban.</p>
			<p>En la etapa republicana se diferencian dos posiciones acerca de la enseñanza de la Historia: los defensores de la nacionalidad, seguidores de la tradición pedagógica cubana con el implícito carácter de la educación axiológica y los partidarios conscientes o inconscientes, de asimilar la didáctica norteamericana o europea basada en sus criterios o versiones tergiversadas de la verdadera historia. </p>
			<p>En las aulas de los mejores maestros cubanos, la enseñanza de la Historia sirvió como un acicate para la defensa de los intereses de la nación cubana. A pesar de que existieron influencias foráneas de dominación, se enfatizó en las emociones y sentimientos, reflexiones, análisis y búsqueda de la autoctonía.</p>
			<p>Las transformaciones educacionales ocurridas después del triunfo de la Revolución modificaron los enfoques historiográficos, pedagógicos, filosóficos y metodológicos acerca de la enseñanza de la historia y sus personalidades enmarcadas en un proceso paulatino de perfeccionamiento y elevación de la calidad de su enseñanza que llega hasta la actualidad. </p>
			<p>En la actualidad, se hace necesario el fortalecimiento de la enseñanza de la Historia de Cuba en todos los niveles educativos, pues contribuye al logro del trabajo político-ideológico en los estudiantes, en aras de forjar una cultura emancipadora contra toda forma de prejuicio y discriminación, a favor de la unidad nacional y poder enfrentar sistemáticamente la subversión de los enemigos de la Revolución Cubana.</p>
		</sec>
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		<ref-list>
			<title>Referencias bibliográficas</title>
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				<mixed-citation>Castro, F. (1980). Discurso pronunciado en la apertura de la Oficina de Historia del Consejo de Estado. La Habana: <italic>Granma</italic>, p. 1.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="newspaper">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Castro</surname>
							<given-names>F.</given-names>
						</name>
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					<year>1980</year>
					<source>Discurso pronunciado en la apertura de la Oficina de Historia del Consejo de Estado</source>
					<publisher-loc>La Habana</publisher-loc>
					<publisher-name>Granma</publisher-name>
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					<subject>Original article</subject>
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				<article-title>Historical analysis of the teaching of Cuban History: current significance</article-title>
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					<institution content-type="original">Universidad Central “Marta Abreu de las Villas. Cuba</institution>
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					<label>*</label>Autor para la correspondencia<bold>:</bold><email>josefaa@uclv.edu.cu</email>
				</corresp>
			</author-notes>
			<abstract>
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>The article is based on a scientific result of historical-pedagogical cut. It aims at explaining through a historical panorama the teaching of Cuban History from the colony to the present time, given its importance in the Cuban context. Theoretical methods: historical-logical, inductive-deductive, analysis and synthesis, abstraction and generalization of the historical and historical-chronological; empirical: analysis of documents and discourse. The main result lies in the need to strengthen the teaching of the subject in order to achieve political-ideological work, forge an emancipating culture against prejudice and discrimination, favor national unity and confront subversion.</p>
			</abstract>
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				<title>Keywords:</title>
				<kwd>Teaching</kwd>
				<kwd>History</kwd>
				<kwd>Values</kwd>
				<kwd>Actuality</kwd>
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		<body>
			<sec sec-type="intro">
				<title>Introduction</title>
				<p>In the curricular conception of different educational models in various regions and countries, the teaching of history and especially national history is included. Hence, the subject History of Cuba, characterized by the study of the aspiration to the Cuban national being, has a strong presence in the curricula from primary to university education, where the contents referring to national and local history are selected with a didactic sense to allow the historical education of children, adolescents and young people. </p>
				<p>This has been the result of an arduous task that reaches our days, since the teaching-learning process of the subject History of Cuba appeared in the 19th century, but it was not always taught in the way it is taught today, far from what is assumed today. A thorough analysis of the subject will allow us to understand its evolution and development. </p>
				<p>The above mentioned and the relevance given to Cuban history at present are the reasons that encouraged the authors to carry out a historical-pedagogical research on the teaching of this subject from colonial times to the present. It is considered, therefore, a topic of study of significant importance from the historical-pedagogical perspective.</p>
