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					<subject>Ensayo</subject>
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				<article-title>La etapa democrática, popular, agraria y antimperialista de la Revolución Cubana y la hostilidad imperialista</article-title>
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					<institution content-type="original">Universidad Central “Marta Abreu” de las Villas. Cuba</institution>
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					<label>*</label>Autor para la correspondencia: <email>josefaa@uclv.edu.cu</email>
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					<p>Los autores declaran que no existen conflictos de intereses.</p>
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					<p>Investigación: Josefa Azel Jiménez, Aida Fajardo Martínez</p>
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					<p>Análisis formal, metodología, supervisión: Josefa Azel Jiménez, Aida Fajardo Martínez</p>
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					<p>Redacción, revisión y edición: Josefa Azel Jiménez, Aida Fajardo Martínez</p>
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					<license-p>Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons</license-p>
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				<title>RESUMEN</title>
				<p>El artículo aborda la etapa democrática popular, agraria y antimperialista de la Revolución Cubana y la política agresiva del imperialismo norteamericano para tratar de aplastarla, de extirparla del continente. Se demuestra, el cumplimiento de las aspiraciones de los cubanos acerca de la soberanía nacional y la justicia social. La socialización del artículo contribuirá al perfeccionamiento de la docencia de pregrado de la asignatura Historia de Cuba. Se recurrió a los métodos del nivel teórico y del nivel empírico. Tiene como objetivo: Explicar el desarrollo de la etapa democrático, popular, agraria y antimperialista de la Revolución Cubana ante la hostilidad imperialista.</p>
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				<title>Palabras clave:</title>
				<kwd>Revolución</kwd>
				<kwd>Justicia social</kwd>
				<kwd>Soberanía nacional</kwd>
				<kwd>Hostilidad imperialista</kwd>
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		<sec sec-type="intro">
			<title>Introducción</title>
			<p>A sesenta y cinco años de la Revolución en el poder es necesario recordar la hostilidad imperialista hacia el pueblo cubano desde los primeros días del triunfo revolucionario. De ahí, el presente artículo donde se aborda a grandes rasgos, la etapa democrática, popular, agraria y antimperialista de la Revolución Cubana y la subsiguiente agresividad del imperialismo norteamericano y de las clases desplazadas del poder. </p>
			<p>El Comandante en Jefe, se refirió en reiteradas ocasiones al “diferendo histórico” entre ese país y Cuba. La historia nacional demuestra fehacientemente las expresiones alusivas al monroísmo, al destino manifiesto, a la fruta madura, al fatalismo geográfico, entre otras; se trata de un conflicto con raíces históricas de más de dos siglos de existencia. Así lo evidencia la afirmación hecha en 1809 por uno de los padres fundadores y entonces presidente de los Estados Unidos, <xref ref-type="bibr" rid="B5">Franklin (1997</xref>): “Confieso francamente que siempre miré a Cuba como la adición más interesante que pueda hacerse a nuestro sistema de estados”. Con el triunfo revolucionario ese diferendo se profundizó y con ello, la iracundia de los yanquis para tratar de aplastar la Revolución Cubana. </p>
			<p>Sin embargo, los ideales de soberanía y justicia social como aspiraciones básicas de los revolucionarios cubanos, a lo largo de las luchas por la independencia de Cuba, no podían frustrarse. Fidel Castro en sus continuas intervenciones públicas dejó sentado el derecho de Cuba a gobernarse sin tutela extranjera y señaló las medidas que se adoptarían como parte de la obra de justicia social planteadas en el Programa del Moncada. </p>
			<p>Por eso, en la primera etapa de la Revolución (1959-1961), se harían realidad los sueños de independencia económica, soberanía política, democracia real y justicia social, característicos de una verdadera revolución, pero esos sueños no serían admitidos por los círculos de poder estadounidenses. De inmediato intentarían presionar al naciente gobierno revolucionario con medidas políticas, económicas y militares. </p>
			<p>Para la realización del artículo, dirigido a la profundización de los contenidos para la docencia de la asignatura Historia de Cuba en la enseñanza de pregrado, se recurrió a los métodos del nivel teórico: histórico-lógico, inductivo-deductivo, análisis y síntesis, abstracción y generalización de lo histórico e histórico-cronológico, fundamentales en las investigaciones de esta tipología. Asimismo, a los métodos del nivel empírico de análisis de documentos y análisis del discurso. Tiene como objetivo: Explicar el desarrollo de la etapa democrático, popular, agraria y antimperialista de la Revolución Cubana ante la hostilidad imperialista.</p>
		</sec>
		<sec sec-type="results">
			<title>Desarrollo</title>
			<p>El triunfo de la Revolución fue recibido con un desbordante entusiasmo popular, el apoyo del pueblo era innegable. Fidel Castro Ruz, se distinguía desde los primeros momentos como su máximo líder. Sin embargo, la presencia en el gobierno provisional de elementos conservadores provocó confusión por parte del gobierno norteamericano relacionada con la ideología de Fidel y del Ejército Rebelde. </p>
			<p>Las primeras medidas revolucionarias dictadas y la radicalización del proceso propiciaron la aclaración de cualquier duda. Se trataba de una verdadera Revolución y había que frenarla a cualquier precio, pues afectaría los intereses norteños en Cuba, pero sobre todo por el ejemplo irradiado a los pueblos latinoamericanos. A partir de ahí y hasta el presente se desarrollaría una confrontación en las relaciones Estados Unidos-Cuba, caracterizada por una extrema agresividad imperialista. </p>
			<p>El Gobierno Revolucionario adoptó una serie de medidas que respondían a los intereses generales de todas las clases y capas del pueblo. Entre las primeras medidas tomadas estaban: la liberación de los presos políticos; la disolución de los partidos y grupos políticos cómplices de la tiranía; la depuración de la administración pública. Por eso, en los órganos del poder estatal, tanto nacional como provinciales y locales se ubicaron a las autoridades revolucionarias, a su cabeza actuaba el Consejo de Ministros con plenas facultades ejecutivas y legislativas.</p>
			<p>Asimismo, el viejo ejército y la policía instrumentos de la oligarquía y del imperialismo fueron desarticulados y disueltos, en su lugar quedó el Ejército Rebelde. Se proscribieron los llamados Tribunales de Urgencias instaurados para reprimir las actividades políticas, democráticas y revolucionarias; se crearon los Tribunales Revolucionarios para juzgar y sancionar los esbirros, torturadores, delatores y criminales de guerra. Se repusieron en sus empleos los trabajadores despedidos por causas políticas y sociales. Cesaron los desalojos campesinos y los desahucios de los inquilinos expuestos a los abusos de los terratenientes y casatenientes, respectivamente.</p>
			<p>En el proceso de liquidación del régimen batistiano surgía cada vez con mayor insistencia, la inquietud acerca de que, si la Revolución debía limitarse únicamente a establecer las libertades democráticas burguesas formales o si iría más allá. La dirección revolucionaria siempre tuvo presente la solución radical a los problemas socio-políticos y económicos.</p>
			<p>No obstante, las fuerzas burguesas terratenientes enarbolaban consignas demagógicas, para tratar de paralizarla, reducirla a tibias reformas. Intentaron utilizar la victoria popular a favor de sus intereses codiciosos, para tomar el poder gradualmente. Su actividad se dificultó, naturalmente, por la bancarrota real de todos los partidos políticos burgueses, los cuales apoyaron o hicieron el juego a Batista. En esas circunstancias se apoyaron en el grupo del ala derecha de la fuerza pequeño burguesa integrante del Gobierno Revolucionario (Manuel Urrutia Lleó, José Miró Cardona, Roberto Agramonte, entre otros). </p>
			<p>En esas circunstancias, el camino iniciado por la Revolución en 1959 fue verdaderamente difícil. Las primeras medidas tomadas se asumieron con actitudes de discrepancia y oposición por parte de la tendencia conservadora, mientras que los representantes de la Revolución se pronunciaban por agilizar las gestiones gubernamentales para solucionar los problemas más apremiantes del país. “Sabíamos que se iniciaba una etapa enteramente nueva en la historia de la patria, que el camino sería largo y duro, pero que, unidos estrechamente al pueblo, marcharíamos adelante…” (<xref ref-type="bibr" rid="B4">Castro, 1990</xref>, p. 28). </p>
			<p>El bloque burgués-latifundista utilizó los medios de difusión masivos, sus posibilidades financieras y el apoyo de los círculos de poder norteamericanos para tratar de oponerse a la aplicación de las transformaciones radicales reclamadas por las masas populares. Toda la propaganda de la oligarquía se dirigió a la domesticación del proceso. Los ganaderos ofrecían <italic>diez mil novillas cargadas</italic> a cambio de una Reforma Agraria tímida, mientras el Diario de la Marina aconsejaba la distribución de las tierras hacia los terrenos pantanosos y zonas invadidas por el marabú. Entre tanto, Fidel Castro reiteraba públicamente los puntos principales del programa revolucionario: soberanía política, desarrollo económico y justicia social. </p>
			<p>A mediados de febrero, se produjo la primera crisis ministerial con la renuncia de Miró Cardona a su cargo de Primer Ministro. El 16 de febrero, Fidel Castro asumió el cargo y anunció un programa para el avance de la Revolución. </p>
			<p>A partir de ese momento, se implementaron medidas dirigidas al rescate de la soberanía nacional y el establecimiento de la justicia social, aunque no alteraron las relaciones capitalistas de propiedad y distribución de la riqueza, chocaron con el bloque burgués-latifundista y con los intereses del imperialismo norteamericano. Se intensificó el proceso de confiscación de los bienes malversados por Batista y sus cómplices al erario público; se recuperaron empresas constructoras y de transporte terrestre, marítimo y aéreo, además de centrales azucareros y tierras. </p>
