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				<journal-title>EduSol</journal-title>
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					<subject>Artículo original</subject>
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				<article-title>La religiosidad popular. Su tratamiento desde la Historia de Cuba en la enseñanza Secundaria Básica</article-title>
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						<surname>Pérez-Leyva</surname>
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						<surname>Martínez-Vignón</surname>
						<given-names>Claudina Esther</given-names>
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					<institution content-type="original">Universidad de Guantánamo, Cuba </institution>
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					<label><sup>*</sup></label>Autor para correspondência: <email>alberto.perez91@nauta.cu</email>
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					<p>No existen conflictos de intereses entre los autores</p>
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					<p>Luis Alberto Pérez Leyva: Originó la idea, sistematizó, actualizó información y gestionó la publicación. </p>
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					<p>Claudina Esther Martínez Vignón: Sistematizó, actualizó información, gestionó la publicación y revisó la redacción final.</p>
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				<year>2025</year>
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				<season>Sep-Dec</season>
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					<license-p>Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons</license-p>
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				<title>Resumen</title>
				<p>La religiosidad popular posee carácter histórico con múltiples influencias en la enseñanza de la Historia de Cuba. Sin embargo, ha sido poco tratada en los planes de estudio en el nivel Secundaria Básica, aunque los contenidos lo permiten. De ahí que el objetivo consista en caracterizar los elementos de la religiosidad popular en la enseñanza de la Historia de Cuba en Secundaria Básica. Los métodos empleados fueron, investigación-acción-participación, el cual favorece abordar el problema desde aspectos metodológicos multidisciplinarios, lo que permite elaborar orientaciones metodológicas para su tratamiento en la enseñanza de la Historia de Cuba en el nivel Secundara Básica.</p>
			</abstract>
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				<title>Palabras claves:</title>
				<kwd>Religiosidad popular</kwd>
				<kwd>Nacionalidad</kwd>
				<kwd>Identidad</kwd>
				<kwd>Sincretismo religioso</kwd>
				<kwd>Cosmovisión</kwd>
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		<sec sec-type="intro">
			<title>Introducción</title>
			<p>Investigar el universo de las religiones populares cubanas, es trascendente, por cuanto su cosmovisión ha incidido particularmente en el pensamiento religioso de una parte considerable de la sociedad. Su conformación se remonta desde los días iniciales de la colonización, por lo que su evolución y desarrollo llevó implícito el sello de la sociedad colonial.</p>
			<p>En el proceso de conformación de las religiones populares cubanas, fueron esenciales los aportes hispanos, amerindios y africanos, los cuales contribuyeron a crear un abanico cultural multiétnico. Entre los variados aportes étnicos en la conformación de las religiones populares, se encuentran sus huellas en el lenguaje, el arte en sus disímiles expresiones, así como en una vasta cosmovisión religiosa fundamentada en la fe hacia los espíritus antepasados. </p>
			<p>El encontronazo entre las dos culturas tras el Descubrimiento de América, provocó la extinción de una parte considerable de la población aborigen, sin embargo, muchas de sus manifestaciones culturales se mantienen vivas. De igual forma, las distintas culturas africanas introducidas forzadamente, corrieron similar suerte, al ser como aquellos sometidos a la esclavitud. La diferencia estuvo, que los africanos fueron más resistentes y lograron a costa del sacrificio, asimilar muchos patrones del colonizador e integrarse a la nueva realidad.</p>
			<p>A pesar de los aspectos negativos que en muchos casos representó la conquista y colonización de Cuba, este proceso histórico trajo consigo otros ingredientes que se fueron sumando para dar origen al criollo y la consiguiente formación de la nacionalidad cubana. En este proceso, desempeñó un importante papel la religiosidad popular, las que dejaron huellas en la conformación de la nacionalidad. </p>
			<p>Sobre el tema, varios autores han profundizado desde enfoques históricos, filosóficos y etnos-antropológicos, tales como (<xref ref-type="bibr" rid="B11">Ortiz 1983</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B12">Ortiz, 2015</xref>); (<xref ref-type="bibr" rid="B14">Ramírez, 2004</xref>); (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Cabrales, 2015</xref>) y (<xref ref-type="bibr" rid="B7">Guanche, 2011</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="B8">Guanche, 2016</xref>), entre otros. </p>
			<p>Sin embargo, el tratamiento de las influencias de las religiones populares en la enseñanza de la Historia de Cuba ha sido insuficientemente abordado desde enfoques socio-educativos y formativos que coadyuven a la comprensión de esta parte imprescindible de la historia desde los roles instructivos y formativos que comportan su enseñanza. </p>
			<p>La presente investigación, asume las influencias de las religiones populares como cosmovisión. Se considera que, como todas las religiones, las de sustrato africano contribuyeron a diversificar el panorama religioso cubano y constituyen una síntesis importante en la historia del pensamiento cubano.</p>
			<p>En correspondencia con la problemática abordada, referente a los elementos de la religiosidad popular que caracterizan la enseñanza de la Historia de Cuba en Secundaria Básica, se propone como objetivo caracterizar la religiosidad popular en la enseñanza de la Historia de Cuba en el nivel Secundaria Básica. </p>
			<p>El análisis de estos aspectos no solo permite el abordaje de las religiones populares como visión del mundo, sino también su incidencia en la nacionalidad e identidad cubana, las cuales constituyen aspectos cognoscitivos y formativos de la Historia de Cuba de necesario estudio y profundización.</p>
		</sec>
		<sec sec-type="results">
			<title>Desarrollo</title>
			<p>La religiosidad popular en América Latina, históricamente ha constituido catalizador de la sabiduría. La misma, también es abordada como equivalente del catolicismo popular, como manifestación sincrética del choque cultural entre el catolicismo introducido por los conquistadores, con las cosmologías nativas (indígenas) y a continuación con las religiones de origen africano que se introdujeron con la trata africana de esclavos (<xref ref-type="bibr" rid="B13">Parker, 1993</xref>).</p>
			<p>Un rasgo propio es que floreció con características coloreadas por el sincretismo religioso, por tanto, opera como creencias diversas, como lo señala (<xref ref-type="bibr" rid="B15">Sanchis, 2008</xref>). Este sincretismo de creencias diversas se nutrió del acervo cultural de las diferentes cosmovisiones que entraron en contacto en el transcurso de la formación de la nacionalidad cubana.</p>
			<p>En este sentido, las religiones de sustrato africanas, junto a las huellas amerindias, simbolizaron uno de aspectos más genuino del naciente acriollamiento, no solo en Cuba, sino también en Latinoamérica. Este proceso de mestizaje cultural, incidió significativamente en la conformación de la nacionalidad donde se presentaron diversos aspectos culturales, entre ellos el religioso, el cual dejó una importante huella en la historia y evolución del pensamiento en una sociedad que comenzaba a sentirse y expresarse criolla.</p>
			<p>Cada una aportó sus hábitos, costumbres y tradiciones. La cultura aborigen cubana dejó estampada sus huellas en la cultura, la nacionalidad y la identidad cubana, las que se extienden a diversos campos de la vida social, “en la lengua, la vivienda, las costumbres, en diversos utensilios del ajuar, alimentación y otras” (<xref ref-type="bibr" rid="B7">Guanche, 2011</xref>, p. 18). </p>