				<p>The research results are synthetically presented in this article, which is made available to those interested in the teaching-learning process of Cuban History, both in the academic field of universities as a material for consultation and deepening of the subject Methodology of History teaching, and in postgraduate education related to History of Education. Likewise, it can contribute to the methodological preparation of teachers of the subject at all levels of education. </p>
				<p>For these reasons, it is stated as an objective: to explain through a historical panorama the teaching of Cuban History and its transcendence at present. For its realization, it was resorted to the theoretical methods: historical-logical, inductive-deductive, analysis and synthesis, abstraction and generalization of the historical and historical-chronological, fundamental in the researches of this typology. Likewise, empirical methods were used: document analysis for written sources and discourse analysis for oral sources.</p>
			</sec>
			<sec sec-type="results">
				<title>Development</title>
				<p>The process of conquest and colonization of Cuba produced a historical change in the evolution of the peaceful indigenous population that inhabited the island. Transformations were imposed through brutal force, the aboriginal culture was practically extinguished, some of their customs and myths, as well as certain stories of the chronicles of the conquerors were scarcely reflected in the first school texts of elementary education in the colonial stage. More than four centuries had to pass before the history of the island was made known through its teaching in schools. </p>
				<p>The subject History was introduced in the school curriculum at the end of the 18th century, although in reality it was established as a curricular discipline with the study plan of 1842 and the secularization of the university, when the teaching of the History of Spain was implemented as a subject for the whole educational system of the colony with the purpose of liquidating the bases of the Cuban enlightened intellectual movement and the independence expressions of the beginning of the century.</p>
				<p>In its teaching and learning, a memorized study of biographies of outstanding personalities was carried out, the feelings towards the metropolis were exalted, the Spanish royalty and the great conquerors were exalted. However, the brutal passages of the conquest and colonization were excluded.</p>
				<p>This study plan was ratified in the educational reforms of 1863 and 1880, so that the teaching of History with the concept of Hispanity was incorporated to the teaching of Cuba and Puerto Rico to be taught in elementary and upper elementary school. Universal History and the History of Spain were left for high school and university. </p>
				<p>The curricular conception applied showed that the subject History of Cuba was a regional history preceding the History of Spain and Universal History. They considered Cuba as a region of Spain, whose future and progress were based on understanding, cordiality and alliance between Creoles and peninsulars in order to avoid any independence concerns. Its teaching responded to the colonialist policy, to the Hispanic cultural thought, to the historical criteria of the unpatriotic representatives of the Creole oligarchy linked to the economic power and to a methodology based on the educational conception of the Spanish scholasticism, so it was repetitive, unreflective and memoristic.</p>
				<p>In spite of colonial impositions, Cuban educators understood early on the potential of history to transmit values, feelings and attitudes, especially for the formation of patriotism and the defense of Cuban nationality. José Agustín Caballero, Félix Varela Morales, José de la Luz y Caballero were the main thinkers, the initiators of the Cuban ideals of the new generations; they contributed to prepare the consciences for the changes, they understood the importance of history in the formation of values and they used education to undertake it.</p>
				<p>Undoubtedly, the Hispanic scholastic ideal imposed for the teaching of History through its texts and methodology was strongly opposed in the course of the 19th century by many Cuban educators, whose educational ideas had evolved from the Enlightenment and critical positivism to the advanced pedagogical thinking of Martí, who gave special importance to the teaching of History and left evidence of this in several articles. </p>
				<p>The American intervention in the war of independence in 1895 frustrated its imminent victory; Cuba ceased to be a Spanish colony, but it was not yet free or independent. Thus began the first U.S. military occupation, which prepared the conditions to turn Cuba into a neo-colony by consolidating U.S. economic predominance and curtailing its sovereignty with the Platt Amendment. </p>