			<p>El 3 de marzo se intervino la Compañía Cubana de Teléfonos, vinculada a turbios negocios con la tiranía. El 10 de marzo se rebajaron en un 50 % los alquileres de las viviendas. El 20 de marzo se rebajó el precio de los medicamentos y se desarrollaron proyectos dirigidos a garantizar la salud pública gratuita, con nuevos hospitales, policlínicos y dispensarios, sobre todo rurales. También se aumentó el presupuesto para ese sector y se aceleró la formación de médicos, estomatólogos y enfermeros. </p>
			<p>El 21 de abril se declaró el uso público de todas las playas del país. Esta medida y otras, enfrentaron urgentes problemas acumulados en la sociedad cubana durante el colonialismo y el capitalismo en materia de exclusión y discriminación social, racial y de género. Fidel Castro ya había planteado: </p>
			<disp-quote>
				<p>…vamos a ponerle fin a la discriminación en los centros de trabajo, haciendo una campaña para que se ponga fin a ese odioso y repugnante sistema con una nueva consigna: oportunidades de trabajo para todos los cubanos, sin discriminación de razas, o de sexo; que cese la discriminación racial en los centros de trabajo. Así iremos forjando, paso a paso, la patria nueva. (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Castro, 1959</xref>, p. 1) </p>
			</disp-quote>
			<p>Se dictaron cuatro medidas revolucionarias que enfrentaron inmediatamente a la Revolución Cubana con el imperialismo norteamericano: la ley de intervención de la Compañía de Teléfonos, la rebaja de las tarifas eléctricas, la Ley de Reforma Agraria y la Ley de Minas.</p>
			<p>De estas medidas, sin duda alguna, la más importante y radical, la que más encono produjo a los imperialistas fue la Ley de Reforma Agraria, pues existían empresas yanquis poseedoras de miles de caballerías de tierra. Jurídicamente la ley representaba el Artículo 90 de la Constitución de 1940, la cual proscribía el latifundio. Constituyó un duro golpe al latifundio y al dominio imperialista sobre Cuba. Además, fue un hecho de justicia social, al entregarles la tierra a más de 100 000 familias campesinas que la trabajaban. </p>
			<p>La ley permitía la tenencia de tierras hasta 30 caballerías, si no se encontraban en ellas arrendatarios, aparceros o precaristas trabajándola. De esta forma, desapareció así, el gran sector latifundista, pero quedaron campesinos ricos, exterratenientes. Como casos excepcionales, la ley autorizaba hasta 100 caballerías de tierra a aquellos propietarios productores de azúcar, arroz y ganado, cuyos rendimientos fueran considerablemente altos.</p>
			<p>También prohibió la adquisición de tierras por extranjeros y la venta a particulares de las tierras entregadas gratuitamente por la Revolución. La ley contribuyó a eliminar los rezagos feudales del campo; cambió la situación de la propiedad de la tierra y afectó el descomunal control sobre ella ejercido por las grandes compañías extranjeras y la oligarquía latifundista. Por tanto, tuvo un carácter antimperialista y revolucionario.</p>
			<p>Se creó el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) para hacer cumplir la ley. Se entregaron tierras a los campesinos que la estuvieran trabajando hasta el momento de dictarse la ley (2 caballerías sin costo alguno y podía llegar a tener hasta 5 caballerías, pagando las tres caballerías restantes en cómodos plazos acordados con el organismo). En esos momentos se formaron las primeras cooperativas agrícolas y las granjas del pueblo con las tierras ociosas, no trabajadas, las cuales pasaron al sector estatal, donde laborarían durante todo el año los obreros agrícolas asalariados que antes lo hacían ocasionalmente. </p>
			<p>Con la Ley de Reforma Agraria se produjo un cambio de vida para el campesinado, se eliminaba el desempleo agrícola en el tiempo muerto, se acrecentaba la capacidad de consumo de campesinos y obreros agrícolas, a la vez consolidaba el poder revolucionario. Además, polarizó a la sociedad cubana: creó una alianza entre los obreros, los campesinos y el resto de las capas populares y un bloque burgués latifundista aliado al imperialismo en donde participaron sectores de la burguesía industrial no azucarera. Esta ley enfrentó directamente al imperialismo contra Cuba. </p>
			<p>Por estas razones, se exacerbaron las contradicciones entre la tendencia conservadora y la revolucionaria dentro del gobierno; a partir del 11 de junio algunos ministros del gabinete fueron </p>
			<p>sustituidos. No obstante, el presidente Urrutia continuó obstaculizando el desarrollo del proceso revolucionario al asumir posiciones diversionistas y contrarrevolucionarias.</p>
			<p>El 17 de julio de 1959, se hizo pública la renuncia de Fidel a su cargo de Primer Ministro por discrepancias con la actitud del presidente. El pueblo tomó las calles pidiendo el retorno de su máximo líder a su puesto y la renuncia de Urrutia, quien dimitió ante el reclamo popular. Osvaldo Dorticós Torrado asumió la presidencia, quien ejercía hasta entonces como Ministro de Legislación Revolucionaria. Los cambios del Gobierno Revolucionario fueron acogidos con profunda satisfacción por las masas populares. </p>
			<p>El 26 de Julio de 1959, se celebró en La Habana una masiva concentración donde además del pueblo habanero, tomaron parte cientos de miles de campesinos de todo el país. Los participantes manifestaron la decisión del pueblo cubano de avanzar por el camino de la Revolución. Allí, Fidel anunció el reintegro a sus funciones de Primer Ministro, decisión aclamada por el pueblo. </p>
			<p>A partir de ese momento se fortaleció el aparato estatal revolucionario bajo el liderazgo de Fidel, sobre la base de unir a todas las fuerzas revolucionarias. En el trayecto revolucionario quedaron fuera los elementos moderados y vacilantes. Por esas razones, de las filas del Ejército Rebelde y de otras organizaciones representativas de los intereses populares, salieron hombres y mujeres honestos a cumplir las más diversas misiones en la dirección del estado.</p>
			<p>La Revolución continuó su curso a lo largo de 1959, y se dictaron otras medidas: rebaja de las tarifas telefónicas, eléctricas y del gas a partir del 20 de agosto. Aumentaron las fuentes de trabajo para erradicar el desempleo y se incrementó la pensión de la seguridad social a toda la población trabajadora.</p>
			<p>Se destacó la atención a la educación. El país tenía un millón de analfabetos, 600 000 niños sin aula y 10 000 maestros sin empleo, se crearon diez mil nuevas aulas y se inició la formación de maestros voluntarios. Asimismo, se convirtieron 69 cuarteles en escuelas; se dictó la Ley de Reforma Integral de la Enseñanza y la rebaja del precio de los libros. Además, se preparaban condiciones para la Campaña de Alfabetización. </p>
			<p>Se luchó por erradicar los vicios y la corrupción heredada: el juego, el tráfico y el uso de drogas, el contrabando organizado y la prostitución. La Lotería Nacional fue eliminada y en su lugar se estableció el Instituto Nacional de Ahorro y Vivienda (INAV), sus ganancias se utilizaron en un amplio plan de obras públicas y viviendas. Se creó el Ministerio de Bienestar Social para erradicar los barrios indigentes y la mendicidad. </p>
			<p>En el primer año de la Revolución se dictaron medidas y leyes para darle cumplimiento al Programa del Moncada. En 1959 la situación internacional fue favorable para la consolidación del triunfo de la Revolución y de la obra emprendida, a pesar de la creciente agresividad contrarrevolucionaria del imperialismo y de la reacción interna.</p>
			<p>La posición hostil de los círculos de poder norteamericanos y de las clases desplazadas del poder frente al cumplimiento del proyecto revolucionario</p>
			<p>Desde los primeros momentos, la Revolución Cubana ha recibido agresiones de todo tipo por parte de los sucesivos gobiernos norteamericanos, basta citar los siguientes ejemplos. Las calumnias infundadas al proceso judicial seguido contra los delatores, torturadores y asesinos de los revolucionarios que lucharon contra la tiranía. Esos elementos fueron procesados legalmente por los tribunales revolucionarios y sancionados según la magnitud de los delitos, pero el imperialismo pretendía detener la justicia revolucionaria, al presentar ante el mundo esos hechos como supuestos actos de sanguinaria venganza. Como respuesta, se desplegó la Operación Verdad. </p>
			<p>La creación de organizaciones contrarrevolucionarias como “La Rosa Blanca”, organización fundada el 28 de enero de 1959 en los Estados Unidos, por el batistiano Rafael Díaz-Balart, la CIA y el FBI. Desplegaron propagandas, planes subversivos, sabotajes económicos y acciones terroristas. Además, de incluir atentados contra los dirigentes de la Revolución. </p>
			<p>Conspiración contrarrevolucionaria desarrollada por el dictador Trujillo desde Santo Domingo, quien desplegó una agresiva política contra Cuba, con la activa participación de agentes del imperialismo y de la contrarrevolución cubana. Los ataques a las embajadas y al personal diplomático cubano en Haití y Santo Domingo, las violaciones del espacio marítimo y aéreo cubano para abastecer de armas a los contrarrevolucionarios. Asimismo, el proyecto de un desembarco de mercenarios que sería apoyado en la Isla por grupos de exbatistianos y traidores a la Revolución, encargados de provocar levantamientos armados y asesinatos a los dirigentes revolucionarios. </p>
			<p>Sin embargo, hasta mayo del 1959, los círculos de poder norteamericanos creyeron ponerles freno a los impulsos de la Revolución Cubana con las acciones antes citadas. Pero a partir de esa fecha, precisamente con la promulgación de la Ley de Reforma Agraria, se desencadenó el proceso de una guerra sin cuartel contra ella. </p>
			<p>Todos los eslabones de la cadena de agresiones se pusieron en juego con el fin de destruirla: campañas difamatorias de las agencias imperialistas, sabotajes efectuados por aviones piratas sobre los cañaverales, bombas incendiarias a los centrales Niágara en Pinar del Río y Punta Alegre en Camagüey. Meses después al comenzar la zafra, atacaron centrales en toda la Isla, organizaron planes militares, el alzamiento de grupos de alzados, el espionaje, entre otros. </p>
			<p>La contrarrevolución interna alentada por el imperialismo, se manifestó en junio de 1959 con los ganaderos de Camagüey, quienes intentaron entorpecer la aplicación de la Reforma Agraria y afectar el abasto de carne a la población, pues se negaron a comprar a los campesinos los terneros para cebar. El Gobierno Revolucionario respondió comprándoselos directamente a los campesinos e intervino las grandes fincas ganaderas aún existentes. </p>