			<p>Particularmente la religiosidad popular cubana, recibe de la herencia aborigen una amplia cosmovisión asentada en la adoración a los antepasados y espíritus de la naturaleza. Esta es una característica distintiva dentro de las manifestaciones de la religiosidad popular, porque también está presente en las religiones de sustrato africano, lo que denota el evidente mestizaje de culturas. </p>
			<p>Con el tiempo, y fruto del sincretismo cultural, el culto a los antepasados lo encontramos bajo diversos matices impregnados en la cultura religiosa sincrética cubana. La religiosidad popular transversaliza todo análisis en torno a la cultura cubana, sus manifestaciones están presentes en el aspecto puramente religioso y en los diversos matices culturales.</p>
			<p>“(…) la primera manifestación de nacionalidad en el hombre está precisamente en la más rudimentaria aparición del culto a los que dejaron de existir” (<xref ref-type="bibr" rid="B1">Bueno, 2016</xref>, p. 69).</p>
			<p> Al respecto, las leyendas y mitos cubanos son contentivos de elementos mitológicos que enriquecen la historia y ayudan a la comprensión de la cosmovisión cubana representativa de una religiosidad popular que la caracteriza.</p>
			<p>En su interior, sus ritos representan la manera de ver e interpretar el universo y su relación con el mismo por aquellos a quienes la realidad histórica no les permitió otro recurso que enmascarar sus tradiciones como vía de preservarla. Por tales razones, en la investigación se asumen estos enfoques socio-históricos para fundamentar que la cultura de resistencia y emancipación en la Historia de Cuba tiene en sus componentes epistemológicos los aportes étnicos de las diversas culturas integrantes y convergentes en el espacio socio-histórico cubano como lo destacó (<xref ref-type="bibr" rid="B12">Ortiz, 2015</xref>):</p>
			<p>(…) el mestizaje así los grupos de blancos como los de negros se afectan por igual en cuanto a su color y a sus caracteres genéticos aun cuando se alteran en grado diverso tocante a lo cultural, en proporción a la diversa potencialidad de sus culturas y a los complejos factores sociales que determinan el proceso de toda transculturación. (pp. 183-184)</p>
			<p>Este criterio merece especial énfasis porque el mestizaje, la nacionalidad e identidad cultural, se funden en su totalidad en la valoración de que Cuba es un ajiaco; donde se fundieron pueblos y culturas distintas, estableciendo el paradigmático neologismo de la transculturación. El aporte de Fernando Ortiz a la compresión de la nacionalidad cubana, se asienta en el análisis de los componentes religiosos que dieron lugar a lo afrocubano como distinción de lo nuevo. </p>
			<p>Estos posicionamientos permiten afirmar que el panorama religioso que se conformó en la sociedad cubana resultó complejo, dinámico y diversificador. Al respecto (<xref ref-type="bibr" rid="B14">Ramírez, 2004</xref>), manifiesta:</p>
			<p>Por tanto, el concepto religiosidad popular refleja un tipo de forma concreta de manifestarse la religión que tiene como uno de sus rasgos más importantes que sus principales portadores corresponden a la parte de la sociedad conformada por los sectores populares. (p. 1368)</p>
			<p>Este concepto aporta a la presente investigación, no solo el componente de lo popular en este tipo de manifestación de la cosmovisión religiosa del individuo. También refrenda la capacidad vivencial, emocional, volitiva y creativa en la relación del sujeto con la divinidad. Estos aspectos expresan la capacidad de interpretar la realidad y la experiencia del encuentro con las costumbres. </p>
			<p>La religiosidad popular se presenta en su carácter colectivo como expresión de lo vivencial, donde se entremezclan elementos de la cultura popular. El tratamiento a este concepto, tanto por autores latinoamericanos como cubanos, tienen en común la consideración de que sus rasgos son consecuencias directas de la hibridación cultural en la simbiosis de América Latina. </p>
			<p>En el caso cubano, la religiosidad popular no solo caracteriza la cosmovisión de la sociedad, también aporta importantes referentes para comprender el cuadro religioso que no es extático y que, por tanto, su movilidad se corresponde con la religiosidad más extendida. En este sentido, ha marcado una importante huella en la nacionalidad y la identidad. </p>
			<p>Dentro de las religiones populares, están presentes la Regla de Ocha-Ifá con influencia en el occidente del país, particularmente en La Habana y en la región oriental en Santiago de Cuba. Según criterio de (<xref ref-type="bibr" rid="B10">Navarro, 2022</xref>): “Se aprecia la diversidad y riqueza de estas manifestaciones religiosas cubanas con un fuerte legado subsahariano, como es el caso de la santería, y otras expresiones afro-religiosas” (p. 10). </p>
			<p>Es por ello que, para comprender la significación del fenómeno de la religiosidad popular, hay que entenderla como parte de la configuración del contexto del hombre en tanto, patrones culturales. Sus antecedentes se asientan en la esclavitud de los africanos y en las formas de asimilación de elementos del catolicismo que le permitieron enmascarar sus verdaderos ritos y creencias.</p>
			<p>Este análisis permite comprender que dentro de los marcos de la cultura se encuentran las manifestaciones de emancipación como resistencia ante los patrones coloniales y de dominación ante el hecho de tener que abandonar o cambiar su identidad. La permanencia de los objetos, símbolos y otros códigos rituales legados a la nacionalidad cubana, contribuyeron no solo a su gestación, sino también a su permanencia. </p>
			<p>En el proceso de conformación de las religiones populares, el fenómeno denominado por (<xref ref-type="bibr" rid="B11">Ortiz, 1983</xref>), transculturación fue una de las contribuciones esenciales al tema tratado. El reconocimiento del mismo permite una comprensión del proceso de la identidad cultural en el marco histórico cubano.</p>
			<p>Al introducir su concepto de transculturación, (<xref ref-type="bibr" rid="B11">Ortiz, 1983</xref>), puso de manifiesto las bases de la emancipación, bajo los presupuestos de la fusión o asimilación de elementos culturales que se dan en el marco transcultural. La preservación de la cultura de los dominados frente a la imposición colonial, aculturación, entendida como ajuste a determinado modelos culturales, dio paso a una cultura distinta. A su vez, se convierte en antítesis de la desculturación o pérdida de la cultura original y por consiguiente en cultura de resistencia.</p>
			<p>Por tal razón, se comprende que dentro de los componentes que contribuyeron a sentar las bases de la nación cubana, están los religiosos. En la diversidad de creencias, el sincretismo religioso se convirtió en la forma de resistencia del esclavo ante la imposición religiosa católica colonizadora. </p>
			<p>En el sincretismo religioso, se manifiestan un sin número de creencias y experiencias religiosas, que florecieron durante la época colonial. En esta simbiosis cultural, aparecieron la santería y el Palo monte por las influencias de las etnias yoruba y bantú respectivamente.</p>
			<p>A este proceso también se sumaron las variadas formas de espiritismo sincretizados, así como las herencias franco-haitianas tras las migraciones provenientes de Haití después de la Revolución de 1791. Las religiones populares, como consecuencia del sincretismo religioso, no constituyen una simple yuxtaposición de características de los dioses de los distintos panteones cosmovisivos. Ante todo, fue el surgimiento de una cosmovisión híbrida que expresó el ideal de resistencia de los esclavizados.</p>
			<p>Al respecto, (<xref ref-type="bibr" rid="B6">Deschamps, 1990</xref>), argumenta: </p>
			<p>La religión está presente desde el inicio del sistema de explotación, ampliamente utilizada por las clases dominantes para mantener en servidumbre a las dotaciones de ingenios y cafetales. La iglesia oficial, o sea el catolicismo, aconsejaba a los siervos la mansedumbre, el acatamiento a las órdenes de los amos, pero esto fue también utilizado en sentido contrario, por las masas esclavizadas, quienes acudían a su religión ancestral. Principalmente ocurrió así con los esclavos lucumíes o yorubas, por el carácter de su religión, y como éstos en el caso de Cuba eran los mayoritarios, su influencia se hizo sentir en toda la isla. (p. 101)</p>