				<p>The terrible existing educational situation favored the public school system, the interveners tried to impose the conceptions and educational projects aimed at Americanizing Cubans from an early age. They introduced the mandatory teaching of U.S. History in public schools as one of the measures of the occupation government. Likewise, some primary school teachers received preparation courses at Harvard and Cambridge Universities in the United States that would serve to influence Cuban elementary education. </p>
				<p>This stage was identified as &quot;one of the most dramatic and conflictive chapters of education in that period&quot; (<xref ref-type="bibr" rid="B5">Guzmán, 2001</xref>, p. 26). A manipulated version of the history of Cuba was offered in which relevance was given to the saving role of the United States in the attainment of independence. </p>
				<p>Military Order No. 226, of December 6, 1899, and the Teacher's Manual, in 1900, were the guiding documents for the teaching of history in schools. They contained the didactic orientations for its learning, although they did not have an adequate dosage or graduation of its contents. The History of Cuba was taught with texts written by Spaniards or North Americans based on their criteria and versions; they reduced the study of the stages of the Cuban people's independence struggles, and the subject was taught linked and illustrated with the facts, processes and personalities of the United States. </p>
				<p>The Manual did not include specific methodological guidelines for the teaching of Cuban history. However, it clearly expressed the need to teach local and national history in all grades, since our country should be of more interest than others. </p>
				<p>In 1902, when the Neocolonial Republic was established, a new study plan was applied, ruled by Circular No. 5 of 1901 for elementary public elementary schools. The subject History of Cuba was excluded from the school curriculum and, in its place, History of America was included, which favored knowledge of American society and limited the teaching of national history. In fact, it constituted a step backward in relation to the 1900 Manual.</p>
				<p>In the following curricula approved in the first republican years for the different levels of education, local history was hardly addressed in the methodological orientations, nor adequately considered in the curricular instrumentation of the programs designed. In elementary school it was completely ignored.</p>
				<p>With the application of the courses of studies of History regulated by Circular No. 76 of 1914, it was oriented, in a very simple way and without the required importance, to approach in the first grades some aspects of local history as additions to the History of Cuba. This situation worsened with the new courses of studies for primary education, instituted after Circular No. 105 of 1922, where this subject was downplayed.</p>
				<p>In spite of this, as explained by García (1980), since 1899 a vanguard of the Cuban teaching profession and especially in the public schools, the teacher taught the best traditions of struggle of his people, extolled the legendary heroes of the nation and began to form the new generations that would later initiate the struggles against the oligarchic and pro-imperialist governments of the republic. </p>
				<p>Circular No. 114 of 1926 modified the courses of study in rural and urban public elementary schools. The subject of Cuban History began in third grade with local history, and in fourth, fifth and sixth grades, national history. The History of Cuba course was completely redesigned, according to <xref ref-type="bibr" rid="B4">Guerra (1950</xref>), in his work Elementary Education in the XX century, and he emphasized the contribution of History classes to the formation of moral and patriotic feelings, since they should be full of life so that children would think and feel like the great men, be moved by the heroes' exploits, enjoy their victories and suffer their defeats. In abstract, to feel admiration for the history of their homeland. </p>
				<p>This curricular project, with some variations, was in force until 1958. However, the inclusion of local history in the third grade presented two major drawbacks: the lack of preparation of teachers in this subject and the absence of texts. For this reason, the Board of Superintendents of the Republic directed teachers to turn to primary sources and to resort to oral history.</p>
				<p>Document No. 133 of 1944 emphasized in its guidelines the importance of teaching Cuban History, since it referred to how the subject would awaken in the student the love for his people and the desire to contribute to its aggrandizement, as well as contribute to his civic and moral formation. However, this pedagogical statement was distorted with conservative historiographic approaches, the anti-annexionist and anti-imperialist ideals of the Cuban independence heroes were excluded, as well as the outstanding men of the first republican years, such as Mella, Villena or Guiteras. </p>