			<p>En el plano económico, el Gobierno estadounidense negó el otorgamiento de un modesto crédito solicitado por Cuba. El 8 de julio facultaron al presidente para suspender la ayuda a países que confiscaran sus propiedades sin la compensación aspirada por ellos. Además, amenazaron con reducir la cuota azucarera cubana, vital para la economía del país. </p>
			<p>Precisamente en el contexto regional camagüeyano, sucedió el caso de sedición de Huber Matos Benítez, complotado con la iglesia católica y los grandes ganaderos. El comandante Camilo Cienfuegos recibió la orden del Comandante en Jefe de dirigirse allí para enfrentarla. Apoyado por los revolucionarios del territorio arrestó a Matos y al resto de los contrarrevolucionarios confabulados el día 22 de octubre de 1959. Poco después llegó Fidel, desarmado, quien junto a Camilo y el pueblo marcharon a la jefatura del regimiento en donde no hubo resistencia alguna.</p>
			<p>En los meses restantes del segundo semestre de 1959 y todo el año 1960, las organizaciones contrarrevolucionarias y las redes de espionaje de la CIA se extendieron a todas las provincias del país con acciones vandálicas. Se destacan: la planificación de atentados a dirigentes revolucionarios, las agresiones radiales y violaciones del espacio aéreo y marítimo; los sabotajes, incendios, alzamientos de grupos de bandidos, bombardeos a poblados, refinerías, centrales azucareros, cañaverales y otros objetivos.</p>
			<p>El 4 de marzo de 1960, explotó en el puerto de La Habana el barco francés La Coubre, procedente de Bélgica con armas para el Ejército Rebelde. Sabotaje preparado por la CIA para evitar el fortalecimiento de la defensa del Gobierno Revolucionario. En el acto de despedida del duelo por los fallecidos se pronunció por Fidel Castro la consigna de ¡Patria o Muerte! </p>
			<p>Asimismo, el gobierno norteamericano intensificaba las agresiones diplomáticas, utilizaba a la OEA como instrumento político. Trataba de presentar la hostilidad norteamericana contra la Revolución Cubana como consecuencia y respuesta a la “penetración comunista” en el hemisferio, con el fin de asumirla como un problema regional. </p>
			<p>A la vez en Cuba, se desataba una gran propaganda anticomunista por parte de la prensa y de otros medios de comunicación. Esta incluía falsas noticias sobre la patria potestad, el fin de la familia, la eliminación de la propiedad, la pérdida de la individualidad, la prohibición de la religión. Intentaban provocar temores, confusiones y rechazos por parte de la población hacia la Revolución y estimular el éxodo hacia los Estados Unidos. De ahí, la Operación Peter Pan orquestada por el gobierno estadounidense.</p>
			<p>La agresividad de los círculos de poder norteamericanos pretendía ahogar al país mediante la adopción de un conjunto de medidas. Entre ellas se destaca la supresión de la importación y refinación de petróleo. A continuación, se presenta su historia:</p>
			<p>Tres empresas foráneas (Esso, Texaco y Shell), asumieron la importación, refinación y el suministro de combustible en Cuba, durante décadas. Transportaban el petróleo en sus barcos desde pozos de su propiedad y se lo vendían al estado cubano a casi tres dólares el barril. Luego el estado les pagaba por la refinación y la producción de derivados, los cuales eran vendidos posteriormente por las transnacionales al estado y a particulares cubanos en sus redes de gasolineras.</p>
			<p>Poco después del triunfo revolucionario, Cuba comenzó a adquirir petróleo en Venezuela, pero las empresas yanquis se rehusaron a alquilar sus supertanqueros para transportarlo. Por órdenes del gobierno de Estados Unidos, esas compañías extranjeras limitaron su importación y refinación de petróleo para provocar una escasez artificial en el país.</p>
			<p>En esas condiciones, el estado soviético se comprometió a vender petróleo a Cuba, a poco más de dos dólares el barril y transportarlo. Entonces las trasnacionales estadounidenses se negaron a refinarlo, con lo cual violaban el artículo 44 de la Ley de Minerales y Combustibles (puesta en vigor desde el 9 de mayo de 1938), que estipulaba la obligación de procesar el petróleo crudo suministrado por el estado cubano. </p>
			<p>Desde Washington voces prepotentes profirieron amenazas de reducir o eliminar la cuota cubana en el mercado azucarero norteamericano, si el gobierno revolucionario aplicaba con rigor la legislación. Fidel respondió: </p>
			<disp-quote>
				<p>Nos quitarán las cuotas, ¡pero con las cuotas que nos quiten tendrán que acabarse de arrancar la careta de explotadores y enemigos de la humanidad!, ¡nos quitarán las cuotas, pero con las cuotas tendrán que arrancarse para siempre la simpatía del pueblo de Cuba!, nos quitarán las cuotas, pero con las cuotas no podrán quitarnos la vergüenza y la dignidad con que estamos dispuestos a morir en nuestra tierra… ¡Nos quitarán la cuota libra por libra y les quitaremos los centrales uno por uno!. (<xref ref-type="bibr" rid="B3">Castro, 1960</xref>, p. 1)</p>
			</disp-quote>
			<p>El 29 de junio de 1960, las firmas estadounidenses Texaco, Esso y la Shell (inglesa) interrumpieron el suministro de petróleo a Cuba. Además, se negaron a procesar el crudo adquirido en la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), como resultado de las presiones ejercidas por Washington.</p>
			<p>Se cernía sobre el país la amenaza de la paralización completa de la economía. La escalada pasó a la agresión económica directa y el 6 de julio de 1960 redujo en 700 000 toneladas la cuota cubana del azúcar importado por los Estados Unidos y acto seguido su supresión.</p>
			<p>De igual forma, el gobierno norteamericano prohibió a las empresas norteamericanas y a sus sucursales, la exportación de piezas de repuestos indispensables para el desarrollo económico. Debe tenerse en cuenta que todos los equipos, maquinarias y vehículos procedían de esas firmas. Con esta medida trataban de paralizar la economía cubana.</p>
			<p>El contenido antiimperialista de la Revolución se hacía cada vez más necesario. Ante la amenaza</p>
			<p> de cortar el combustible y paralizar la economía nacional, la Revolución debía avanzar o rendirse. La respuesta revolucionaria no se detuvo.</p>
			<p>Así, el 6 de agosto de 1960, se dictó la Ley 851 proclamada por Fidel Castro en la concentración del Estadio Latinoamericano con la cual rescataba para Cuba 36 centrales azucareros, las Compañías de Electricidad y de Teléfonos y las refinerías de petróleo. Se transferían al estado cubano inversiones con un valor de más de 700 millones de dólares. Esto significó un golpe al poderío imperialista. </p>
			<p>De este modo, en el mes de agosto de 1960, las nacionalizaciones le habían conferido al estado cubano una importancia decisiva en el terreno económico. Contaba con el 50% de las tierras; el 37,6% de la industria azucarera; el dominio de los servicios públicos fundamentales (electricidad y telefonía); los ferrocarriles, aunque ya desde el período prerrevolucionario eran de control estatal y el 50% de las 14 fábricas con más de 500 trabajadores.</p>
			<p>Los Estados Unidos se valieron de este acto legal y justo del Gobierno Revolucionario para decretar el bloqueo económico, la supresión de las exportaciones de las mercancías norteamericanas. También, congeló los fondos en divisas de Cuba en los bancos norteamericanos y llamó a sus aliados latinoamericanos a romper los vínculos comerciales con Cuba.</p>
			<p>El 17 de septiembre de 1960, por la Resolución No. 2 se nacionalizó la banca estadounidense radicada en la Isla y sus funciones fueron asumidas por el Banco Nacional de Cuba. Con las nacionalizaciones de agosto-septiembre de 1960 prácticamente se eliminaban todas las propiedades del imperialismo en Cuba. Estas tuvieron un carácter eminentemente antimperialista. </p>
			<p>Las medidas adoptadas hasta agosto-septiembre de 1960, se caracterizaron por el propósito de escoger para el desarrollo económico una vía no capitalista. Ninguna de las propiedades expropiadas (muchas decisivas para el proceso productivo del país) fueron transferidas a propietarios particulares, sino quedaron situadas en el dominio estatal y administradas por los representantes del pueblo. La incorporación de los bancos extranjeros a un sistema estatal, reducía drásticamente la banca privada, apuntaba en la misma dirección.</p>
			<p>Pese a esto, el socialismo no era todavía anunciado como objetivo. Es más, frente a los ataques </p>
			<p>continuados de las autoridades y de la prensa norteamericanas calificadoras de comunista a la revolución cubana<bold>,</bold> Fidel Castro y las principales figuras revolucionarias respondían con la política democrática y patriótica del gobierno. </p>
			<p>Sin embargo, la capa de la burguesía industrial cubana precipitó inevitablemente las nuevas medidas nacionalizadoras. Los hacendados azucareros no fueron en el período republicano una parte de la nación, sino la avanzada de la antinación. Ellos estaban vinculados a las formas de dominio y operación económica de las compañías norteamericanas. </p>
			<p>La rentabilidad de sus industrias dependía enteramente de la expoliación de los agricultores cañeros y de las mercedes del gobierno norteamericano para asegurarles su mercado. Eliminadas ambas fuentes de enriquecimiento, los hacendados veían ante sí una ruina segura y actuaron como agentes de la política imperialista. Se situaron frente al Gobierno Revolucionario y trabajaron por su derrota.</p>
			<p>Los inclinaba a esta actitud un interés adicional: la mayor parte de ellos eran simultáneamente dueños de centrales y de latifundios. La Reforma Agraria los privaba del control inmediato de grandes extensiones de tierras y de las utilidades de la explotación cañera, cuando no de las rentas leoninas extraídas al campesinado. Para ellos el pago aplazado dispuesto por la Ley de Reforma Agraria, no resultaba una compensación frente a las enormes e ilegítimas ganancias que el sistema anterior les proporcionaba.</p>
			<p>Por su parte, la burguesía no azucarera caracterizada históricamente por la debilidad y la cobardía, si durante medio siglo había resultado incapaz de defender con la necesaria energía sus intereses y había retrocedido cada vez que llegaba a un punto culminante la contradicción entre los intereses nacionales y el dominio imperialista. No sería extraño que, en la hora decisiva de esta batalla, la burguesía no azucarera desertara de su puesto en las filas patrióticas. </p>
			<p>Bien cabe a la burguesía no azucarera cubana, la valoración de Carlos Marx acerca de la burguesía alemana de la época: “La burguesía se había desarrollado con tanta languidez, tan cobardemente y con tal lentitud…sin iniciativa, sin fe en sí misma, sin fe en el pueblo…” (<xref ref-type="bibr" rid="B6">Marx, 1848</xref>, p. 3). Por eso, eran coincidentes ambas burguesías, pues atropellaban a los débiles, pero se humillaban ante los poderosos.</p>