			<p>Dentro de las formas de resistencia del esclavo africano, el cimarronaje, el apalancamiento y las sublevaciones constituyeron formas de resistencia en la cual su ideal emancipatorio estaba unido a sus religiones de base. De acuerdo con (<xref ref-type="bibr" rid="B9">La Rosa, 1991</xref>), los esclavos reaccionaron y adoptaron actitudes, según las condiciones, características personales y étnicas, el nivel de desarrollo y conciencia social, lo que les permitió dirigir sus acciones hacia objetivos diferentes.</p>
			<p>Las expresiones culturales de los africanos, las que también forman parte de la idiosincrasia de la nacionalidad cubana, constituyeron un decisivo elemento presente en las luchas por la emancipación. También constituyeron un referente cualitativo en la evolución del pensamiento cubano. </p>
			<p>La Carabalí Izuama fue fundada por una familia de apellido Nápoles y apodada Baracoa, cuyos hijos llegaron a ser comandantes de la guerra de independencia, mientras que Quintín Banderas y Guillermón Moncada estaban entre los mejores tocadores, bailarines y cantantes de la tumba francesa, cuyos más destacados compositores eran de la tropa de Maceo. (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Cabrales, 2015</xref>, p. 228)</p>
			<p>Otro elemento importante a destacar dentro de las prácticas de las religiones populares, se encuentra en el papel de la mujer. Su presencia y activa participación como sacerdotisas deviene en rasgo de la emancipación alcanzada por la mujer, sobre todo en el marco de las religiones de sustrato africano, cuyos patrones patriarcales no le permitían acceso. </p>
			<p>También se destaca la masiva participación de los africanos y sus descendientes en las luchas por la liberación. De hecho, el “propio termino mambí es de origen bantú y tuvo mucha más repercusión en el habla popular cubana que la denominación de insurrecto” (<xref ref-type="bibr" rid="B8">Guanche, 2016</xref>, p. 105). </p>
			<p>Teniendo en cuenta el Tercer Perfeccionamiento de la educación cubana iniciado en el año 2014, se plantea la implementación de nuevas concepciones educativas en correspondencia con los cambios económicos y sociopolíticos. En la enseñanza de la Historia se introdujeron nuevas visiones del conocimiento histórico hasta ese entonces poco tratados.</p>
			<p>Por la importancia del tratamiento a la temática de la religiosidad popular en la historia de Cuba, en la presente investigación se realiza un análisis metodológico de los aportes de los pueblos africanos a la cultura cubana. En este sentido, se parte del análisis del programa de la asignatura Historia del Mundo Antiguo al Medieval, séptimo grado, en cual en la Unidad 5. El desarrollo desigual de los pueblos de Asia, África y América propone analizar el desarrollo cultural de los pueblos del África subsahariana y dentro de ello, el importante papel de la religión como cosmovisión. </p>
			<p>Este criterio se sustenta teniendo en cuenta lo refrendado en las orientaciones metodológicas de la asignatura, donde se enfatiza las fortalezas cognoscitivas de estos contenidos, porque permite a los educandos un acercamiento a nuestras tradiciones indígenas y africanas, base importante de nuestra nacionalidad y cubanía.</p>
			<p>En este caso, se abordará el desigual desarrollo de África para destacar que entre los siglos V al XVI existieron pueblos con diferentes grados de desarrollo, tales como las culturas yorubas: Ifé, Oyó y Benin que llegaron a constituir importantes ciudades-estados que extendieron su influencia desde el río Níger hasta una parte de la actual Ghana, mientras que los bantúes constituían una confederación de tribus.</p>
			<p>El estudio de la diversidad cultural de estos pueblos se realiza bajo la perspectiva cultural de sus aportes a la cultura universal, la cultura y nación cubana. “El tratamiento de la religión en estos pueblos no puede reducirse únicamente a las creencias, pues eso llevaría a desconocer elementos de la identidad e idiosincrasia de las civilizaciones…” (<xref ref-type="bibr" rid="B4">Dávila, et/al 2023</xref>, p. 123). </p>
			<p>En este sentido, el tratamiento a la religiosidad popular como un fenómeno inherente al sincretismo religioso gestado en Cuba al calor de la colonización, se le dará tratamiento teniendo en cuenta el enfoque de resistencia y emancipación que los esclavos africanos enarbolaron en sus prácticas culturales religiosas. Es por ello que desde la relación interdisciplinar de la Historia Universal y la Historia de Cuba se establecen los nexos didácticos y dialécticos que le permitan al educando no solo la apropiación de los conocimientos fácticos, sino también, desde el contenido histórico potenciar valores de apego a la memoria histórica, imprescindible en la actualidad. </p>
			<p>El análisis de la religiosidad popular desde la epistemología del conocimiento histórico favorece en la aprehensión de los valores culturales de los pueblos africanos estudiados en la asignatura Historia del Mundo Antiguo al Medieval en el séptimo grado. A la vez se convierte en una herramienta necesaria para la reafirmación de los valores autóctonos legados a la cultura universal latinoamericana en la que se inserta Cuba. </p>
			<p>Diversas celebraciones que son propias de las concepciones religiosas de estos pueblos forman parte inherente de la cultura popular y las tradiciones. Este aspecto indica que la formación y la consolidación de estas concepciones tienen cimientos fundamentales en significados y prácticas de este pasado al que los educandos se acercarán en esta unidad y que encuentran continuidad en el presente, al ser transmitidas por varias generaciones. (<xref ref-type="bibr" rid="B5">Dávila, et/al 2023</xref>, p. 123)</p>
			<p>Para el tratamiento a las influencias del mundo africano subsahariano en la cultura cubana, se toma en consideración la procedencia étnica de los esclavos introducidos en Cuba, como forma para identificar las diversas cosmovisiones religiosas establecidas tras la trata de esclavos. </p>
			<p>Por ejemplo, de los grupos étnicos conocidos como lucumí o yoruba procedentes de Nigeria, nace la religión de la santería en Cuba. De igual forma, de los esclavos introducidos del Congo Zaire que representan a la etnia bantú, se formó la religión del Palo monte cubano. De la región del Calabar, proceden los carabalíes, de los cuales desciende la religión Abakuá en Cuba. </p>
			<p>Estos elementos del conocimiento histórico, permite al estudiante comprender el complejo fenómeno del sincretismo religioso cubano, del cual es resultado la religiosidad popular. De esta forma podrá identificar el sincretismo producido entre las deidades yoruba, palera con el catolicismo impuesto por los colonizadores.</p>
			<p>De esta forma comprenderá hibridismos culturales, tales como la relación entre los nombres de diversas deidades sincretizadas, tales como: El Niño de Antoche católico, con Elegguá de la santería y el Lucero del Palo monte. Santa Bárbara católica con Changó yoruba y Siete Rayos del Palo monte. La Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, con la Ochún yoruba y Mama chola de Palo monte.</p>
			<p>La Virgen de Regla española con Yemayá, reina del mar y la maternidad entre los yorubas con la deidad Madre de agua del Palo monte. San Lázaro, el católico con Babalú-Ayé yoruba y arará con Coballende del Palo monte.</p>
			<p>La importancia de estos conocimientos históricos favorece al estudiante no solo en que pueda identificar las formas en que los esclavos de las diversas etnias nombraron y relacionaron sus divinidades de base con los santos católicos. Aquí se puede trabajar los aspectos de la religión como ideología y cultura desde las potencialidades del contenido del desigual desarrollo de los pueblos de África.</p>
			<p>De esta forma estará en mejores condiciones de comprender en el noveno grado, contenidos que abordan la procedencia de los esclavos, sus culturas y religiones. Se enfatiza que las formas religiosas y otros aportes a la historia, la cultura y la nacionalidad, como la cocina criolla, la música, la danza entre otros, se asientan en las herencias culturales que se forjaron en torno al batey durante el sistema de plantaciones. </p>