				<p>In these years, historians and pedagogues such as Pedro García, Emilio Roig, Fernando Ortiz, Raúl Ferrer, Gaspar J. García Galló, among others, stood out. Many of their contributions refer to the emotional factor in the teaching of history and the value of orality in the classroom, aspects that were recommended in the works written for the Teacher Training Colleges. </p>
				<p>In upper primary school, the teaching of national history was late and irregular, precisely in 1931. It was indicated to propitiate knowledge to the students about the evolution of the governmental organization and the political life of the municipality, the province and the Cuban nation. The programs tried to integrate the subjects of History, Geography and Civics where the civic and political aspects predominated over the historical ones, although very limited to certain accounts about the evolution of municipal and provincial institutions in Cuba, so they did not constitute a logical unit of local history initiated in the third grade of elementary school. </p>
				<p>In relation to the second education or baccalaureate, the subject History of Cuba was not contemplated in the study plan designed by Enrique José Varona in 1901, its incorporation was made in the school year 1939-1940 with the new study plan for this level. Regarding technical education, it can be stated that the subject was ignored in some branches. In higher education, its introduction took place in 1927, limited to certain studies or specialties of the University of Havana, the only one existing in the country at that time.</p>
				<p>The teaching of History during the period of the Revolution in power has as its essential basis what Commander in Chief Fidel Castro stated when he said that:</p>
				<p>
					<disp-quote>
						<p>...the study of our history, of our country will not only enlighten our consciences, will not only enlighten our thinking, but the study of the history of our country will also help to find an inexhaustible source of heroism, an inexhaustible source of spirit of sacrifice, of spirit of struggle and combat....</p>
					</disp-quote> (<xref ref-type="bibr" rid="B1">Castro, 1980</xref>, p.1)</p>
				<p>This is precisely the role of the subject of Cuban History in close relation to historical knowledge, allowing the acquisition and formation of a dialectical-materialist conception of history and the defense of the Cuban social project. </p>
				<p>Since the triumph of the Revolution in 1959, a transcendental change began in Cuban education. Work was carried out to investigate, recover, complete, update and teach aspects of history that had been omitted or distorted, for which the Revolutionary Government implemented a series of measures to achieve its goal. </p>
				<p>The teaching of Cuban history and historical personalities was resized, the historiographic sources were radically transformed, and a major role was given to the study of the best traditions of struggle of the Cuban people and its main leaders. In order to improve it, the emerging training and improvement of teachers of the specialty was carried out, the study plans and programs were updated based on the contributions to national history made by eminent Cuban scholars. </p>
				<p>The subject History of Cuba was present in the curricular design of primary and secondary education; in pre-university, the Economic History of Cuba was taught for some time. The spatial, temporal and causal dimensions of history began to be systematically addressed for its study and interesting methodological experiences were developed, but there were also some drawbacks. For example, local history was neither conceived nor implemented in the study plans due to the lack of conditions to develop an optimal teaching-learning process, since there were still insufficient studies of regional and local histories; the academic limitations presented by the teachers, since the study plans for teacher training did not contemplate the teaching of local history nor its methodology for the teaching-learning process.</p>
				<p>In the 1976-1977 school year, the Education System was improved and consequently, there were changes in the curricular design for the teaching of the subject; historical knowledge was taught from first to fourth grade through ephemeris and writings in reading books; and a collection of booklets with historical anecdotes, entitled La historia de mi Patria (The History of my Homeland). From fifth grade onwards, Ancient and Middle History was taught; from sixth to ninth grades, the rest of the stages of Universal History were taught, alternating in each grade with the different stages of Cuban History, which had a negative impact on the subject as such, since it lost its presence in primary education.</p>
				<p>As can be seen, at this stage the study of national history was minimized in primary education, as well as in junior high school and in pre-university it had to be integrated to alternate its space with Universal History. On the other hand, its study was dominated by the relationship between causes and consequences; the study of great historical personalities of the Ancient, Middle, Modern and Contemporary Ages was introduced. </p>