			<p>Desde mayo de 1959 hasta octubre de 1960, esos perfiles de la burguesía no azucarera cubana se acentuaron hasta lo grotesco. El análisis de los resultados económicos que para ese grupo social significó la fase inicial del avance revolucionario, demuestra como nunca antes tuvo una posibilidad mayor de ganancias y una esperanza más sólida de crecimiento. Se calculó en casi 500 millones pesos anuales, el incremento de la capacidad de consumo las zonas de menores ingresos de la población.</p>
			<p>Lo antes expuesto, se debe a varias causas: la Reforma Agraria liberó a los campesinos del pago de la renta, aumentó el precio de sus productos y creó en el campo posibilidades de trabajo durante todo el año para los obreros agrícolas, lo que trajo como consecuencia la ampliación del mercado interno para las industrias nacionales de consumo. Asimismo, la reducción de los alquileres urbanos, la rebaja de la electricidad y en los teléfonos aumentaron el poder adquisitivo en la población en las ciudades. </p>
			<p>Así, las industrias cubanas como: la cigarrera, la tabaquera, la textil y la perfumería trabajaban las 24 horas del día sin lograr satisfacer los requerimientos de la demanda. Como resultado, el nivel de utilidades de la burguesía industrial no azucarera cubana aumentó considerablemente en los primeros 18 meses de la Revolución.</p>
			<p>Sin embargo, mientras más la Revolución se veía obligada a responder a las agresiones de los círculos de poder norteamericanos con medidas que cortaran el poderío extranjero, más se apartaban los grupos burgueses del pueblo revolucionario. Los patronos de las industrias asumieron posiciones que significaban un verdadero sabotaje a las medidas del gobierno cubano.</p>
			<p>Contribuían a ello dos factores adicionales: primero el entrelazamiento de intereses de este sector industrial de la burguesía con la propiedad terrateniente, ya que muchos de ellos eran a su vez grandes propietarios de tierras y fueron afectados por la Ley de Reforma Agraria. Segundo, la creencia ciega en la tesis del fatalismo geográfico. A los asustadizos burgueses de Cuba les resultaba inconcebible el desafío de este pequeño país al poderío del gigante imperialista norteño, considerado como invencible. </p>
			<p>Por eso, el derrocamiento de Fidel Castro y de su gobierno le parecían inminente, en la misma medida en que las decisiones revolucionarias se enfrentaban a los Estados Unidos. Más de un industrial importante de Cuba abandonó en los meses de agosto y septiembre el territorio nacional sin previo aviso para sus principales colaboradores y sin advertírselo a sus socios de su misma empresa. Marcharon hacia Miami con la convicción, expresada al llegar allí, de que pocas semanas después de la derrota de la Revolución, les devolvieran sus fábricas en pleno funcionamiento.</p>
			<p>Pese a la estrategia de la Revolución Cubana, la burguesía industrial no azucarera incrementó en Cuba la dificultad de aislarse del campo revolucionario y patriótico en los momentos culminantes de la pelea antimperialista. Fue esa resistencia traidora, cómplice del imperialismo, lo que obligó al Gobierno Revolucionario a impulsar las nacionalizaciones completas. Su posición se caracterizó de la siguiente manera:</p>
			<p>Los elementos seudo-revolucionarios utilizaron la consigna de aumentar los salarios de forma indiscriminada para agravar más la situación económica y enfrentar al movimiento obrero con el Gobierno Revolucionario. Ante esta actitud, se estableció el congelamiento de los salarios y considerar como causa de intervención el aumento salarial sin motivos plenamente justificados. </p>
			<p>Además, la burguesía nacional provocó una escasez artificial y especuló con los productos de primera necesidad; escondió las materias primas y piezas para paralizar la producción y el transporte; aumentaron las exportaciones de determinados productos sin considerar los aumentos del consumo interno. Trató de confundir y amedrentar a los pequeños y medianos productores. Esas actitudes de la burguesía, inaceptables para el gobierno y pueblo cubanos, aceleraron su destrucción como clase social y contribuyeron a la radicalización de la Revolución. </p>
			<p>En octubre de 1960, las nacionalizaciones antimperialistas se completaron al incluir el sector bancario norteamericano con la Ley 891, se declaró pública la función bancaria, pues sólo la ejercería el estado. A la vez se dictó la Ley 890, la cual constituía un cambio de calidad en el proceso de las nacionalizaciones, ya que se procedió a ser atendidas por el estado toda la industria nacional con más de 25 trabajadores empleados.</p>
			<p>Así, el 13 de octubre de 1960 se nacionalizaron más de 380 grandes propiedades comerciales e industriales de la burguesía cubana: centrales azucareros, bancos, destilerías, fábricas, talleres, almacenes, tiendas por departamentos, empresas ferroviarias y constructoras. Estas pasaron a la propiedad estatal, con el objetivo de defender la economía del país.</p>
			<p>También, por medio de la Resolución No. 3 de la Ley 851, el 24 de octubre de ese año se transferían al Estado cubano las 164 empresas estadounidenses aún permanecientes en el país, como réplica al incremento del bloqueo dictado el día 19 de ese mes por los Estados Unidos De esta forma el gran capital privado de la nación pasó a manos del estado.</p>
			<p>Como se puede apreciar las nacionalizaciones de octubre de 1960, golpeaban ya a los grandes capitalistas cubanos. Se declaraba incompatible la realidad revolucionaria establecida en Cuba con la existencia del capitalismo en sus formas más desarrolladas, se dejaba sólo un margen para las empresas medianas y pequeñas. El ritmo de nacionalizaciones conmovió los cimientos de la vieja estructura económica y señalaron la orientación socialista al proceso revolucionario. </p>
			<p>Ese ritmo de nacionalizaciones fue producto de las condiciones objetivas: la necesidad de poner en función de la clase obrera, las principales palancas económicas y contrarrestar radicalmente los ataques del imperialismo y sus aliados, quienes adoptaron una actitud contrarrevolucionaria al recurrir a un activo sabotaje económico. Por eso, aunque la declaración formal de Cuba como país socialista no fue hasta el 16 de abril de 1961, los caracteres socialistas del proceso revolucionario aparecieron a partir del 13 de octubre de 1960.</p>
			<p>El 14 de octubre se dictó la Ley de Reforma Urbana, le otorgaba el derecho a la propiedad de la vivienda a los inquilinos que la ocupaban. El día 15 de octubre de 1960, Fidel Castro declaró cumplido en lo fundamental el Programa del Moncada; estaban creadas las condiciones para la construcción de una nueva sociedad. Se había transitado de la etapa democrático-popular, agraria y antiimperialista a la etapa socialista de forma ininterrumpida, en un período breve y bajo la misma dirección revolucionaria. </p>
			<p>No obstante, la agresividad imperialista se acrecentó. El gobierno de los Estados Unidos trató de provocar una crisis económica total en Cuba para destruir al Gobierno Revolucionario, cuestión no lograda, pues el pueblo mantuvo su apoyo a la Revolución. Por ello, aumentaron el sabotaje y el terrorismo contrarrevolucionario, dirigidos a destruir el potencial industrial, comercial, agropecuario y educacional, los medios de transporte, comunicación y cuantos recursos tuviera el país. Esas acciones vandálicas causaron lamentables pérdidas materiales y humanas.</p>
			<p>Asimismo, se incrementaron los planes de atentados contra los dirigentes revolucionarios, sobre todo contra Fidel Castro. Se produjeron desembarcos de grupos contrarrevolucionarios armados con diversas misiones. Continuaron el apoyo a las organizaciones contrarrevolucionarias, el entrenamiento militar de miles de apátridas en diferentes puntos de La Florida y Centroamérica y el fomento de las bandas de alzados. El 3 de enero de 1961, el gobierno de los Estados Unidos rompió sus relaciones diplomáticas con Cuba para facilitar su plan invasor.</p>
			<p>Al amanecer del 15 de abril, se produjo el ataque a los aeropuertos de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba. El objetivo de esta agresión militar era destruir en tierra los escasos y viejos aviones para limitar la respuesta aérea a la invasión programada. Este cruel hecho causó daños materiales y humanos. </p>
			<p>El 16 de abril en el sepelio de las víctimas de ese ataque, en vísperas de la invasión mercenaria, el Comandante en Jefe proclamó el carácter socialista de la Revolución Cubana y declaró al país en estado de alerta. Horas después se inició la invasión mercenaria por Playa Girón y Playa Larga. Tan pronto arribaron a suelo cubano, los invasores chocaron con la tenaz resistencia del pueblo uniformado comandado por su máximo líder que culminó con la victoria el día 19. </p>
			<p>La hostilidad del imperialismo norteamericano continúa en la actualidad, es una lucha incesante de agresiones políticas, económicas y mediáticas a la cual se opone la firme resistencia del pueblo cubano. Fidel Castro la avizoró tempranamente, pues desde la etapa de lucha en la Sierra Maestra lo señaló en la carta escrita a Celia Sánchez: “Cuando esta guerra se acabe, empezará para mí una guerra mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos [los americanos]. Me doy cuenta que ese va a ser mi destino verdadero” (<xref ref-type="bibr" rid="B1">Blanco <italic>et al.</italic>, 2018</xref>, p. 237).</p>
		</sec>
		<sec sec-type="conclusions">
			<title>Conclusiones</title>
			<p>A partir de enero del 1959 se inició la etapa democrática popular agraria y antimperialista de la Revolución Cubana. Las medidas tomadas respondían a los intereses comunes de todas las clases y sectores populares. El poder revolucionario con el apoyo desbordante de las masas estableció la plena soberanía nacional, la justicia social y liquidó las bases del estado burgués.</p>
			<p>A partir de mayo del 1959, se inició una guerra sin cuartel por parte de los círculos de poder norteamericano y de las clases desplazadas del poder político por la Revolución triunfante. Fueron golpeados los medios de subsistencia con el objetivo de destruir la Revolución.</p>
			<p>En agosto de 1960, tuvo lugar el proceso de nacionalizaciones antimperialistas. A partir del segundo semestre, se llevaron a cabo las nacionalizaciones socialistas, se iniciaron profundas transformaciones con la creación de nuevas relaciones de producción. Al mismo tiempo ocurría una mayor preparación ideológica de las masas populares para iniciar el camino de la construcción del socialismo.</p>