			<p>Estos contenidos permiten también, establecer tratamientos educativos a las diferencias individuales y grupales teniendo en cuenta las características psicológicas de los educandos. Es necesario reconocer que en las aulas existen educandos con diversas formaciones culturales producto del vínculo familia-comunidad. Por tanto, a la escuela como parte de esa triada le corresponde el papel de prepararlos para asumir estos contenidos con carácter educativo y formativo. </p>
			<p>Potenciar el elemento operativo del contenido para el establecimiento de estrategias educativas formativas que fomenten el respeto y reconociendo a la diversidad cultural. Este criterio se asume temiendo en cuenta que, en las aulas cubanas, aun cuando Cuba es un país laico, existen estudiantes con diversas creencias y otros que no profesan creencias algunas.</p>
			<p>Por tanto, la función docente desde la clase, debe centrarse en utilizar las potencialidades de las diferentes habilidades del cocimiento histórico; identificar, caracterizar, ejemplificar, argumentar, demostrar y valorar en función de que el educando no solo profundice en el conocimiento de estas culturas y sus aportes a la historia y nacionalidad. Pueda también fomentar valores como el respeto, la igualdad y reconocimiento de la diversidad cultural.</p>
			<p>Teniendo en cuenta los aspectos culturales y religiosos de los pueblos africanos abordados en la enseñanza de la Historia del Mundo Antiguo al Medieval en el séptimo grado, donde se introduce al educando en los conocimientos de la cultura universal, se centra su análisis desde una concepción dialéctica, didáctica y desarrolladora. </p>
			<p>Esta concepción permite resignificar el legado ancestral de los pueblos africanos a la cultura y al etnos- nación cubana, desde una perspectiva antidiscriminatoria, de respeto a los valores de identidad (unidad y diversidad de los hombres), en contraposición con la visión eurocentrista y en defensa de una filosofía desde la perspectiva de la descolonización cultural. </p>
			<p>La incorporación de estos elementos cognoscitivos en noveno grado en la asignatura Historia de Cuba, se evidencia desde las precisiones metodológicas, lo cual a juicio del autor es pertinente porque permite resaltar el valor de lo emancipatorio desde el conocimiento e influencias de las culturas y pueblos africanos en el devenir de la cultura y la nacionalidad cubana. </p>
			<p>En tal sentido, se proponen orientaciones metodológicas para la compresión de las religiones populares cubanas desde una perspectiva multidisciplinaria.</p>
			<p>Para ello, se tiene en cuenta el enfoque y visión disciplinar de la asignatura, la que </p>
			<p>(…) se sustenta en la filosofía del enfoque sur, la cual incursiona en el análisis de los procesos históricos desde una perspectiva tercermundista en la que la historia que se analiza resalte el extraordinario acervo histórico-cultural legado por los pueblos de Asia, África y América, también comprender sus grandes aportes, al mismo tiempo que sus limitaciones. (<xref ref-type="bibr" rid="B3">Dirección General de Educación Básica, 2024-2025</xref>, p. 2)</p>
			<p>En consideración con los aspectos antes abordados, se considera que la asignatura Historia de Cuba noveno grado posee potencialidades para el tratamiento de la religiosidad popular. Por ejemplo:</p>
			<p>
				<list list-type="bullet">
					<list-item>
						<p>En la clase. 17: El proceso de transculturación: Desarrollo de la esclavitud de plantación y la trata negrera. Se propone insertar el conocimiento de las formas religiosas y culturas introducidas con la trata, enfatizando que ello dio lugar al proceso de transculturación entre el componente español y africano.</p>
					</list-item>
				</list>
			</p>
			<p>Contextualizar al educando que este proceso transcultural se había efectuado entre el aborigen cubano y el español. Por tanto, este conocimiento permite potenciar los conceptos como libertad, igualdad, fraternidad y sociedad que se fueron forjando en los aborígenes primero y los africanos después, valores forjados como resistencia ante la explotación colonial. </p>
			<p>
				<list list-type="bullet">
					<list-item>
						<p>En las clases 18, 19 y 28: Procedencia de los esclavos: Congo, Angola y Nigeria. Costumbres, religiones y manifestaciones culturales africanas. Su reflejo en la formación de la sociedad criolla y diferenciación entre criollos y peninsulares. </p>
					</list-item>
				</list>
			</p>
			<p>Se pueden explotar los conocimientos referidos sobre los diversos componentes de la nacionalidad cubana desde lo lingüístico, lo culinario, la música, la religión, entre otros aspectos, bajo el prisma de la identidad cultural y la memoria histórica.</p>
			<p>En su conjunto, estas clases devienen en elementos para el tratamiento de la religiosidad popular como factor de resistencia. Su desarrollo comprende la exploración de opciones emancipadoras que se declaran en acciones concretas en todos los ámbitos de la vida de la sociedad, el proceso de búsqueda de la liberación real del individuo puede llevar, incluso, a la revolución social.</p>
			<p>
				<list list-type="bullet">
					<list-item>
						<p>Las clases 33 y 34. Primeras conspiraciones independentistas. La conspiración de Aponte (1812).</p>
					</list-item>
				</list>
			</p>
			<p>Permiten resaltar las diferencias entre la cultura de dominación, que manipula las capacidades de los hombres y sitúa lo social como elemento subordinado y una cultura de la resistencia que coloca la liberación como lo esencial. Por ello no se debe dejar de tratar en cuanto a la emancipación, la presencia del elemento africano. </p>
			<p>Es por ello que el abordaje de la religiosidad popular en el marco del conocimiento histórico favorece la comprensión de las estrategias de emancipación asentadas en la capacidad del esclavizado de readaptarse a las condiciones imperantes y perpetuar sus valores y tradiciones.</p>
			<p>Teniendo en cuenta el análisis de las orientaciones metodológicas antes referidas, se considera que las mismas se fundamentan en criterios epistémicos bajo el paradigma de la filosofía decolonial, en la que, dentro de su amplio movimiento, se inscriben las diversas formas de religiosidad popular. De aquí, se desprende la relación entre la cultura de la resistencia y la emancipación.</p>
			<p>La salvaguardia de lo propio y la rebeldía contra cualquier forma de penetración que afecte la dignidad del ser humano (elementos presentes en la emancipación), se realizan plenamente en la medida en que pueda llevarse a efecto la liberación real del individuo. En este aspecto, las prácticas culturales de las religiones populares han contribuido a la liberación real del individuo, porque constituye una creencia que no se ajusta a dogmas, ni patrones de élite.</p>
			<p>Al abordar la emancipación desde una concepción de las religiones populares y la resistencia como cosmovisión de oposición a la explotación, se toma en cuenta las manifestaciones histórico-concretas de este pensamiento en dependencia de las contradicciones propias del momento histórico. </p>
			<p>Por ello, es necesario un tratamiento multidisciplinar desde las Ciencias Sociales para entender la Cuba contemporánea, sus matices y diversidad cultural, cuyos matices están presenten los aportes culturales y/o religiosos africanos en la creación de una cosmovisión que ha perdurado ininterrumpidamente durante seis siglos. </p>
			<p>La presencia africana en la cultura cubana se advierte tanto en el arte y dentro de él, la música, la danza, la literatura, la plástica y los instrumentos musicales, como también en el modo de ser cubano. En la percepción de la realidad, problemas y expectativas e incluso en ideas sobre la vida y la muerte, es sencillo determinar siempre un origen específicamente africano, aborigen o español u otras latitudes, que imprimen al sentimiento nacional cubano un “todo mezclado” al decir del poeta nacional, Nicolás Guillén. Un campo en el que se hace evidente y notoria la incidencia africana.</p>
		</sec>
		<sec sec-type="conclusions">
			<title>Conclusiones</title>
			<p>Las manifestaciones de la religiosidad popular en Cuba constituyen prácticas culturales, que sintetizan aportes legados por las diferentes culturas hibridadas en el proceso de conformación de la nacionalidad cubana.</p>