				<p>A few years later, with the historiographic richness bequeathed by prestigious historians of the first half of the 20th century and the intensification of national, but especially local historical studies in the last quarter of that century, historical science made available to the school a variety of sources to study it and an endless number of topics that contribute to the education of children, adolescents and young people from the educational point of view.</p>
				<p>This contributed to the application of a new curricular design as of the 1988-1989 school year, in which Cuban history recovered its space and independence at all levels of the National Education System, and the objectives and themes of the curriculum included attention to local history, so that the design adopted for the teaching-learning of history, particularly national history, was coherent and orderly from elementary school to higher education, which enabled the elements of local history to be addressed from the formative objectives. </p>
				<p>As of 1996, the teaching of Cuban History was declared as a priority and a main direction of methodological work for the National Education System with a view to strengthening the integral formation of children and young people, the national identity and preserving the historical roots of the Cuban people through a correct teaching-learning process of the subject, because &quot;a good History class is the daughter of freedom and granddaughter of culture, because culture is the mother of freedom.&quot; (<xref ref-type="bibr" rid="B3">Díaz, 2002</xref>, p. 20)</p>
				<p>The teaching of history must reveal in each class the historical morality of the people, of their heroes, value the figures and the events in which they participated. It must relate the greatness of the people and the patriots as human beings with their experiences and the needs of today, which is what makes them imitable, achievable and real. The history class should leave a lesson: to contribute to elevate the human condition and it can be achieved through an effective self-preparation of the teacher, with a historical culture necessary to make the most appropriate didactic decisions and a reflective, collaborative learning, of constant exchange with and among their students.</p>
				<p>In the first decade of the 21st century, the teaching of the subject History of Cuba was established in higher education for all university careers, including those of technical and agricultural sciences, a consensus that was reached by taking into account the need for knowledge of society by any professional, technician, worker and farmer regardless of the work activity he/she performs in society. </p>
				<p>The teaching-learning process of Cuban History in universities contemplates a broad and coherent program that covers from 1492 to the present. For its dosage, a correct use was assumed of the system of knowledge proposed in each of the five topics into which the program is divided and distributed in the different forms of organization of university teaching: lectures, seminars, practical classes, fundamentally. </p>
				<p>The content begins with a general overview from the conquest and colonization of Cuba in the sixteenth to the nineteenth centuries, passing through the national liberation struggles of the Cuban people against Spanish colonialism, the Neocolonial Republic until the Revolution in power since 1959 until the early twenty-first century. Each subject aims at the study of the Cuban reality through the understanding of its essential problems in a past-present relationship that will allow the future professional to participate creatively in the ideological, cultural and educational struggle of these times.</p>
				<p>History is the great tradition, hence its richness; it is the memory of the peoples. Therefore, we aspire to an integral man of his time who defends his identity as a Cuban and Latin American against the internal and external dissolving forces that seek his cultural and human denaturalization, and this can be achieved with the teaching of history.</p>
				<p>For these reasons, in the Working Objectives of the First National Conference of the PCC approved in January 2012, specifically 64 states: <disp-quote>
						<p>&quot;To improve the teaching and dissemination of Cuban and local history in the interest of strengthening national unity and promoting understanding of the origin and development of the nation, the consolidation of our own thinking and the patriotic, cultural, solidarity and internationalist tradition of our people ...&quot;</p>
					</disp-quote> (<xref ref-type="bibr" rid="B6">PCC, 2012</xref>, p. 5).</p>