			<p>El 15 de octubre de 1960 Fidel Castro, anunció el cumplimiento de la primera etapa de desarrollo de la Revolución Cubana y la entrada en una nueva, cuyos métodos debían ser necesariamente distintos a los utilizados en la etapa recién concluida.</p>
			<p>En solo dos años, la Revolución suprimió los vínculos de dominación política y económica establecidos por el imperialismo sobre Cuba y daba cumplimiento al programa del Moncada. Fue un proceso revolucionario único, ascendente, ininterrumpido y victorioso, desplegado en medio de una feroz lucha de clases y de las agresiones imperialistas. El tránsito se produjo en un breve período y con una misma dirección revolucionaria.</p>
		</sec>
	</body>
	<back>
		<ref-list>
			<title>Referencias bibliográficas</title>
			<ref id="B1">
				<mixed-citation>Blanco, K.; Betto, F.; Borón, A.; Borrego, O.; Calvo, H.; Calloni, S.; Castro, N.; Contreras, E.; Fazio, C.; González, P.; Martínez, F.; Morales, J.; Ramírez, E.; Ramonet, I.; Rodríguez, P.; Salinas, D.; Sánchez, G.; Saxe-Fernández, J. y Suárez, L. (2018). <italic>Yo soy Fidel: Pensamiento y legado de una inmensidad histórica</italic>. CLACSO. </mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
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							<surname>Blanco</surname>
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					<source>Yo soy Fidel: Pensamiento y legado de una inmensidad histórica</source>
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		<fn-group>
			<title>Contribución de los autores: </title>
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				<label>2</label>
				<p>Conceptualización, administración del proyecto, redacción del borrador original: Josefa Azel Jiménez</p>
			</fn>
		</fn-group>
	</back>
	<sub-article article-type="translation" id="s1" xml:lang="en">
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			<article-categories>
				<subj-group subj-group-type="heading">
					<subject>Essay</subject>
				</subj-group>
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			<title-group>
				<article-title>The democratic, popular, agrarian and anti-imperialist stage of the Cuban Revolution and imperialist hostility</article-title>
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						<surname>Azel-Jiménez</surname>
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						<surname>Fajardo-Martínez</surname>
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				</contrib>
				<aff id="aff2">
					<label>1</label>
					<institution content-type="original">Universidad Central “Marta Abreu” de las Villas. Cuba</institution>
				</aff>
			</contrib-group>
			<author-notes>
				<corresp id="c2">
					<label>*</label>Autor para la correspondencia: <email>josefaa@uclv.edu.cu</email>
				</corresp>
			</author-notes>
			<abstract>
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>The article addresses the popular democratic, agrarian and anti-imperialist stage of the Cuban Revolution and the aggressive policy of North American imperialism to try to crush it, to extirpate it from the continent. It demonstrates the fulfillment of the aspirations of Cubans regarding national sovereignty and social justice. The socialization of the article will contribute to the improvement of undergraduate teaching of the subject History of Cuba. The methods of the theoretical level and the empirical level were used. Its objective: Explain the development of the democratic, popular, agrarian and anti-imperialist stage of the Cuban Revolution in the face of imperialist hostility.</p>
			</abstract>
			<kwd-group xml:lang="en">
				<title>Keywords:</title>
				<kwd>Revolution</kwd>
				<kwd>Social justice</kwd>
				<kwd>National sovereignty</kwd>
				<kwd>Imperialist hostility</kwd>
			</kwd-group>
		</front-stub>
		<body>
			<sec sec-type="intro">
				<title>Introduction</title>
				<p>Sixty-five years after the Revolution came to power, it is necessary to remember the imperialist hostility towards the Cuban people since the early days of the revolutionary triumph. Hence, this article broadly addresses the democratic, popular, agrarian, and anti-imperialist stage of the Cuban Revolution and the subsequent aggression of US imperialism and the classes displaced from power. </p>
				<p>The Commander-in-Chief repeatedly referred to the “historic dispute” between that country and Cuba. National history clearly demonstrates the expressions alluding to Monroeism, manifest destiny, ripe fruit, geographical fatalism, among others; this is a conflict with historical roots dating back more than two centuries. This is evidenced by the statement made in 1809 by one of the founding fathers and then president of the United States, <xref ref-type="bibr" rid="B5">Franklin (1997</xref>): “I confess frankly that I have always looked upon Cuba as the most interesting addition that could be made to our system of states”. With the triumph of the revolution, this dispute deepened, and with it, the Yankees' anger in trying to crush the Cuban Revolution. </p>
				<p>However, the ideals of sovereignty and social justice as basic aspirations of the Cuban revolutionaries throughout the struggles for Cuba's independence could not be frustrated. In his continuous public interventions, Fidel Castro established Cuba's right to govern itself without foreign tutelage and outlined the measures that would be adopted as part of the social justice program set forth in the Moncada Program. </p>
				<p>Therefore, in the first stage of the Revolution (1959-1961), the dreams of economic independence, political sovereignty, real democracy, and social justice, characteristic of a true revolution, would become a reality, but those dreams would not be accepted by the circles of power in the United States. They would immediately try to pressure the nascent revolutionary government with political, economic, and military measures. </p>
				<p>In order to write this article, which aims to deepen the content for teaching the subject of Cuban History at the undergraduate level, theoretical methods were used: historical-logical, inductive-deductive, analysis and synthesis, abstraction and generalization of the historical and historical-chronological, which are fundamental in research of this type. Likewise, empirical methods of document analysis and discourse analysis were used. Its objective is to explain the development of the democratic, popular, agrarian, and anti-imperialist stage of the Cuban Revolution in the face of imperialist hostility.</p>
			</sec>
			<sec>
				<title>Development</title>
				<p>The triumph of the Revolution was greeted with overwhelming popular enthusiasm, and the support of the people was undeniable. Fidel Castro Ruz distinguished himself from the outset as its supreme leader. However, the presence of conservative elements in the provisional government caused confusion on the part of the US government regarding the ideology of Fidel and the Rebel Army. </p>
				<p>The first revolutionary measures enacted and the radicalization of the process cleared up any doubts. This was a true revolution and had to be stopped at any cost, as it would affect US interests in Cuba, but above all because of the example it set for the Latin American peoples. From then until the present, a confrontation developed in US-Cuba relations, characterized by extreme imperialist aggression. </p>
				<p>The Revolutionary Government adopted a series of measures that responded to the general interests of all classes and strata of the people. Among the first measures taken were: the release of political prisoners; the dissolution of political parties and groups complicit in the tyranny; and the purging of the public administration. For this reason, revolutionary authorities were placed in the organs of state power, both national and provincial and local, headed by the Council of Ministers with full executive and legislative powers.</p>
				<p>Likewise, the old army and police, instruments of the oligarchy and imperialism, were dismantled and dissolved, and in their place remained the Rebel Army. The so-called Emergency Tribunals, established to repress political, democratic, and revolutionary activities, were outlawed; Revolutionary Tribunals were created to try and punish henchmen, torturers, informers, and war criminals. Workers dismissed for political and social reasons were reinstated in their jobs. Evictions of peasants and tenants exposed to abuse by landowners and slumlords, respectively, ceased. </p>
				<p>In the process of liquidating the Batista regime, concerns arose with increasing insistence as to whether the Revolution should be limited to establishing formal bourgeois democratic freedoms or whether it should go further. The revolutionary leadership always had in mind a radical solution to the socio-political and economic problems.</p>
				<p>However, the bourgeois landowning forces raised demagogic slogans in an attempt to paralyze it and reduce it to lukewarm reforms. They tried to use the popular victory in favor of their greedy interests to gradually seize power. Their activity was naturally hampered by the real bankruptcy of all the bourgeois political parties, which supported or played into Batista's hands. In these circumstances, they relied on the right-wing group of the petty bourgeoisie that was part of the Revolutionary Government (Manuel Urrutia Lleó, José Miró Cardona, and Roberto Agramonte, among others). </p>
				<p>In those circumstances, the path embarked upon by the Revolution in 1959 was truly difficult. The first measures taken were met with disagreement and opposition from the conservative tendency, while the representatives of the Revolution spoke out in favor of streamlining government procedures to solve the country's most pressing problems. “We knew that an entirely new stage in the history of our homeland was beginning, that the road would be long and hard, but that, closely united with the people, we would march forward...” (<xref ref-type="bibr" rid="B4">Castro, 1990</xref>, p. 28). </p>
				<p>The bourgeois-landowner bloc used the mass media, its financial resources, and the support of US power circles to try to oppose the implementation of the radical transformations demanded by the popular masses. All the oligarchy's propaganda was aimed at taming the process. The cattle ranchers offered ten thousand pregnant heifers in exchange for a timid agrarian reform, while the Diario de la Marina advised the distribution of land to swampy areas and areas invaded by marabou. Meanwhile, Fidel Castro publicly reiterated the main points of the revolutionary program: political sovereignty, economic development, and social justice. </p>