			<p>En su ontología, las religiones populares cubanas, no solo explican la naturaleza y esencia del mundo espiritual, sino revelan elementos que denotan aportaciones al ideal emancipatorio. </p>
			<p>Las religiones populares cubanas, constituidas por religiones de base africana, han aportado elementos consustanciales a la nacionalidad, como son las variadas formas de identidad cultural que perviven en la actualidad y a su vez, constituyen aportaciones históricas al ideal de emancipación y, por consiguiente, al pensamiento filosófico cubano.</p>
			<p>La Historia de Cuba, por los elementos sociales que la componen, es contentiva de la huella imborrable de los africanos y sus descendientes criollos. Los mismos, aportaron sabiduría y valores impregnados en la psicología del cubano en particular y el latinoamericano en general, ya que se comparten la común identidad de los aportes de los esclavizados africanos que contribuyeron a la identidad no solo en Cuba, sino en Latinoamérica.</p>
		</sec>
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			<title>Referencias bibliográficas</title>
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					<article-title>Cultura brasileira e religião passado e atualidade</article-title>
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	<sub-article article-type="translation" id="s1" xml:lang="en">
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				<subj-group subj-group-type="heading">
					<subject>Original article</subject>
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			<title-group>
				<article-title>Popular religiosity. Its Treatment since the History of Cuba in Basic Secondary education</article-title>
			</title-group>
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					<xref ref-type="aff" rid="aff2"><sup>1</sup></xref>
					<xref ref-type="corresp" rid="c2"><sup>*</sup></xref>
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					<xref ref-type="aff" rid="aff2"><sup>1</sup></xref>
				</contrib>
				<aff id="aff2">
					<label>1</label>
					<institution content-type="original">Universidad de Guantánamo, Cuba</institution>
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			<author-notes>
				<corresp id="c2">
					<label><sup>*</sup></label>Author for correspondence: <email>alberto.perez91@nauta.cu</email>
				</corresp>
			</author-notes>
			<abstract>
				<title>Abstract</title>
				<p>Popular religiosity has a historical character with multiple influences on the History of Cuba. However, it has been little treated. This epistemic gap allows us to address as a problem: What elements of popular religiosity characterize the teaching of Cuban History in Basic Secondary School? The objective is to characterize the elements of popular religiosity in the teaching of the History of Cuba in Basic Secondary School. The methods used were research-action-participation, which favors addressing the problem from multidisciplinary methodological aspects. The contribution is the development of methodological guidelines for its treatment in the teaching of Cuban History.</p>
			</abstract>
			<kwd-group xml:lang="en">
				<title>Keywords</title>
				<kwd>Popular religiosity</kwd>
				<kwd>Nationality</kwd>
				<kwd>Identity</kwd>
				<kwd>Religious syncretism</kwd>
				<kwd>Worldview</kwd>
			</kwd-group>
		</front-stub>
		<body>
			<sec sec-type="intro">
				<title>Introduction​</title>
				<p>Investigating the universe of Cuban folk religions is crucial, as their worldview has significantly influenced the religious thought of a considerable portion of society. Their formation dates back to the early days of colonization, and thus their evolution and development bear the imprint of colonial society.</p>
				<p>In the formation of Cuban folk religions, Hispanic, Amerindian, and African contributions were essential, helping to create a multiethnic cultural tapestry. Among the diverse ethnic contributions to these religions are their imprints on language, art in its various forms, and a vast religious worldview grounded in faith in ancestral spirits.</p>
				<p>The clash between the two cultures after the Discovery of America led to the extinction of a considerable portion of the indigenous population; however, many of their cultural expressions remain alive. Similarly, the various African cultures forcibly introduced suffered a similar fate, as they were subjected to slavery. The difference was that the Africans were more resilient and, at the cost of sacrifice, managed to assimilate many of the colonizer's patterns and integrate into the new reality.</p>
				<p>Despite the negative aspects that the conquest and colonization of Cuba represented in many cases, this historical process brought with it other elements that contributed to the emergence of the Creole identity and the subsequent formation of Cuban nationality. Popular religiosity played an important role in this process, leaving its mark on the formation of that nationality.</p>
				<p>On this topic, several authors have explored it in depth from historical, philosophical and ethno-anthropological approaches, such as (<xref ref-type="bibr" rid="B11">Ortiz 1983</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B12">Ortiz 2015</xref>); (<xref ref-type="bibr" rid="B14">Ramírez 2004</xref>); (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Cabrales 2015</xref>) and (<xref ref-type="bibr" rid="B7">Guanche 2011</xref> and 2016), among others.</p>
				<p>However, the treatment of the influences of popular religions on the teaching of Cuban History has been insufficiently addressed from socio-educational and formative approaches that contribute to the understanding of this essential part of history from the instructive and formative roles that its teaching entails.</p>
				<p>This research assumes the influence of popular religions as a worldview. It considers that, like all religions, those of African origin contributed to diversifying the Cuban religious landscape and constitutes an important synthesis in the history of Cuban thought.</p>
				<p>In accordance with the problem addressed, regarding the elements of popular religiosity that characterize the teaching of Cuban History in Basic Secondary Education, the objective is to characterize popular religiosity in the teaching of Cuban History at the Basic Secondary level.</p>
				<p>The analysis of these aspects not only allows the approach to popular religions as a worldview, but also their impact on Cuban nationality and identity, which constitute cognitive and formative aspects of Cuban history that require study and further exploration.</p>
			</sec>
			<sec sec-type="results">
				<title>Development</title>
				<p>Popular religiosity in Latin America has historically been a catalyst for wisdom. It is also approached as equivalent to popular Catholicism, as a syncretic manifestation of the cultural clash between Catholicism introduced by the conquistadors, with native (indigenous) cosmologies, and subsequently with religions of African origin that were introduced with the African slave trade (<xref ref-type="bibr" rid="B13">Parker, 1993</xref>).</p>
				<p>A distinctive feature is that it flourished with characteristics colored by religious syncretism; therefore, it operates as diverse beliefs, as noted by <xref ref-type="bibr" rid="B15">Sanchis (2008</xref>). This syncretism of diverse beliefs was nourished by the cultural heritage of the different worldviews that came into contact during the formation of Cuban nationality.</p>
				<p>In this sense, religions of African origin, alongside Amerindian influences, symbolized one of the most genuine aspects of the nascent creolization process, not only in Cuba but also in Latin America. This process of cultural blending significantly influenced the formation of national identity, encompassing diverse cultural aspects, including religious ones, which left an important mark on the history and evolution of thought in a society that was beginning to identify and express itself as creole.</p>
				<p>Each group contributed its habits, customs, and traditions. Cuban aboriginal culture left its mark on Cuban culture, nationality, and identity, extending to various fields of social life, “in language, housing, customs, various household items, food, and others” (<xref ref-type="bibr" rid="B7">Guanche, 2011</xref>, p. 18).</p>