				<p>The History of Cuba is the most secure ideological support of the Cuban national project. It stands as a weapon and instrument of teachers, politicians and citizens, for the strengthening of national identity and its most genuine values. One of the essential principles of the Revolution is the unity of the people, based on the historical roots of the Cuban independence process up to the present day. That history is the one that the enemies of the homeland want to destroy. In this regard, the First Secretary of the Party and President of the Republic, stated that:</p>
				<p>
					<disp-quote>
						<p>The Cuban Revolution, it can be said, is a complete proof, absolutely complete, of all the truth contained in the Marxist-Leninist conception of society and history. And it is the great truth that the more we study, the more we penetrate into the depths of the problems, the more we understand history and all that has been the history of abuses, injustices and exploitation; the more we know imperialism, not theoretically, but because we are constantly enduring its attacks, its aggressions, its felonies. The understanding of all those things, living all those things, must make us all, and each one of us, more revolutionary every day...</p>
					</disp-quote> (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Díaz-Canel, 2020</xref>, p. 2).</p>
				<p>Today more than ever, working with history is one of the most important pillars in university work, since rescuing historical memory, contextualizing it and working for its continuity, is to feel responsible for the work of the Revolution. For this reason, the teaching-learning process of history in Cuba is vital in the face of the media siege to which the homeland is subjected, which includes the dismantling of national history.</p>
				<p>As part of the pretended dismantling of history, efforts are made to: promote demobilizing, apolitical and de-ideologized attitudes; make the revolution be seen as a process of agonies and sufferings; exaltation of the 50's and the figure of Batista; rewriting of national history; overvaluation of Cuban artists, writers and sportsmen who went into exile; strategy of attacking the history and values of the nation to dismember its unity; reflecting and exalting the basest human feelings; questioning the values of alternative societies to capitalism; fostering nostalgia for the past. </p>
				<p>Therefore, strengthening the teaching of Cuban History at all educational levels is essential, as it contributes to the achievement of political-ideological work at this time, in order to forge an emancipatory culture against all forms of prejudice and discrimination, in favor of national unity and systematically confront political-ideological subversion in all scenarios and forms as part of the permanent cultural war of imperialism. </p>
				<p>The current context, in the midst of unfavorable external circumstances, the defense and continuity of the model of prosperous and sustainable socialism possible to achieve in the concrete conditions of the country, demands, as never before, the knowledge of the brilliant pages of heroism and patriotism written in the Cuban historical evolution in epic struggle, first, in the confrontation with Spanish colonialism and then against the most powerful of empires, U.S. imperialism.</p>
			</sec>
			<sec sec-type="conclusions">
				<title>Conclusions</title>
				<p>The analysis of the teaching of the History of Cuba and of the personalities in the elementary school in the colonial stage reveals the role it has played in the formation of patriotism and nationality, especially as a carrier of values, feelings and attitudes to the new generations that were being formed.</p>
				<p>In the republican stage, two positions on the teaching of History were differentiated: the defenders of nationality, followers of the Cuban pedagogical tradition with the implicit character of axiological education, and the conscious or unconscious supporters of assimilating the North American or European didactics based on their criteria or distorted versions of the true history. </p>
				<p>In the classrooms of the best Cuban teachers, the teaching of history served as an incentive for the defense of the interests of the Cuban nation. Although there were foreign influences of domination, the emphasis was on emotions and feelings, reflections, analysis and the search for autochthony.</p>
				<p>The educational transformations that took place after the triumph of the Revolution modified the historiographic, pedagogical, philosophical and methodological approaches to the teaching of history and its personalities, framed in a gradual process of improvement and improvement of the quality of its teaching that continues to this day. </p>
				<p>At present, it is necessary to strengthen the teaching of Cuban History at all educational levels, since it contributes to the achievement of political-ideological work in students, in order to forge an emancipating culture against all forms of prejudice and discrimination, in favor of national unity and to be able to systematically confront the subversion of the enemies of the Cuban Revolution.</p>
			</sec>
		</body>
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