				<p>In mid-February, the first ministerial crisis occurred with the resignation of Miró Cardona from his position as Prime Minister. On February 16, Fidel Castro took office and announced a program for the advancement of the Revolution. </p>
				<p>From that moment on, measures were implemented aimed at rescuing national sovereignty and establishing social justice. Although these measures did not alter the capitalist relations of property and distribution of wealth, they clashed with the bourgeois-landowner bloc and the interests of US imperialism. The process of confiscating the assets embezzled by Batista and his accomplices from the public treasury was intensified; construction, land, sea, and air transport companies were recovered, as well as sugar mills and land. </p>
				<p>On March 3, the Cuban Telephone Company, linked to shady deals with the tyranny, was intervened. On March 10, housing rents were reduced by 50%. On March 20, the price of medicines was reduced and projects were developed to guarantee free public health care, with new hospitals, polyclinics, and dispensaries, especially in rural areas. The budget for this sector was also increased and the training of doctors, dentists, and nurses was accelerated. </p>
				<p>On April 21, all beaches in the country were declared public. This measure and others addressed urgent problems that had accumulated in Cuban society during colonialism and capitalism in terms of social, racial, and gender exclusion and discrimination. Fidel Castro had already stated: </p>
				<p>...we are going to put an end to discrimination in the workplace by campaigning to end this hateful and repugnant system with a new slogan: job opportunities for all Cubans, without discrimination based on race or sex; an end to racial discrimination in the workplace. In this way, we will forge, step by step, the new homeland. (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Castro, 1959</xref>, p. 1)</p>
				<p>Four revolutionary measures were enacted that immediately brought the Cuban Revolution into conflict with US imperialism: the law on the intervention of the Telephone Company, the reduction of electricity rates, the Agrarian Reform Law, and the Mining Law.</p>
				<p>Of these measures, without a doubt, the most important and radical, and the one that caused the most resentment among the imperialists, was the Agrarian Reform Law, as there were US companies that owned thousands of acres of land. Legally, the law represented Article 90 of the 1940 Constitution, which outlawed large estates. It was a severe blow to large estates and imperialist domination over Cuba. In addition, it was an act of social justice, as it gave land to more than 100,000 peasant families who worked it. </p>
				<p>The law allowed the ownership of up to 30 acres of land, provided that there were no tenants, sharecroppers, or squatters working it. In this way, the large latifundia sector disappeared, but rich peasants and large landowners remained. As exceptional cases, the law authorized up to 100 caballerías of land for those owners who produced sugar, rice, and livestock, whose yields were considerably high.</p>
				<p>It also prohibited the acquisition of land by foreigners and the sale to individuals of land given away free of charge by the Revolution. The law contributed to eliminating feudal remnants in the countryside; it changed the situation of land ownership and affected the enormous control over it exercised by large foreign companies and the latifundista oligarchy. Therefore, it had an anti-imperialist and revolutionary character.</p>
				<p>The National Institute of Agrarian Reform (INRA) was created to enforce the law. Land was given to the peasants who were working it at the time the law was enacted (two caballerías at no cost and up to five caballerías, paying for the remaining three caballerías in convenient installments agreed upon with the agency). At that time, the first agricultural cooperatives and village farms were formed with idle, unworked land, which was transferred to the state sector, where salaried agricultural workers who had previously worked occasionally would now work throughout the year. </p>
				<p>The Agrarian Reform Law brought about a change in the lives of the peasantry, eliminating agricultural unemployment during the off-season, increasing the consumption capacity of peasants and agricultural workers, and consolidating revolutionary power. In addition, it polarized Cuban society: it created an alliance between workers, peasants, and the rest of the popular classes, and a bourgeois landowning bloc allied with imperialism, in which sectors of the non-sugar industrial bourgeoisie participated. This law directly confronted imperialism against Cuba. </p>
				<p>For these reasons, the contradictions between the conservative and revolutionary tendencies within the government were exacerbated; beginning on June 11, some cabinet ministers were replaced. </p>
				<p>Nevertheless, President Urrutia continued to hinder the development of the revolutionary process by taking diversionary and counterrevolutionary positions. </p>
				<p>On July 17, 1959, Fidel's resignation from his position as Prime Minister was made public due to disagreements with the president's attitude. The people took to the streets demanding the return of their supreme leader to his post and the resignation of Urrutia, who resigned in response to popular demand. Osvaldo Dorticós Torrado, who had until then served as Minister of Revolutionary Legislation, assumed the presidency. The changes in the Revolutionary Government were welcomed with deep satisfaction by the masses. </p>
				<p>On July 26, 1959, a massive rally was held in Havana, attended not only by the people of Havana but also by hundreds of thousands of peasants from all over the country. The participants expressed the Cuban people's determination to continue on the path of revolution. There, Fidel announced his return to his duties as Prime Minister, a decision that was acclaimed by the people.</p>
				<p>From that moment on, the revolutionary state apparatus was strengthened under Fidel's leadership, based on uniting all revolutionary forces. Moderate and hesitant elements were left behind in the revolutionary journey. For these reasons, honest men and women emerged from the ranks of the Rebel Army and other organizations representing the interests of the people to carry out a wide variety of missions in the leadership of the state.</p>
				<p>The Revolution continued its course throughout 1959, and other measures were enacted: reduction of telephone, electricity, and gas rates beginning on August 20. Sources of employment were increased to eradicate unemployment, and social security pensions were increased for the entire working population.</p>
				<p>Attention to education was highlighted. The country had one million illiterate people, 600,000 children without classrooms, and 10,000 unemployed teachers. Ten thousand new classrooms were created, and the training of volunteer teachers began. In addition, 69 barracks were converted into schools, the Comprehensive Education Reform Act was passed, and the price of books was reduced. Furthermore, conditions were prepared for the Literacy Campaign. </p>
				<p>Efforts were made to eradicate inherited vices and corruption: gambling, drug trafficking and use, organized smuggling, and prostitution. The National Lottery was eliminated and replaced by the National Savings and Housing Institute (INAV), whose profits were used in a comprehensive public works and housing plan. The Ministry of Social Welfare was created to eradicate slums and begging. </p>
				<p>In the first year of the Revolution, measures and laws were enacted to implement the Moncada Program. In 1959, the international situation was favorable for the consolidation of the Revolution's triumph and the work undertaken, despite the growing counterrevolutionary aggression of imperialism and internal reaction.</p>
				<p>The hostile stance of US power circles and displaced classes toward the fulfillment of the revolutionary Project</p>
				<p>From the very beginning, the Cuban Revolution has been subjected to all kinds of aggression by successive US administrations, as the following examples illustrate. The unfounded slander against the judicial process against the informers, torturers, and murderers of the revolutionaries who fought against tyranny. These individuals were legally prosecuted by revolutionary courts and punished according to the magnitude of their crimes, but imperialism sought to halt revolutionary justice by presenting these events to the world as acts of bloody revenge. In response, Operation Truth was launched. </p>
				<p>The creation of counterrevolutionary organizations such as “La Rosa Blanca” (The White Rose), an organization founded on January 28, 1959, in the United States by Batista supporter Rafael Díaz-Balart, the CIA, and the FBI. They deployed propaganda, subversive plans, economic sabotage, and terrorist actions. In addition, they included attacks against the leaders of the Revolution. </p>
				<p>A counterrevolutionary conspiracy was developed by the dictator Trujillo from Santo Domingo, who deployed an aggressive policy against Cuba, with the active participation of agents of imperialism and the Cuban counterrevolution. Attacks on Cuban embassies and diplomatic personnel in Haiti and Santo Domingo, violations of Cuban maritime and airspace to supply weapons to the counterrevolutionaries. Likewise, the project of a mercenary landing that would be supported on the island by groups of former Batista supporters and traitors to the Revolution charged with provoking armed uprisings and assassinating revolutionary leaders. </p>
				<p>However, until May 1959, US power circles believed they could curb the momentum of the Cuban Revolution with the aforementioned actions. But from that date onwards, precisely with the enactment of the Agrarian Reform Law, a relentless war against it was unleashed. </p>
				<p>All links in the chain of aggression were brought into play in order to destroy it: smear campaigns by imperialist agencies, sabotage carried out by pirate planes over the sugar cane fields, incendiary bombs at the Niagara sugar mills in Pinar del Río and Punta Alegre in Camagüey. Months later, at the beginning of the sugar harvest, they attacked mills throughout the island, organized military plans, uprisings by rebel groups, espionage, among other things. </p>