				<p>Cuban popular religiosity, in particular, inherits a broad worldview from the indigenous population, rooted in the worship of ancestors and nature spirits. This is a distinctive characteristic of popular religious expression, as it is also present in religions of African origin, demonstrating the evident blending of cultures.</p>
				<p>Over time, and as a result of cultural syncretism, ancestor worship is found in various forms within Cuban syncretic religious culture. Popular religiosity permeates all analyses of Cuban culture; its manifestations are present in both the purely religious sphere and in diverse cultural expressions.</p>
				<p>“(…) the first manifestation of nationality in man is precisely in the most rudimentary appearance of the cult of those who ceased to exist” (<xref ref-type="bibr" rid="B1">Bueno, 2016</xref>, p. 69).</p>
				<p>In this regard, Cuban legends and myths contain mythological elements that enrich history and help in understanding the Cuban worldview, representative of a popular religiosity that characterizes it.</p>
				<p>Within their context, these rituals represent the way of seeing and interpreting the universe and their relationship to it by those for whom historical reality left no other recourse than to mask their traditions as a means of preserving them. For these reasons, this research adopts these socio-historical approaches to demonstrate that the culture of resistance and emancipation in Cuban history has, in its epistemological components, the ethnic contributions of the diverse cultures that comprise and converge within the Cuban socio-historical space, as highlighted by (Ortiz, 2015):</p>
				<disp-quote>
					<p>(…) miscegenation thus affects both white and black groups equally in terms of their color and genetic characteristics; even though they are altered to varying degrees with regard to culture, in proportion to the diverse potential of their cultures and the complex social factors that determine the process of all transculturation. (pp. 183-184)</p>
				</disp-quote>
				<p>This criterion deserves special emphasis because mestizaje, nationality, and cultural identity merge completely in the assessment that Cuba is a melting pot, where different peoples and cultures merged, establishing the paradigmatic neologism of transculturation. Fernando Ortiz's contribution to the understanding of Cuban nationality lies in his analysis of the religious components that gave rise to Afro-Cuban identity as a distinctive new element.</p>
				<p>These positions allow us to affirm that the religious landscape that took shape in Cuban society was complex, dynamic, and diversifying. In this regard, Ramírez (2004) states:</p>
				<disp-quote>
					<p>Therefore, the concept of popular religiosity reflects a specific form of religious expression, one of its most important features being that its main bearers belong to the popular sectors of society. (p. 1368)</p>
				</disp-quote>
				<p>This concept contributes to the present research not only by highlighting the popular component in this type of manifestation of the individual's religious worldview, but also by reinforcing the experiential, emotional, volitional, and creative capacity in the subject's relationship with the divine. These aspects express the ability to interpret reality and the experience of encountering customs.</p>
				<p>Popular religiosity presents itself in its collective character as an expression of lived experience, where elements of popular culture intertwine. The treatment of this concept by both Latin American and Cuban authors shares the view that its features are direct consequences of cultural hybridization within the symbiosis of Latin America.</p>
				<p>In the Cuban case, popular religiosity not only characterizes the worldview of society, but also provides important points of reference for understanding the religious landscape, which is not static and whose fluidity corresponds to the more widespread religiosity. In this sense, it has left a significant mark on national identity.</p>
				<p>Among popular religions, the Regla de Ocha-Ifá is present, with influence in the western part of the country, particularly in Havana, and in the eastern region in Santiago de Cuba. According to <xref ref-type="bibr" rid="B10">Navarro (2022</xref>): “The diversity and richness of these Cuban religious manifestations with a strong sub-Saharan legacy is appreciated, as is the case of Santería and other Afro-religious expressions” (p. 10).</p>
				<p>Therefore, to understand the significance of popular religiosity, it must be understood as part of the configuration of humankind's context in terms of cultural patterns. Its origins lie in the enslavement of Africans and in the ways in which elements of Catholicism were assimilated, allowing it to mask its true rites and beliefs.</p>
				<p>This analysis allows us to understand that within the framework of culture, manifestations of emancipation are found as resistance against colonial patterns and domination, stemming from the need to abandon or change one's identity. The enduring presence of objects, symbols, and other ritual codes bequeathed to Cuban nationality contributed not only to its formation but also to its continued existence.</p>
				<p>In the process of shaping popular religions, the phenomenon termed transculturation by <xref ref-type="bibr" rid="B11">Ortiz (1983</xref>) was one of the essential contributions to the topic. Recognizing this phenomenon allows for an understanding of the process of cultural identity within the Cuban historical context.</p>
				<p>By introducing his concept of transculturation (<xref ref-type="bibr" rid="B11">Ortiz, 1983</xref>), he highlighted the foundations of emancipation, based on the premise of the fusion or assimilation of cultural elements within a transcultural framework. The preservation of the culture of the dominated in the face of colonial imposition-acculturation, understood as adjustment to specific cultural models-gave rise to a distinct culture. This, in turn, becomes the antithesis of deculturation , or the loss of the original culture, and consequently, a culture of resistance.</p>
				<p>For this reason, it is understood that religious factors were among the elements that contributed to laying the foundations of the Cuban nation. Within the diversity of beliefs, religious syncretism became the form of resistance for enslaved people against the imposition of colonial Catholicism.</p>
				<p>Religious syncretism manifests countless religious beliefs and experiences that flourished during the colonial era. Within this cultural symbiosis, Santería and Palo Monte emerged due to the influences of the Yoruba and Bantu ethnicities, respectively.</p>
				<p>This process was also influenced by various forms of syncretized spiritualism, as well as the Franco-Haitian legacies resulting from migrations from Haiti after the 1791 Revolution. Popular religions, as a consequence of religious syncretism, are not simply a juxtaposition of characteristics from the gods of different worldview pantheons. Above all, they represent the emergence of a hybrid worldview that expressed the ideal of resistance of the enslaved.</p>
				<p>In this regard, (<xref ref-type="bibr" rid="B6">Deschamps , 1990</xref>) argues:</p>
				<disp-quote>
					<p>Religion has been present since the beginning of the system of exploitation, widely used by the ruling classes to keep the workforce on sugar plantations and coffee farms in servitude. The official church, that is, Catholicism, advised the servants to be meek and obedient to the orders of their masters, but this was also used in the opposite way by the enslaved masses, which turned to their ancestral religion. This was especially true of the Lucumí or Yoruba slaves, due to the nature of their religion, and since they were the majority in Cuba, their influence was felt throughout the island. (p. 101)</p>
				</disp-quote>
				<p>Among the forms of resistance employed by enslaved Africans, marronage , leverage, and uprisings constituted resistance strategies in which their emancipatory ideals were intertwined with their underlying religions. According to <xref ref-type="bibr" rid="B9">La Rosa (1991</xref>), enslaved people reacted and adopted attitudes based on their conditions, personal and ethnic characteristics, and level of development, and social awareness, which allowed them to direct their actions toward different objectives.</p>