				<p>The internal counterrevolution, encouraged by imperialism, manifested itself in June 1959 with the cattle ranchers of Camagüey, who attempted to hinder the implementation of the Agrarian Reform and affect the supply of meat to the population by refusing to buy calves from the peasants for fattening. The Revolutionary Government responded by buying them directly from the peasants and intervening in the large cattle ranches that still existed. </p>
				<p>On the economic front, the US government refused to grant a modest loan requested by Cuba. On July 8, they empowered the president to suspend aid to countries that confiscated their property without the compensation they sought. In addition, they threatened to reduce Cuba's sugar quota, which was vital to the country's economy. </p>
				<p>It was precisely in the regional context of Camagüey that the case of sedition by Huber Matos Benítez, conspiring with the Catholic Church and the large cattle ranchers, took place. Commander Camilo Cienfuegos received orders from the Commander-in-Chief to go there to deal with it. Supported by the revolutionaries in the territory, he arrested Matos and the rest of the counterrevolutionary conspirators on October 22, 1959. Shortly thereafter, Fidel arrived, unarmed, and together with Camilo and the people marched to the regiment headquarters, where there was no resistance. </p>
				<p>In the remaining months of the second half of 1959 and throughout 1960, counterrevolutionary organizations and CIA spy networks spread to all provinces of the country with acts of vandalism. Notable examples include: the planning of attacks on revolutionary leaders, radio attacks and violations of air and maritime space; sabotage, arson, uprisings by groups of bandits, and bombings of towns, refineries, sugar mills, cane fields, and other targets. </p>
				<p>On March 4, 1960, the French ship La Coubre, which had come from Belgium with weapons for the Rebel Army, exploded in the port of Havana. This was an act of sabotage carried out by the CIA to prevent the strengthening of the Revolutionary Government's defenses. At the funeral service for the victims, Fidel Castro proclaimed the slogan “Patria o Muerte!” (Fatherland or Death!). </p>
				<p>At the same time, the US government intensified its diplomatic aggression, using the OAS as a political tool. It tried to present US hostility toward the Cuban Revolution as a consequence and response to “communist penetration” in the hemisphere, in order to frame it as a regional problem. </p>
				<p>At the same time, in Cuba, a great deal of anti-communist propaganda was unleashed by the press and other media. This included false news about parental authority, the end of the family, the elimination of property, the loss of individuality, and the prohibition of religion. They tried to provoke fear, confusion, and rejection of the Revolution among the population and encourage an exodus to the United States. Hence, Operation Peter Pan was orchestrated by the US government.</p>
				<p>The aggressiveness of US power circles sought to stifle the country through the adoption of a series of measures. Among these, the suppression of oil imports and refining stands out. The following is a summary of its history:</p>
				<p>Three foreign companies (Esso, Texaco, and Shell) took over the importation, refining, and supply of fuel in Cuba for decades. They transported oil in their ships from wells they owned and sold it to the Cuban state for almost three dollars a barrel. The state then paid them for refining and producing derivatives, which were subsequently sold by the transnational companies to the state and to Cuban individuals through their gas station networks.</p>
				<p>Shortly after the revolutionary triumph, Cuba began to purchase oil from Venezuela, but the US companies refused to rent their supertankers to transport it. On orders from the US government, these foreign companies limited their oil imports and refining to cause an artificial shortage in the country.</p>
				<p>Under these conditions, the Soviet state agreed to sell oil to Cuba at just over two dollars a barrel and to transport it. Then the US transnationals refused to refine it, thereby violating Article 44 of the Minerals and Fuels Act (enacted on May 9, 1938), which stipulated the obligation to process crude oil supplied by the Cuban state. </p>
				<p>From Washington, arrogant voices threatened to reduce or eliminate Cuba's quota in the US sugar market if the revolutionary government rigorously enforced the legislation. Fidel responded: </p>
				<p>They will take away our quotas, but with the quotas they take away, they will have to finally remove their masks as exploiters and enemies of humanity! They will take away our quotas, but with the quotas, they will have to remove forever the sympathy of the Cuban people! They will take away our quotas, but with the quotas they will not be able to take away the shame and dignity with which we are willing to die on our land... They will take away the quota pound for pound, and we will take away the sugar mills one by one!. (<xref ref-type="bibr" rid="B3">Castro, 1960</xref>, p. 1)</p>
				<p>On June 29, 1960, the US companies Texaco, Esso, and Shell (British) interrupted oil supplies to Cuba. In addition, they refused to process crude oil purchased from the then Union of Soviet Socialist Republics (USSR) as a result of pressure from Washington.</p>
				<p>The threat of complete economic paralysis loomed over the country. The escalation turned into direct economic aggression, and on July 6, 1960, the Cuban quota of sugar imported by the United States was reduced by 700,000 tons and then eliminated altogether.</p>
				<p>Similarly, the US government prohibited US companies and their subsidiaries from exporting spare parts essential for economic development. It should be noted that all equipment, machinery, and vehicles came from these companies. With this measure, they sought to paralyze the Cuban economy.</p>
				<p>The anti-imperialist content of the Revolution became increasingly necessary. Faced with the threat of cutting off fuel and paralyzing the national economy, the Revolution had to advance or surrender. The revolutionary response did not stop.</p>
				<p>Thus, on August 6, 1960, Law 851 was enacted, proclaimed by Fidel Castro at the rally in the Estadio Latinoamericano, which rescued 36 sugar mills, the electricity and telephone companies, and the oil refineries for Cuba. Investments worth more than $700 million were transferred to the Cuban state. This was a blow to imperialist power. </p>
				<p>Thus, by August 1960, nationalizations had given the Cuban state decisive importance in the economic sphere. It owned 50% of the land; 37.6% of the sugar industry; control of essential public services (electricity and telephones); the railways, although these had been under state control since the pre-revolutionary period; and 50% of the 14 factories with more than 500 workers.</p>
				<p>The United States used this legal and just act by the Revolutionary Government to impose an economic blockade and suppress exports of US goods. It also froze Cuba's foreign currency funds in US banks and called on its Latin American allies to break off trade ties with Cuba.</p>
				<p>On September 17, 1960, Resolution No. 2 nationalized US banks based on the island, and their functions were assumed by the National Bank of Cuba. With the nationalizations of August-September 1960, virtually all imperialist property in Cuba was eliminated. These nationalizations were eminently anti-imperialist in nature. </p>
				<p>The measures adopted up to August-September 1960 were characterized by the intention to choose a non-capitalist path for economic development. None of the expropriated properties (many of which were crucial to the country's productive process) were transferred to private owners, but remained under state control and were administered by representatives of the people. The incorporation of foreign banks into a state system, which drastically reduced private banking, pointed in the same direction.</p>
				<p>Despite this, socialism was not yet announced as an objective. Moreover, in the face of continuous attacks by the US authorities and press, which labeled the Cuban revolution as communist, Fidel Castro and the main revolutionary figures responded with the government's democratic and patriotic policy. </p>
				<p>However, the Cuban industrial bourgeoisie inevitably precipitated the new nationalization measures. During the republican period, the sugar plantation owners were not part of the nation, but rather the vanguard of the anti-nation. They were linked to the forms of domination and economic operation of US companies. </p>
				<p>The profitability of their industries depended entirely on the exploitation of sugar cane farmers and the favors of the US government to secure their market. With both sources of enrichment eliminated, the landowners saw certain ruin ahead of them and acted as agents of imperialist policy. They opposed the Revolutionary Government and worked for its defeat.</p>
				<p>They were inclined to this attitude by an additional interest: most of them were simultaneously owners of sugar mills and large estates. The Agrarian Reform deprived them of immediate control over large tracts of land and the profits from sugar cane exploitation, if not the exorbitant rents extracted from the peasantry. For them, the deferred payment provided for in the Agrarian Reform Law was no compensation for the enormous and illegitimate profits that the previous system had provided them.</p>
				<p>For its part, the non-sugar bourgeoisie, historically characterized by weakness and cowardice, had been unable for half a century to defend its interests with the necessary energy and had retreated every time the contradiction between national interests and imperialist domination reached a climax. It would not be surprising if, at the decisive moment of this battle, the non-sugar bourgeoisie deserted its position in the patriotic ranks. </p>
				<p>Carlos Marx's assessment of the German bourgeoisie of the time is well suited to the Cuban non-sugar bourgeoisie: “The bourgeoisie had developed so languidly, so cowardly, and so slowly... without initiative, without faith in itself, without faith in the people...” (Marx, 1848, p. 3). For this reason, both bourgeoisies were alike, as they trampled on the weak but humbled themselves before the powerful.</p>