				<p>The cultural expressions of Africans, which are also part of the Cuban national identity, were a decisive element in the struggles for emancipation. They also constituted a qualitative reference point in the evolution of Cuban thought.</p>
				<disp-quote>
					<p>The Carabalí Izuama was founded by a family surnamed Nápoles and nicknamed Baracoa, whose sons became commanders in the war of independence, while Quintín Banderas and Guillermón Moncada were among the best musicians, dancers, and singers of the French tumba, whose most outstanding composers were from Maceo's troop. (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Cabrales, 2015</xref>, p. 228)</p>
				</disp-quote>
				<p>Another important element to highlight within the practices of folk religions is the role of women. Their presence and active participation as priestesses reflects the emancipation achieved by women, especially within religions of African origin, whose patriarchal structures previously denied them access.</p>
				<p>The massive participation of Africans and their descendants in the liberation struggles is also noteworthy. In fact, “the term mambí itself is of Bantu origin and had a much greater impact on Cuban popular speech than the term insurgent” (<xref ref-type="bibr" rid="B8">Guanche, 2016</xref>, p. 105).</p>
				<p>Taking into account the Third Improvement of Cuban Education, initiated in 2014, the implementation of new educational approaches is proposed in accordance with economic and sociopolitical changes. In the teaching of History, new perspectives on historical knowledge, previously little explored, were introduced.</p>
				<p>Given the importance of addressing the theme of popular religiosity in Cuban history, this research presents a methodological analysis of the contributions of African peoples to Cuban culture. In this regard, it begins with an analysis of the curriculum for the subject &quot; History from the Ancient to the Medieval World,&quot; seventh grade, specifically Unit 5, &quot;The Uneven Development of the Peoples of Asia, Africa, and America,&quot; which proposes an analysis of the cultural development of sub-Saharan African peoples and, within that context, the important role of religion as a worldview.</p>
				<p>This criterion is supported by taking into account what is endorsed in the methodological guidelines of the subject, where the cognitive strengths of these contents are emphasized, because it allows students to approach our indigenous and African traditions, an important basis of our nationality and Cuban identity.</p>
				<p>In this case, the uneven development of Africa will be addressed to highlight that between the 5th and 16th centuries there were peoples with different levels of development, such as the Yoruba cultures: Ife Oyo and Benin, which became important city-states that extended their influence from the Niger River to a part of present-day Ghana, while the Bantu people constituted a confederation of tribes.</p>
				<p>The study of the cultural diversity of these peoples is carried out from the cultural perspective of their contributions to universal culture, Cuban culture and nation. “The treatment of religion in these peoples cannot be reduced solely to beliefs, as that would lead to ignoring elements of the identity and idiosyncrasies of the civilizations…” (<xref ref-type="bibr" rid="B4">Dávila, et al 2023</xref>, p. 123).</p>
				<p>In this sense, popular religiosity, as a phenomenon inherent to the religious syncretism that arose in Cuba during the colonial period, will be addressed considering the resistance and emancipation that enslaved Africans championed in their religious and cultural practices. Therefore, through the interdisciplinary relationship between World History and Cuban History, didactic and dialectical connections are established that allow students not only to acquire factual knowledge but also, through historical content, to cultivate a strong sense of attachment to historical memory, essential in the present day.</p>
				<p>Analyzing popular religiosity from the epistemology of historical knowledge facilitates the understanding of the cultural values of African peoples studied in the subject of Ancient and Medieval World History in seventh grade. At the same time, it becomes a necessary tool for reaffirming the indigenous values bequeathed to the universal Latin American culture within which Cuba is situated.</p>
				<disp-quote>
					<p>Various celebrations that are characteristic of the religious beliefs of these peoples are an inherent part of popular culture and traditions. This indicates that the formation and consolidation of these beliefs are fundamentally based on the meanings and practices of this past, which students will explore in this unit, and which continues into the present, having been transmitted through several generations. (<xref ref-type="bibr" rid="B5">Dávila, et al. 2023</xref>, p. 123)</p>
				</disp-quote>
				<p>To address the influences of the sub-Saharan African world on Cuban culture, the ethnic origin of the slaves brought to Cuba is taken into consideration, as a way to identify the various religious worldviews established after the slave trade.</p>
				<p>The Santería religion in Cuba originated from the ethnic groups known as Lucumí or Yoruba, who came from Nigeria. Similarly, the Palo Monte religion in Cuba developed from the slaves brought from the Congo-Zaire region, who represented the Bantu ethnic group. The Carabalí people, from whom the Abakuá religion in Cuba descends, came from the Calabar region.</p>
				<p>These elements of historical knowledge allow the student to understand the complex phenomenon of Cuban religious syncretism, from which popular religiosity arises. In this way, they will be able to identify the syncretism that occurred between Yoruba and Palo deities and the Catholicism imposed by the colonizers.</p>
				<p>In this way, one will understand cultural hybridity, such as the relationship between the names of various syncretized deities, such as: the Catholic Niño de Antoche, with Elegguá of Santería and Lucero of Palo Monte; the Catholic Santa Bárbara with Changó of Yoruba and Siete Rayos of Palo Monte; and the Virgen de la Caridad del Cobre, patron saint of Cuba, with Ochún of Yoruba and Mama Chola of Palo Monte.</p>
				<p>The Spanish Virgin of Regla with Yemayá, queen of the sea and motherhood among the Yoruba, with the Mother of Water deity of Palo Monte. Saint Lazarus, the Catholic with Babalú-Ayé of the Yoruba and Arará with Coballende of Palo Monte.</p>
				<p>The importance of this historical knowledge benefits students not only by enabling them to identify how enslaved people from various ethnic groups named and related their ancestral deities to Catholic saints, but also by exploring aspects of religion as ideology and culture through the lens of the unequal development of African peoples.</p>
				<p>This will better prepare them to understand, in ninth grade, content related to the origins of enslaved people, their cultures, and religions. Emphasis is placed on the fact that religious practices and other contributions to history, culture, and national identity, such as Creole cuisine, music, and dance, are rooted in the cultural heritage forged around the batey (workshop settlement) during the plantation system.</p>
				<p>These contents also allow for the establishment of educational approaches that address individual and group differences, taking into account the psychological characteristics of the students. It is necessary to recognize that classrooms contain students with diverse cultural backgrounds resulting from their family and community ties. Therefore, the school, as part of this triad, has the role of preparing them to engage with these contents in an educational and formative manner.</p>
				<p>To strengthen the operational element of the content for the establishment of formative educational strategies that foster respect and recognition of cultural diversity. This criterion is adopted taking into account that, in Cuban classrooms, even though Cuba is a secular country, there are students with diverse beliefs and others who do not profess any beliefs at all.</p>
				<p>Therefore, the teacher's role in the classroom should focus on utilizing the potential of different historical knowledge skills: identifying, characterizing, exemplifying, arguing, demonstrating, and evaluating, so that students not only deepen their understanding of these cultures and their contributions to history and national identity, but also foster values such as respect, equality, and recognition of cultural diversity.</p>
				<p>Taking into account the cultural and religious aspects of African peoples addressed in the teaching of the History of the Ancient to Medieval World in the seventh grade, where the student is introduced to the knowledge of universal culture, its analysis is focused from a dialectical, didactic and developmental conception.</p>
				<p>This conception allows for the reinterpretation of the ancestral legacy of African peoples to Cuban culture and ethno-nation, from an anti-discriminatory perspective, respecting the values of identity (unity and diversity of men), in contrast to the Eurocentric vision and in defense of a philosophy from the perspective of cultural decolonization.</p>
				<p>The incorporation of these cognitive elements in ninth grade in the subject History of Cuba is evident from the methodological clarifications, which in the author's opinion is pertinent because it allows highlighting the value of emancipation from the knowledge and influences of African cultures and peoples in the development of Cuban culture and nationality.</p>
				<p>In this sense, methodological guidelines are proposed for the understanding of Cuban popular religions from a multidisciplinary perspective.</p>
				<p>To this end, the disciplinary approach and vision of the subject are taken into account, which</p>
				<disp-quote>
					<p>(…) is based on the philosophy of the Southern approach, which delves into the analysis of historical processes from a Third World perspective, in which the history being analyzed highlights the extraordinary historical and cultural heritage bequeathed by the peoples of Asia, Africa, and America, while also understanding their great contributions and their limitations. (General Directorate of Basic Education, 2024-2025, p. 2)</p>
				</disp-quote>
				<p>In consideration of the aspects discussed above, it is believed that the subject of Cuban History in ninth grade has potential for addressing popular religiosity. For example:</p>
				<p>
					<list list-type="bullet">
						<list-item>
							<p>In class 17: The process of transculturation: Development of plantation slavery and the slave trade. The aim is to incorporate knowledge of the religious forms and cultures introduced through the slave trade, emphasizing that this led to the process of transculturation between the Spanish and African components.</p>
						</list-item>
					</list>
				</p>
				<p>To contextualize for the student that this transcultural process took place between the Cuban aboriginal people and the Spanish. Therefore, this knowledge allows for the strengthening of concepts such as freedom, equality, fraternity, and society, which were forged first among the aboriginal people and later among Africans-values forged as resistance against colonial exploitation.</p>
				<p>
					<list list-type="bullet">
						<list-item>
							<p>In classes 18, 19, and 28: Origin of the slaves: Congo, Angola, and Nigeria. African customs, religions, and cultural expressions. Their reflection in the formation of Creole society and the differentiation between Creoles and Peninsulars.</p>
						</list-item>
					</list>
				</p>
				<p>Knowledge about the various components of Cuban nationality can be explored from linguistic, culinary, musical, religious, and other aspects, under the prism of cultural identity and historical memory.</p>
				<p>Taken together, these classes become elements for understanding popular religiosity as a factor of resistance. Their development involves exploring emancipatory options that manifest themselves in concrete actions in all spheres of society; the process of seeking genuine individual liberation can even lead to social revolution.</p>
				<p>
					<list list-type="bullet">
						<list-item>
							<p>Classes 33 and 34. First independence conspiracies. The Aponte conspiracy (1812).</p>
						</list-item>
					</list>
				</p>
				<p>They allow us to highlight the differences between a culture of domination, which manipulates people's capabilities and subordinates the social sphere, and a culture of resistance that places liberation at the heart of the matter. Therefore, the African element must be considered in discussions of emancipation.</p>
				<p>This is why approaching popular religiosity within the framework of historical knowledge favors the understanding of emancipation strategies based on the ability of the enslaved to readapt to the prevailing conditions and perpetuate their values and traditions.</p>
				<p>Taking into account the analysis of the aforementioned methodological orientations, it is considered that they are based on epistemic criteria within the paradigm of decolonial philosophy, within whose broad movement the various forms of popular religiosity are inscribed. From this, the relationship between the culture of resistance and emancipation emerges.</p>
				<p>The safeguarding of one's own identity and the resistance against any form of encroachment that affects human dignity (elements inherent in emancipation) are fully realized to the extent that the true liberation of the individual can be achieved. In this respect, the cultural practices of popular religions have contributed to the true liberation of the individual because they constitute a belief system that does not conform to dogmas or elite norms.</p>
				<p>By addressing emancipation from a conception of popular religions and resistance as a worldview of opposition to exploitation, the historical-concrete manifestations of this thought are taken into account depending on the contradictions of the historical moment.</p>
				<p>Therefore, a multidisciplinary approach from the Social Sciences is necessary to understand contemporary Cuba, its nuances and cultural diversity, whose nuances include African cultural and/or religious contributions in the creation of a worldview that has lasted uninterruptedly for six centuries.</p>
				<p>The African presence in Cuban culture is evident in art-including music, dance, literature, visual arts, and musical instruments-as well as in the Cuban way of life. In the perception of reality, problems, and expectations, and even in ideas about life and death, it is easy to identify a specifically African, Indigenous, Spanish, or other origin, which imbues Cuban national sentiment with a &quot;mixed whole,&quot; as the national poet Nicolás Guillén put it. This is one area where the African influence is clear and undeniable.</p>
			</sec>
			<sec sec-type="conclusions">
				<title>Conclusions</title>
				<p>The manifestations of popular religiosity in Cuba constitute cultural practices that synthesize contributions bequeathed by the different hybrid cultures in the process of forming Cuban nationality.</p>
				<p>In their ontology, Cuban popular religions not only explain the nature and essence of the spiritual world, but also reveal elements that denote contributions to the emancipatory ideal .</p>
				<p>Cuban popular religions, made up of religions of African origin, have contributed elements inherent to the nationality, such as the varied forms of cultural identity that survive today and, in turn, constitute historical contributions to the ideal of emancipation and, consequently, to Cuban philosophical thought.</p>
				<p>The history of Cuba, due to its complex social elements, bears the indelible mark of Africans and their Creole descendants. They contributed wisdom and values deeply ingrained in the Cuban psyche, and in the Latin American psyche in general, as they share a common identity shaped not only by the contributions of enslaved Africans, but also by the broader Latin American cultural landscape.</p>
			</sec>
		</body>
	</sub-article>
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