				<p>Desde mayo de 1959 hasta octubre de 1960, esos perfiles de la burguesía no azucarera cubana se acentuaron hasta lo grotesco. El análisis de los resultados económicos que para ese grupo social significó la fase inicial del avance revolucionario, demuestra como nunca antes tuvo una posibilidad mayor de ganancias y una esperanza más sólida de crecimiento. Se calculó en casi 500 millones pesos anuales, el incremento de la capacidad de consumo las zonas de menores ingresos de la población.</p>
				<p>This is due to several factors: the Agrarian Reform freed peasants from paying rent, increased the price of their products, and created year-round work opportunities for agricultural workers in rural areas, which led to the expansion of the domestic market for national consumer industries. Likewise, the reduction in urban rents and the lowering of electricity and telephone rates increased the purchasing power of the urban population. </p>
				<p>Thus, Cuban industries such as cigarette manufacturing, tobacco, textiles, and perfumery worked 24 hours a day without being able to meet demand. As a result, the profits of the Cuban industrial bourgeoisie outside the sugar industry increased considerably in the first 18 months of the Revolution.</p>
				<p>However, the more the Revolution was forced to respond to the aggressions of US power circles with measures that curtailed foreign power, the more the bourgeois groups distanced themselves from the revolutionary people. The bosses of the industries took positions that amounted to outright sabotage of the Cuban government's measures.</p>
				<p>Two additional factors contributed to this: first, the intertwining of the interests of this industrial sector of the bourgeoisie with landownership, since many of them were also large landowners and were affected by the Agrarian Reform Law. Second, the blind belief in the thesis of geographical fatalism. The fearful bourgeoisie of Cuba found it inconceivable that this small country would challenge the power of the northern imperialist giant, considered invincible. </p>
				<p>Therefore, the overthrow of Fidel Castro and his government seemed imminent to them, to the same extent that the revolutionary decisions confronted the United States. More than one important industrialist in Cuba left the country in August and September without warning their main collaborators or informing their partners in the same company. They left for Miami with the conviction, expressed upon arrival there, that a few weeks after the defeat of the Revolution; their factories would be returned to them in full working order.</p>
				<p>Despite the strategy of the Cuban Revolution, the non-sugar industrial bourgeoisie in Cuba made it more difficult to isolate itself from the revolutionary and patriotic camp at the height of the anti-imperialist struggle. It was this treacherous resistance, complicit with imperialism, which forced the Revolutionary Government to push for complete nationalization. Its position was characterized as follows:</p>
				<p>Pseudo-revolutionary elements used the slogan of indiscriminately increasing wages to further aggravate the economic situation and pit the labor movement against the Revolutionary Government. In response to this attitude, wages were frozen and wage increases without fully justified reasons were considered grounds for intervention. </p>
				<p>In addition, the national bourgeoisie caused artificial shortages and speculated on basic necessities; it hid raw materials and parts to paralyze production and transportation; it increased exports of certain products without considering increases in domestic consumption. It tried to confuse and intimidate small and medium-sized producers. These attitudes of the bourgeoisie, unacceptable to the Cuban government and people, accelerated its destruction as a social class and contributed to the radicalization of the Revolution.</p>
				<p>In October 1960, anti-imperialist nationalizations were completed with the inclusion of the US banking sector under Law 891, which declared banking to be a public function, to be exercised only by the state. At the same time, Law 890 was enacted, which constituted a qualitative change in the nationalization process, as the state proceeded to take over all national industries with more than 25 employees.</p>
				<p>Thus, on October 13, 1960, more than 380 large commercial and industrial properties belonging to the Cuban bourgeoisie were nationalized: sugar mills, banks, distilleries, factories, workshops, warehouses, department stores, railway companies, and construction companies. These became state property, with the aim of defending the country's economy.</p>
				<p>Also, through Resolution No. 3 of Law 851, on October 24 of that year, the 164 US companies still remaining in the country were transferred to the Cuban state, in response to the increase in the blockade imposed on the 19th of that month by the United States. In this way, the nation's large private capital passed into the hands of the state.</p>
				<p>As can be seen, the nationalizations of October 1960 already hit the big Cuban capitalists. The revolutionary reality established in Cuba was declared incompatible with the existence of capitalism in its most developed forms, leaving only room for medium and small companies. The pace of nationalizations shook the foundations of the old economic structure and signaled the socialist orientation of the revolutionary process. </p>
				<p>This pace of nationalizations was the result of objective conditions: the need to put the main economic levers at the service of the working class and to radically counteract the attacks of imperialism and its allies, who adopted a counterrevolutionary attitude by resorting to active economic sabotage. Therefore, although Cuba was not formally declared a socialist country until April 16, 1961, the socialist characteristics of the revolutionary process appeared on October 13, 1960.</p>
				<p>On October 14, the Urban Reform Law was enacted, granting the right to home ownership to tenants who occupied them. On October 15, 1960, Fidel Castro declared that the Moncada Program had been fundamentally fulfilled; the conditions for the construction of a new society had been created. The transition from the democratic-popular, agrarian, and anti-imperialist stage to the socialist stage had been achieved without interruption, in a short period of time and under the same revolutionary leadership. </p>
				<p>However, imperialist aggression increased. The United States government tried to provoke a total economic crisis in Cuba to destroy the Revolutionary Government, but this was not achieved, as the people maintained their support for the Revolution. As a result, counterrevolutionary sabotage and terrorism increased, aimed at destroying the country's industrial, commercial, agricultural, and educational potential, as well as its means of transportation, communication, and other resources. These acts of vandalism caused regrettable material and human losses.</p>
				<p>Likewise, there was an increase in plans to assassinate revolutionary leaders, especially Fidel Castro. Armed counterrevolutionary groups landed on the island with various missions. Support for counterrevolutionary organizations continued, as did the military training of thousands of stateless persons in different parts of Florida and Central America and the promotion of rebel bands. On January 3, 1961, the United States government broke off diplomatic relations with Cuba to facilitate its invasion plan.</p>
				<p>At dawn on April 15, the airports of Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños, and Santiago de Cuba were attacked. The objective of this military aggression was to destroy the few old aircraft on the ground in order to limit the air response to the planned invasion. This cruel act caused material and human damage. </p>
				<p>On April 16, at the funeral of the victims of that attack, on the eve of the mercenary invasion, the Commander-in-Chief proclaimed the socialist character of the Cuban Revolution and declared the country on alert. Hours later, the mercenary invasion began at Playa Girón and Playa Larga. As soon as they arrived on Cuban soil, the invaders encountered the tenacious resistance of the uniformed people commanded by their supreme leader, which culminated in victory on the 19th. </p>
				<p>The hostility of US imperialism continues today, in the form of a relentless struggle of political, economic, and media aggression, which is opposed by the firm resistance of the Cuban people. Fidel Castro foresaw this early on, as he pointed out in a letter written to Celia Sánchez during the struggle in the Sierra Maestra: “When this war is over, a much longer and greater war will begin for me: the war I am going to wage against them [the Americans]. I realize that this will be my true destiny” (<xref ref-type="bibr" rid="B1">Blanco <italic>et al.</italic>, 2018</xref>, p. 237).</p>
			</sec>
			<sec sec-type="conclusions">
				<title>Conclusions</title>
				<p>In January 1959, the popular, agrarian, and anti-imperialist democratic stage of the Cuban Revolution began. The measures taken responded to the common interests of all classes and popular sectors. The revolutionary power, with the overwhelming support of the masses, established full national sovereignty and social justice and eliminated the foundations of the bourgeois state.</p>
				<p>Starting in May 1959, a relentless war was waged by US power circles and the classes displaced from political power by the triumphant Revolution. The means of subsistence were attacked with the aim of destroying the Revolution.</p>
				<p>In August 1960, the process of anti-imperialist nationalizations took place. Starting in the second half of the year, socialist nationalizations were carried out, and profound transformations began with the creation of new relations of production. At the same time, there was greater ideological preparation of the popular masses to begin the path of building socialism.</p>
				<p>On October 15, 1960, Fidel Castro announced the completion of the first stage of the Cuban Revolution and the beginning of a new one, whose methods would necessarily be different from those used in the stage that had just ended.</p>
				<p>In just two years, the Revolution had broken the bonds of political and economic domination established by imperialism over Cuba and fulfilled the Moncada program. It was a unique, ascending, uninterrupted, and victorious revolutionary process, unfolding amid fierce class struggle and imperialist aggression. The transition took place in a short period of time and under the same revolutionary leadership.</p>
			</sec>
		</body>
	</sub-article>
</article>